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jueves, 18 de junio de 2015

Cambio de ciclo

[Publicado en El Porvenir de Castilla-La Mancha y en dclm.es (14-6-2015) con el título: 
“¿Está Castilla-La Mancha mejor que hace cuatro años?”]

La mentira es un vicio de tan difícil cura, que para algunos resulta casi imposible de erradicar. De no ser así, sorprendería la insistencia con la que destacados dirigentes del PP de Castilla-La Mancha se empeñan estos días en afirmar que la región se encuentra hoy en mejor situación que hace cuatro años, cuando accedieron al Gobierno. Como se sabe, repetir mil veces una mentira no cambia la realidad pero sí su percepción, de ahí que –siguiendo esa consigna totalitaria- todos los dirigentes y altos cargos de la administración autonómica, grandes, medianos y pequeños, se hayan lanzado en tropel a hacer declaraciones para intentar presentar un panorama tan idílico como falso del estado de la región.

Resulta bastante patético, si no fuera insultante, comprobar el grado de hipocresía, cinismo político y desfachatez con la que nos obsequian a diario los responsables políticos del periodo más negro de la historia reciente de Castilla-La Mancha, en su empeño por disfrazar los resultados de una nefasta gestión. Sin embargo, por más que se esfuercen en pintar un decorado amable, es imposible disimular el enorme destrozo causado por su acción de gobierno en términos políticos, sociales y económicos, como demuestran de forma incontestable los propios datos y cifras oficiales. Dice la sabiduría popular que “contra hechos no valen razones”, a pesar de haber soportado una política deliberada y sistemática de ocultamiento y manipulación (des)informativa y del uso sectario y partidista de la radiotelevisión pública y de la mayoría de los medios de comunicación, altavoces y brazo ejecutor de la propaganda gubernamental.

Por ello, como la tergiversación y la mentira sin escrúpulos, unidas a la desmemoria, parecen ser la marca distintiva de la derecha de hoy, es oportuno señalar algunos de esos datos.

En materia de empleo recordemos que, apenas dos días antes de finalizar la campaña electoral de mayo de 2011, en muchas localidades de Castilla-La Mancha aparecieron unos carteles en los que junto a una imagen de María Dolores de Cospedal, claramente retocada con photoshop -todo un símbolo- podía leerse el siguiente mensaje: «¿Buscas empleo? El 22 de mayo vota Partido Popular» (sic).

Pues bien, de acuerdo con las cifras oficiales del Servicio Público de empleo estatal (SEPE), el paro registrado en mayo de 2011 era de 212.433 personas. Cuatro años después, en mayo de 2015, esa cifra asciende a 222.016 personas. Más desfavorables, aunque más precisos y rigurosos desde el punto de vista metodológico, son los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). En este caso, pueden compararse los datos correspondientes al segundo trimestre de 2011 con los últimos disponibles del primer trimestre de 2015:

Junio 2011 Marzo 2015
Número de ocupados 787.500 personas 707.000 personas
Número de parados 237.600 personas 284.500 personas

La tasa de paro se sitúa hoy en un 28.69%, mientras que en 2011 era del 22.13%. En resumen, 80.000 personas ocupadas menos y casi 50.000 parados más en estos cuatro años. La cosa se agrava si tenemos en cuenta, además, que Castilla-La Mancha ha perdido población (aproximadamente unos 100.000 ciudadanos, 40.000 de ellos jóvenes, que se han visto obligados a abandonar la región, (seguramente por aquellas razones de “movilidad exterior” a las que con enorme desparpajo aludía hace algún tiempo la ministra de Empleo).

Tras cuatro años de gobierno del PP en Castilla-La Mancha hay un mayor número de personas en situación de pobreza laboral, es decir, personas que tienen trabajo pero que cobran unos salarios que les sitúan por debajo del umbral de riesgo de pobreza debido a sus precarias condiciones laborales.

Los datos de la deuda regional y su evolución son también muy significativos. A pesar de la demagogia a raudales vertida en torno a la “herencia recibida” del anterior Gobierno (se habló de despilfarro, de facturas en los cajones, ruina económica, etc.) según los datos oficiales del Banco de España, (la deuda pública de Castilla-La Mancha en relación a su PIB, que en diciembre de 2010 era del 15.6%, supone en estos momentos (primer trimestre de 2015) el 33.7% del PIB regional (12.865 millones de euros). Es decir, un incremento de 18.1 puntos en apenas una legislatura, habiéndose más que duplicado la deuda contraída por Castilla-La Mancha durante los 30 años anteriores. Es el mayor incremento porcentual de todas las CCAA, siendo Castilla-La Mancha, la comunidad más endeudada tras la Comunidad Valenciana. Hay algo más grave: este endeudamiento no ha servido para realizar inversiones, sino para hacer frente a los gastos corrientes de la Administración. Hay que recordar, en cambio, que en 2011 se dejaron construidos un buen número de equipamientos sanitarios, centros de salud y consultorios, residencias de mayores y centros de día, instalaciones educativas, colegios e institutos. (De hecho varias residencias de mayores, centros de salud y hasta quirófanos inaugurados a bombo y platillo en esta legislatura, habían sido construidos por el Gobierno anterior).

Con el deterioro de los servicios públicos y los recortes en los sistemas de protección social se han incrementado también los niveles de desigualdad, situando a un tercio de los castellanomanchegos por debajo del umbral de la pobreza, según la Encuesta de Calidad de Vida elaborada por el INE. Un ejemplo de ello es que el 46.3% de los hogares de la región no puede salir de vacaciones ni una sola semana al año.

Un reciente estudio de UNICEF “La infancia en los presupuestos”, asegura que Castilla-La Mancha es la comunidad autónoma que más recorta en este epígrafe, a pesar de los propagandísticos programas de apoyo a la maternidad (sic) pregonados por el gobierno regional.

Tristemente, la educación en Castilla-La Mancha ha sido declarada "la peor de España", según el ranking de excelencia educativa 2015 de profesionales por la Ética, en un reciente documento en el que destacan que desde 2011 Castilla-La Mancha es la región en la que más ha empeorado la educación.

Igualmente, los recortes llevados a cabo en el sistema de atención a la dependencia, mediante una Orden de agosto de 2013 que reducía el catálogo de prestaciones y limitaba la compatibilidad entre las ayudas y el tiempo de atención, han llevado a una drástica reducción de los presupuestos en esta materia y ha supuesto la reducción de la cobertura a miles de personas dependientes cuyos expedientes no fueron tramitados. Unas cinco mil personas han muerto sin recibir la prestación a la que tenían derecho. La Plataforma en Defensa de la Ley de Dependencia en Castilla-La Mancha recurrió dicha Orden de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, que fue declarada nula de pleno derecho por el Tribunal Superior de Justicia de la región en abril de este mismo año.

La sanidad y los servicios sanitarios en Castilla-La Mancha se han visto también afectados por la furia de ajustes y recortes presupuestarios del Gobierno regional, lo que ha provocado destrucción y precarización del empleo, reducción de plantillas, no reposición de equipamientos y tecnología o paralización de obras e infraestructuras. (Es muy significativo el caso del Hospital de Toledo, cuya construcción ha sido finalmente adjudicada a un grupo de empresas mediante la fórmula de privatizar los servicios no clínicos por un periodo de treinta años y que supone un incremento en el coste de más de 462 millones de euros). [Para más información, ver los siguientes posts: Un pelotazo hospitalario (I) y Un pelotazo hospitalario (II)]. Todo ello ha llevado a una disminución de la calidad de la atención, aumentando la presión asistencial e incrementándose las listas y los tiempos de espera para recibir asistencia sanitaria tanto en consultas como en pruebas diagnósticas o procedimientos quirúrgicos. No deja de ser curioso sin embargo que sí hubiera recursos suficientes para derivar a pacientes para ser atendidos en clínicas privadas de otras comunidades autónomas (con unos resultados más bien pobres, como demuestra el triste episodio de más de treinta niños de Albacete que al parecer fueron mal intervenidos en una clínica de Madrid).

Un último ejemplo, que puede dar una idea de la dura realidad en este ámbito, tiene que ver con el copago farmacéutico, cuya imposición ha supuesto que unas 140.000 personas en Castilla-La Mancha no puedan pagar sus medicinas, (un total de 2.4 millones de españoles aseguran no poder pagar los medicamentos). Según datos del INE y del CIS, el 5.74% de las personas entrevistadas en la región manifiestan haber dejado de tomar algún medicamento recetado por un médico de la sanidad pública por ser muy caro.

Así las cosas, apenas merece ningún comentario una de las frases más destacadas de la Presidenta Cospedal en el discurso institucional del pasado Día de Castilla-La Mancha: "la obligación de los gobernantes es dejar las cosas mejor de como se encontraron"

(¿De verdad se creerá lo que dice y estará convencida de ello? ¿Le habrán informado bien sus asesores? )...

miércoles, 27 de mayo de 2015

Parecidos razonables

         AP Photo
Esta impresionante fotografía muestra a un grupo de esforzadas y valientes enfermeras limpiando los escombros y los restos de una de las salas del St. Peter Hospital, de Londres, tras un bombardeo de la aviación alemana en la noche del 19 de abril de 1941, en plena Guerra Mundial. Entre los edificios afectados por las bombas alemanas durante un ataque a gran escala en la capital británica se encontraban cuatro hospitales. (Ver World War II:Women at War). Ocurría pocos años antes de que se creara el NHS británico.

Han pasado casi ochenta años y en Castilla-La Mancha no hemos sufrido ningún bombardeo, pero la verdad es que algunas de las imágenes tienen un cierto aire de familia

Aunque parezca increíble, en los últimos diez meses se han derrumbado los techos de cuatro hospitales de esta región. Todo un símbolo.

El primero en desplomarse, en agosto de 2014, ocurrió en el Hospital de Puertollano (Ciudad Real), causando heridas leves a los dos enfermos ingresados en la habitación. Este es el tremendo y lamentable aspecto que presentaba:

         Hospital de Puertollano, habitación 231, 8 de agosto de 2014

Apenas unos meses más tarde, el 22 de febrero, el techo de la octava planta del Hospital Universitario de Guadalajara se venía abajo, y los propios trabajadores de mantenimiento del centro señalaban la responsabilidad de la gerencia, por reducir de forma peligrosa la plantilla del área.

    Imágenes del derrumbe de un falso techo en el hospital de Guadalajara

Como advierte el agorero refrán, “no hay dos sin tres”. Unos días más tarde, el martes 17 de marzo en la llamada “unidad de preingreso” de las urgencias del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, otro ‘falso techo’ se venía abajo. De forma casi milagrosa, en las urgencias hospitalarias, casi siempre saturadas, no había ningún enfermo en esos momentos.

       Unidad de ‘preingreso’ del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, tras el derrumbe

Aunque pueda parecer increíble, como fruto de un oscuro, azaroso e inescrutable designio, el suceso se repetía de nuevo una semana después, el 25 de marzo, cuando hacia las 5.30 h. de la mañana se desplomaba el techo del pasillo del Hospital de Albacete frente a la hab. 609. 

Para muchos, la explicación más plausible para este tipo de desastres repetidos no es la desgracia o la mala suerte, sino el resultado de los recortes y la disminución del presupuesto para mantenimiento de las infraestructuras sanitarias. De hecho, desde 2011 en Castilla-La Mancha los gastos de mantenimiento en sanidad se han venido recortando paulatinamente hasta suponer más de un 50%.

En todo caso, un espectáculo lamentable y bochornoso por el que -en cualquier país mínimamente serio- algún responsable del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) no solo tendría que haber dado las oportunas explicaciones, sino que probablemente le habría supuesto una fulminante destitución. Nada de eso ha ocurrido.

Mientras tanto, y a pesar de los recortes, parece que las cuentas no cuadran: Castilla-La Mancha presenta la mayor deuda de su historia (12.858 millones de euros, más del doble de la que había cuando accedió al poder el actual Gobierno regional), incumplió el objetivo de déficit establecido en 2014 y en enero pasado su cifra de déficit empeoró aún más.

En materia de sanidad el balance de la legislatura que ahora termina en Castilla-La Mancha no puede ser más dramático y doloroso: opacidad y falta de transparencia, privatización de servicios, obras e inversiones paralizadas, ajustes y recortes presupuestarios, supresión de plazas y reducción de plantillas, interminables listas de espera, derivación injustificada y arbitraria de pacientes a otras CCAA para intervenciones quirúrgicas, desinformación, falta de incentivos y maltrato profesional… 

Una gestión política bastante deplorable con un legado sanitario que necesariamente obligará a la reconstrucción de un Servicio de Salud que durante muchos años fue considerado modélico en el conjunto del SNS.

Veremos.

jueves, 16 de abril de 2015

El NHS ante las elecciones en UK


De cara a las próximas elecciones generales que se celebran en el Reino Unido el próximo 7 de mayo, los analistas de King’s Fund han publicado recientemente dos interesantes informes que dan cuenta de la situación actual y de la gestión llevada a cabo en el NHS durante la anterior legislatura, bajo el mandato del gobierno de coalición liberal-conservador:


(Hace dos años, en una entrada anterior del blog, de diciembre de 2012, a cuenta de otro informe realizado por la misma institución en aquel momento, comentábamos lo que estaba sucediendo entonces en el NHS).

Según se desprende de las encuestas, las elecciones presentan un escenario más incierto que en anteriores convocatorias, ya que el Partido Conservador y el Partido  Laborista pueden obtener el menor número de escaños en el Parlamento desde 1945. Seguramente el papel de otros partidos minoritarios será decisivo para la formación del próximo Gobierno. Los liberaldemócratas se ofrecen como llave frente a los extremismos y están dispuestos a pactar con cualquiera de los grandes partidos: “Aportaremos corazón a un Gobierno tory o cerebro a un Gobierno laborista”, afirman sin complejos.

Como (casi) siempre, los conservadores alertan frente a los riesgos que, a su juicio supondría un Gobierno laborista, exhibiendo su gestión durante la crisis financiera como garantía del mantenimiento de la recuperación económica. Por su parte, los laboristas no cuestionan en el fondo el ajuste presupuestario, aunque sí el ritmo impuesto en la consolidación y en los recortes. Prometen (más) responsabilidad fiscal poniendo el acento en la necesidad de mejorar el reparto de la recuperación y en reducir las crecientes desigualdades de la sociedad británica.

Los datos señalan que, si bien el país ha crecido más que sus socios del G-7, ello ha sido a costa de la austeridad y los bajos salarios, (solo Portugal y Grecia tienen un sueldo por hora inferior al británico). Más de un millón de personas tienen que recurrir a los bancos de alimentos, cuando hace siete años eran apenas unas 20.000. Sin embargo, lo más destacable es que -como en España- la mayoría de esta gente tiene empleos, es decir trabajan, pero cobran salarios tan bajos que les sitúa por debajo del umbral de la pobreza.

El Gobierno ha convertido la reducción del déficit en su prioridad (5.4% del PIB en 2014), a base de recortar el gasto público. El empleo en el sector público está en su nivel más bajo desde 1999. Son cada vez más numerosas las voces que señalan que las políticas de (excesiva) austeridad están retrasando la recuperación, sin que se haya producido una reducción del déficit fiscal en el ritmo y en la medida en que se pretendía (de hecho, prometieron acabar con el déficit para 2015).

 Así las cosas, puede hablarse abiertamente de las dos caras del milagro británico: crecimiento y desigualdad. En pocas palabras, lo que se decide dentro de unas semanas en las urnas es cuánto bienestar es necesario sacrificar en aras de la recuperación y el crecimiento económico, austeridad o reparto de la riqueza.

Los informes de King’s Fund sobre el NHS

El primero de los informes citados se refiere a las reformas llevadas a cabo en el NHS. Sostiene que los historiadores no serán amables a la hora de valorar la actuación de la coalición de gobierno en relación con la reforma del NHS.

La primera mitad de la legislatura estuvo dedicada a debatir la Health and Social Care Bill la norma más amplia y de mayor calado en la historia del NHS para incrementar la competencia dentro del sistema sanitario y descentralizar la toma de decisiones.

En su momento el proyecto de ley, basado en un documento o White Paper previo de llamativo título: 'Equity and excellence: Liberating the NHS’ (2010), (ver aquí la opinión de King’s Fund sobre el mismo), suscitó comentarios y críticas bastante generalizadas. Finalmente se aprobó la norma, con amplias enmiendas y modificaciones. Fuentes del gobierno no identificadas han llegado a reconocer recientemente que la decisión de promover el proyecto de ley fue un gran error estratégico.

Ya entonces el propio King’s Fund advertía sobre los riesgos en la aplicación de la norma: «Las reformas establecidas en el proyecto de ley tienen el potencial para mejorar la atención a los pacientes y mejorar el rendimiento del NHS si se aplican bien, pero también plantean una serie de riesgos. La complejidad de las reformas hace difícil predecir su impacto. Pueden ocurrir diferentes resultados dependiendo de cómo interactúan entre sí los distintos elementos de las reformas y de cómo se implementan las propuestas.» (…)
«La verdadera opción por tanto no se encuentra entre estabilidad o cambio, sino entre las reformas que se ejecuten bien y ofrezcan resultados para los pacientes y las que estén mal planeadas y socaven el funcionamiento del NHS.»

La segunda parte de la legislatura se dedicó a (intentar) limitar los daños causados por el proyecto de ley y lidiar con los efectos del aumento de los problemas financieros y en los servicios del NHS. La presión sobre los presupuestos públicos puede que no haya afectado al NHS tanto como a la mayoría del resto de servicios públicos, pero en un contexto de crecientes demandas por el envejecimiento de la población, ha tenido que luchar para mantener los presupuestos y los objetivos claves en la atención a los pacientes. El Gobierno tuvo que redirigir fondos para mejorar (evitar) el impacto de dichas presiones, (unos £700 millones en 2014/15). También intentó desplazar el debate sobre los cambios más impopulares y tecnocráticos de la Ley hacia aspectos relacionados con el cuidado del paciente y cómo se podría mejorar.

El informe cita a las tres personas que han jugado un papel central en el manejo del NHS desde 2010: Andrew Lansley, Secretario (Ministro) de Salud entre 2010 y 2012, fue responsable de su concepción, de la idea que subyace a la ley y de presentarla al Parlamento. David Cameron, como Primer Ministro, fue responsable de nombrar a Lansley y de iniciar más tarde una revisión del proyecto de ley a través del NHS Future Forum. También puso su propia reputación en riesgo prometiendo mantener unos tiempos de espera cortos para recibir tratamiento y aumentar el presupuesto del NHS en términos reales. Desde septiembre de 2012, Jeremy Hunt (sucesor de Lansley) ha tomado la delantera intentando limitar daños, ignorando de manera deliberada muchas de las reformas promovidas por su predecesor (rara vez se refiere a la competencia, por ejemplo) y reafirmando su papel como defensor de los intereses de los pacientes a raíz del Francis Report sobre los graves fallos en la atención sanitaria ocurridos en el hospital de Staffordshire. Su principal preocupación ha sido la seguridad y calidad de la atención en el NHS, reforzando el papel de la Care Quality Commission (CQC) y haciendo hincapié en la necesidad de una mayor transparencia y rendición de cuentas.

En conjunto el trabajo explora el historial de la coalición de gobierno sobre las reformas del NHS describiendo la situación heredada cuando llegó al poder en 2010, las políticas que ha perseguido y, en su caso, la evidencia de su impacto. Toma los objetivos de las reformas en el punto de partida y examina los avances o progresos en las mismas. El informe está organizado alrededor de los seis grandes temas del programa gubernamental de reformas:

  Creación de los Clinical commissioning groups (CCGs, que en cierta medida reemplazan a los anteriores Primary Care Trusts).
        Prestación de la asistencia por parte de los proveedores del NHS.
        Regulación de la calidad de la atención.
        Capacidad de elección y competencia.
        Rendición de cuentas y gobernabilidad (gobernanza).
        Integración asistencial.

Al ir examinando estos temas el documento intenta responder sobre todo a la pregunta de si las reformas han tenido como consecuencia una mejora organizativa y si ésta se ha traducido a su vez en mejoras en la atención a los pacientes.

El segundo de los informes que estamos comentando se refiere al desempeño y a la gestión (performance) realizada por el NHS en estos años. Al realizar el análisis, los autores son conscientes –como expresamente señalan “curándose en salud”- de que la evaluación del desempeño de los sistemas sanitarios y de los servicios de salud es una “ciencia inexacta”. No sólo con respecto al significado de la evaluación, sino que también hay opiniones encontradas sobre cómo debe medirse, en el peso que se otorga a diferentes aspectos del desempeño y las dificultades de atribuir efectos (salud) a causas (política). Algo que demostró muy crudamente el controvertido Informe de la Organización Mundial de la Salud del año 2000, que intentaba evaluar y calificar el desempeño de los Servicios de Salud de 190 países: The world health report 2000-Health systems: improving performance. (WHO, 2000).

Los retos y dificultades de la evaluación del desempeño han sido subrayados en diversos estudios que muestran diferencias en los resultados según los sistemas utilizados en la misma. Por ello, cualquier evaluación que se lleve a cabo y los resultados que de ella se desprendan, deben tomarse siempre con cautela.

Teniendo en cuenta estas limitaciones, el informe utiliza datos disponibles de manera rutinaria para evaluar cómo ha actuado el NHS durante el gobierno de coalición. Está estructurado como una 'ruta de producción' convencional, comenzando con la descripción de los inputs financieros del NHS, pasando luego a cómo estos inputs se convierten en recursos tales como trabajo, antes de considerar cómo se utilizan dichos recursos para producir outputs (resultados), por ejemplo, admisiones hospitalarias o urgencias atendidas. El informe se basa también en encuestas al personal y a los pacientes, en la accesibilidad a la asistencia medida por los tiempos de espera y en datos sobre resultados de calidad y seguridad a partir de los resultados obtenidos de informes de pacientes. Concluye con el análisis de la relación entre outputs e inputs –es decir, la productividad- y el desempeño financiero del NHS entre 2010 y 2015.

El “veredicto” global es que la actividad y la gestión del NHS fueron buenas en los tres primeros años de la legislatura, pero ahora ha empeorado de manera importante, con tiempos de espera en sus niveles más altos en muchos años y un número de hospitales sin precedentes reportando déficits.

A pesar de ello, la experiencia del paciente (opinión subjetiva y calidad percibida) en el NHS en general sigue siendo positiva y la confianza de la gente está cerca de sus registros más altos. Los limitados datos existentes sobre resultados de seguridad y calidad asistencial también indican algunas mejoras para los pacientes, aunque con una creciente preocupación sobre la calidad de los servicios de salud mental y los desafíos en alcanzar el logro de valorar la salud física y mental en condiciones de igualdad. Es evidente que el NHS ha aumentado su volumen de trabajo a un ritmo más rápido de lo que ha crecido su financiación. Al mismo tiempo, la limitación del incremento de los sueldos del personal mediante la reducción de los precios pagados a los hospitales por el tratamiento, y el recorte de los costes de gestión, han agotado en gran medida sus efectos y se ha hecho más difícil conseguir eficiencias.

En el último año de la legislatura parece probable que el NHS registre un déficit considerable, a pesar de haber suplementado su financiación durante 2014/15 y de haber incrementado más su financiación en términos reales de lo que en 2010 se había planificado. El reto de alcanzar objetivos claves en el tiempo de espera en los servicios de urgencia, en pacientes con sospecha de cáncer y en pacientes a la espera de pruebas diagnósticas o tratamientos hospitalarios, aún permanecen. También existen retos similares en atención primaria, con una disminución en la proporción de los pacientes que manifiestan haber tenido una muy buena experiencia tras una cita y su experiencia global de la atención sanitaria general en los últimos tres años. En un momento en que gran parte del NHS está trabajando cerca de sus límites y la moral del personal siendo una preocupación creciente, lo menos que puede decirse es que las perspectivas en la gestión del NHS durante la próxima legislatura suponen un desafío extremo.

En cualquier caso, el balance final no parece ser muy brillante, según reconoce en una entrevista de la BBC (NHS reorganisation was disastrous, says King's Fund) el propio Chris Ham, director de King’s Fund: «Si el gobierno no hubiera aplicado las reformas equivocadas, el NHS estaría en mejor situación».

La recomendación final es la de mirar y pensar en el largo plazo, no solo en la nueva legislatura, sino de cara a los próximos 10 o 20 años. Cabe preguntarse qué tipo de servicios sanitarios y de servicios sociales se desean (y se necesitan); cuáles se está dispuesto a pagar colectivamente y cómo (aquí se cita el informe de la Commission on the Future of Health and Social Care in England, 2014).

Siete años después del inicio de la recesión y después de cinco años de austeridad, existe el peligro de pensar que nada va a cambiar; el dinero siempre será escaso y las posibilidades estarán limitadas. Pero incluso en los momentos más duros desde el punto de vista financiero, siempre hay opciones que se pueden realizar. Ahora, mientras la economía se recupera, si el NHS cumple su papel garantizando que cada libra destinada a la atención sanitaria se utiliza tan eficazmente como sea posible para asegurar que en UK tienen el tipo de servicio sanitario que quieren, es necesario que exista el correspondiente compromiso de la gente y de los futuros gobiernos, que deben cumplir su papel en garantizar la disponibilidad de un nivel adecuado de financiación. “El debate por tanto –concluyen los autores del informe- no debería ser sobre cómo de parsimoniosos necesitamos ser, sino más bien sobre cuanto de generosos queremos ser”
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No estaría de más que pudiéramos realizar un ejercicio semejante de rigor, realismo y transparencia en nuestro país, empezando por el análisis riguroso de la gestión y la actividad realizada en los distintos Servicios de Salud, así como las perspectivas que se plantean de cara al futuro. Lamentablemente, a pesar de las reiteradas proclamas de políticos y gestores sanitarios, y de propagandísticas e interesadas declaraciones, en muchos lugares de nuestro SNS ni siquiera podemos acceder a la información necesaria, a esos datos secuestrados que permitirían hacer una evaluación parecida.

sábado, 14 de marzo de 2015

Prioridades (sanitarias) para próximos gobiernos

El próximo 30 de marzo se disuelve el Parlamento británico, para dar inicio a una larga campaña electoral de cinco semanas y media, que concluye el día 7 de mayo con la celebración de elecciones generales en el Reino Unido, seguramente la democracia parlamentaria más antigua del mundo.

Hace unos meses, en su microsite dedicado a las elecciones generales, la página Web de The King’s Fund publicó un interesante resumen gráfico sobre las prioridades para el próximo gobierno en materia de sanidad, una guía ilustrada en un momento crucial para el sistema sanitario y de servicios sociales.

Como ocurre en España con el SNS, las elecciones tienen lugar en una preocupante situación de crisis y de recortes generalizados en la financiación del NHS, de manera semejante a lo sucedido en los sistemas sanitarios de otros países europeos. Una drástica reducción de fondos ha llevado al NHS al borde de la quiebra financiera, mientras que la disminución del presupuesto de los gobiernos locales ha llevado a importantes recortes en los servicios sociales. 

En este contexto, el próximo Gobierno deberá garantizar que se mantiene el foco sobre la mejora de la calidad asistencial, tal como se estableció tras el Francis Report. También tendrá que poner en marcha una transformación de(en) la prestación de los servicios, para responder más eficazmente a las necesidades de los pacientes. De cara al futuro la gran pregunta es cómo proporcionar fondos suficientes para satisfacer la creciente demanda de atención sanitaria y social. 

Es esencial que los políticos sean honestos con los ciudadanos y con el público sobre la magnitud de estos retos. En este sentido, sin un mandato claro para realizar los cambios precisos, el próximo gobierno puede encontrarse incapaz de hacerles frente.
 
Como una contribución al debate, he aquí los principales desafíos y prioridades que señalan los expertos de The King’s Fund, algunos de los cuales bien podrían aplicarse a nuestro caso particular, teniendo en cuenta también que a finales del mes de mayo se celebran en España unas Elecciones Autonómicas de cuyo resultado dependerá también -en gran medida- el futuro de la atención sanitaria y social en nuestro país. ¿Cuáles de estas prioridades para el NHS son también las de los distintos Servicios regionales de Salud y del SNS en su conjunto?
Afrontar el desafío financiero

El NHS está atravesando el ahogo financiero más grande de su historia. Desde 2010, su presupuesto ha sido efectivamente congelado, aumentando solo lo suficiente para cubrir la inflación. Aunque puede considerarse generoso en comparación con otras áreas del gasto público, la demanda creciente de atención significa que los servicios están bajo una enorme presión.

1. Renovar el impulso para mejorar la productividad.
Esto significa que todavía hay margen para encontrar ahorros; con el NHS enfrentándose a una crisis financiera los esfuerzos para mejorar la eficiencia deben redoblarse.

2. Financiar la transformación de la atención sanitaria y social.
Sin una financiación adicional para poder realizar cambios en los servicios esenciales, serán los pacientes quienes soportarán los costes a medida que se reduce el personal, aumentan los tiempos de espera y se deteriora la calidad de la atención.

3. Desarrollar nuevas bases para la atención sanitaria y social.
El informe final de la Barker Commissión (2014) sobre el futuro de la atención social y sanitaria en el Reino Unido ha supuesto un desafío para los responsables políticos al hacer un llamamiento para establecer unas nuevas bases que acaben con la brecha histórica entre la atención sanitaria y la social. Dar una respuesta a esto debe ser una prioridad para el próximo gobierno.

Transformar los servicios para los pacientes

A lo largo de sus 65 años de existencia el NHS no ha seguido el ritmo de los cambios demográficos, sociales y tecnológicos, y en gran parte se basa (aún) en el modelo de postguerra de proporcionar tratamiento hospitalario esporádico (episódico). Sigue siendo un servicio que diagnostica y trata la enfermedad, en lugar de predecir y prevenir.

4. Proporcionar una atención integrada a un ritmo y escala adecuados.
Los servicios necesitan estar ser más coordinados y adaptados a las necesidades de los pacientes; ofrecer una atención integral debe convertirse en el núcleo esencial (core business) de todos los que trabajan en la atención sanitaria y social.

5. Establecer un nuevo acuerdo para la práctica generalista.
Los GPs necesitan trabajar de forma diferente; el próximo gobierno debe desarrollar un nuevo tipo de contrato que permita a los médicos generalistas asumir la responsabilidad de proporcionar más servicios a un mayor número de pacientes.

6. Asegurar el (suficiente) respaldo político para realizar cambios en los servicios.
Los políticos deben ser más valientes para respaldar cambios en los servicios locales donde hay una oportunidad clara para ello.

Mejorar la calidad de la atención

El Francis Report ha desatado una avalancha de cambios, incluyendo una revisión total del régimen de inspecciones de los hospitales, un nuevo deber de sinceridad y una serie de iniciativas para facilitar y hacer más disponible al público la información sobre la prestación de servicios. Mientras tanto, los hospitales también han respondido al informe contratando personal adicional para aumentar la ratios de personal – paciente.

7. Crear una nueva cultura de cuidados.
Los líderes locales deben ser apoyados para crear una cultura del cuidado en el que los pacientes sean lo primero, y la apertura, la transparencia y la rendición de cuentas sean la norma.

8. Situar a la salud mental en igualdad de condiciones con la salud física.
Con los servicios de salud mental bajo una creciente presión, el próximo gobierno tendrá que trabajar duramente para hacer realidad el compromiso de poner la salud mental en igualdad de condiciones con la salud física.

9. Revolucionar el cuidado de las personas mayores.
Es necesaria una revolución en la atención a(de) las personas mayores, basándose en un cambio desde la atención hospitalaria de tipo reactivo a la atención preventiva coordinada en torno a las necesidades de la gente, y siempre más cercana a sus hogares.

Un nuevo enfoque en la reforma del NHS

Es hora de iniciar un cambio fundamental en la manera de reformar el NHS, aprender de lo que se ha trabajado aquí y en todo el mundo. La experiencia de las organizaciones de salud de alto rendimiento muestra el valor de liderazgo, la continuidad, la estabilidad organizacional, una visión convincente y un claro enfoque hacia la mejora de la calidad de la atención.

10. Desarrollar un nuevo acuerdo político para delimitar el papel de los políticos.
El NHS es uno de los sistemas sanitarios más centralizados del mundo; es necesario establecer un nuevo acuerdo político para delimitar el papel de los políticos y delegar más poder y rendición de cuentas a las organizaciones del NHS.

11. Centrarse en la reforma “desde dentro”.
En lugar de exigir cambios desde arriba, el próximo gobierno debe promover una ‘reforma desde dentro’ (ver aquí y aquí) basada en un compromiso a largo plazo para mejorar la atención y apelando a la motivación intrínseca del personal.

12. Invertir en el tipo correcto de liderazgo
El liderazgo en el NHS ya no debe concentrarse en unos pocos líderes ‘heroicos’ en la cima, es necesario un enfoque más colectivo, con todo el personal asumiendo la responsabilidad de mejorar la atención.
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Podemos decir sin temor a equivocarnos, que las prioridades y desafíos señalados para el futuro inmediato del NHS, son perfectamente asimilables y pueden trasladarse a nuestro SNS. Recientemente, en una de las mesas del VII Congreso de Atención Sanitaria al Paciente Crónico desarrollado en Valladolid entre los días 5 y 7 de marzo pasados, con el tema central de la integración asistencial entre el sistema de salud y el de servicios sociales, se abordó “la crisis del modelo asistencial” vigente, preguntándose cómo gestionar el cambio hacia un nuevo modelo, cuáles son sus elementos clave y si la atención a los pacientes crónicos podría ser el motor del cambio de nuestro sistema sanitario. El papel que pueden (deben) jugar los profesionales y los pacientes en este proceso y en este nuevo modelo de atención, así como los cambios imprescindibles en las organizaciones y en los sistemas sanitario y social para transitar hacia ese nuevo modelo de atención, fueron también objeto de debate. En la presentación de J.R. Repullo resulta especialmente interesante e instructivo rastrear algunos de los asuntos planteados y comprobar cómo algunos de los problemas existentes son comunes en distintos sistemas sanitarios…   

Por tanto, a la espera de los procesos electorales, conviene seguir atentos…

viernes, 15 de agosto de 2014

Cartas sobre una Sanidad Pública herida


Viñeta de Forges. EL PAÍS, 20 de marzo de 2014

«Visitáronle, en fin, y halláronle sentado en la cama, vestida una almilla de bayeta verde, con un bonete colorado toledano; y estaba tan seco y amojamado, que no parecía sino hecho de carne momia. Fueron dél muy bien recebidos, preguntáronle por su salud, y él dio cuenta de sí y de ella con mucho juicio y con muy elegantes palabras; y en el discurso de su plática vinieron a tratar en esto que llaman razón de estado y modos de gobierno, enmendando este abuso y condenando aquél, reformando una costumbre y desterrando otra, haciéndose cada uno de los tres un nuevo legislador, un Licurgo moderno o un Solón flamante; y de tal manera renovaron la república, que no pareció sino que la habían puesto en una fragua, y sacado otra de la que pusieron; y habló don Quijote con tanta discreción en todas las materias que se tocaron, que los dos examinadores creyeron indubitadamente que estaba del todo bueno y en su entero juicio.»
Don Quijote de la Mancha
II parte. Capítulo I
(De lo que el cura y el Barbero pasaron con don Quijote cerca de su enfermedad)

Las hemerotecas (ahora archivos digitales) son un gran invento. En el caso de la sanidad, echar un vistazo y repasar algunas páginas de los periódicos atrasados suele ser (casi siempre) un ejercicio interesante y saludable para no perder la memoria. Mirar hacia atrás permite hacer balances y recuento, saber dónde estábamos y de dónde venimos, rehacer la historia del deterioro producido en la sanidad pública española como consecuencia de recortes indiscriminados, medidas de ajuste presupuestario y fórmulas privatizadoras impuestas por (desde) el(los) gobierno(s). Es útil releer algunas noticias, recordar algunos artículos editoriales, (Sanidad en caída libre. El País 21 febrero, 2012), volver sobre las páginas de opinión o revisar las cartas al director de los lectores, que son como un eco lejano que llega hasta hoy y reflejan bien la percepción ciudadana sobre esta especie de voladura (des)controlada del sistema sanitario…

Lamentablemente, como ocurre en muchos otros ámbitos de la Administración Pública, el SNS sigue siendo bastante opaco y poco transparente. En realidad, muy poco de cuanto sucede dentro del sistema sanitario llega al conocimiento del ciudadano, salvo cuando le afecta de manera personal o muy directamente. Quienes pueden (o se atreven) suelen explicar “su” caso, que obviamente tiene un sesgo personal, pero que al mismo tiempo suele ser emblemático (es como la “punta del iceberg”) y tiene una gran importancia cualitativa. Estos son algunos ejemplos bastante significativos tomados del diario El País en los últimos meses: 

Desde Cornellá de Llobregat, (Barcelona), Lina Jódar Fernández reflexiona sobre la calidad de la atención sanitaria y escribe una carta en el diario El País (20 de febrero, 2014) en la que cuenta una triste y amarga experiencia con su madre en una “sala de observación” de las urgencias de un hospital público de Cataluña:

«El pasado día 15 de febrero mi madre sufrió una caída casual y sufrió una fractura de fémur. Se le derivó a urgencias donde, tras ser valorada, le dijeron que había que operarla cuando hubiera un hueco. Fue trasladada a una “sala de observación”. Una sala mixta de 20 camas, es decir, hombres y mujeres en una estancia donde no existían divisiones entre camas, ni unas tristes cortinas. Pacientes aislados por gripe A con pacientes de traumatología. Tras 48 horas en urgencias mi madre seguía esperando cama, y finalmente la operaron, eso sí la llevaron al quirófano desde “la plaza de toros” nombre que los usuarios han puesto a esta sala.»

«Es denigrante como familiar y como profesional de la salud que soy (enfermera con 19 años de experiencia), que derechos tan básicos del paciente como el de la “intimidad” se menosprecien de esta manera. Es una vergüenza y un despropósito cuando además hay un montón de camas cerradas. ¡Para que luego nos vengan a decir que los recortes no afectan a la calidad!»

Marco Sebastián Noferini habla también de “degradación de la calidad” en otra carta al director de El País (26 julio, 2014). Escribe desde Vic (Barcelona) unas reflexiones de un zombie somnoliento:

«En estos tiempos de recortes son muchas las veces que hemos oído decir que los recortes en sanidad no habían repercutido en la calidad del servicio, pero queda claro que esto no es así, ya que los recortes en la financiación y en los recursos humanos se han dejado sentir de manera notable. Se cierran quirófanos, se cierran consultas, existe un menor número de camas disponibles en los hospitales públicos, se sobrecarga de trabajo a los profesionales del sector y se eternizan las listas de espera. Hay veces que incluso para poder ser atendido por el propio médico de cabecera has de esperar una semana.»

«Está claro que en un servicio de la importancia de la sanidad es una mera cuestión de tiempo que de una manera u otra nos veamos afectados por la degradación de su calidad, como recientemente me ha sucedido a mí. Hace unas semanas que, notando las terribles consecuencias de no descansar bien, me decidí a visitar a mi médico de cabecera, el cual ante los síntomas que presentaba me diagnosticó un posible problema de apneas del sueño. Para poder confirmarlo me indicó que debía solicitar hora para el neumólogo, cosa que hice al salir de su consulta. Y el resultado fue que se me dio hora para el 15 de enero del próximo año, dentro de algo más de seis meses. Hasta la fecha en cuestión deberé continuar con mis problemas de sueño, cansancio, cefaleas, y las consecuencias que ello me ocasiona en mi carácter y en mi rendimiento laboral porque en mi ciudad, Vic, el médico especialista está sobresaturado de trabajo. Gracias a todos aquellos que con el pretexto de la crisis han puesto su granito de arena para cargarse la sanidad pública, privatizarla y ponerla en manos de poderosos consorcios privados, gestionados en algunos casos por sus amigos o familiares.»

Algunas de las noticias de prensa más llamativas y que suelen generar mayor alarma social se refieren al (elevado) número de camas cerradas en los hospitales durante el periodo estival: Alerta por el número de camas hospitalarias cerradas en verano (El País, 22 de julio de 2014).

Como explicaba también un reciente artículo editorial del mismo diario (Agravar la espera. El País, 1 de agosto 2014), la estrategia (?) de ahorro basada en el cierre de camas, seguida desde hace meses por algunos gestores sanitarios en numerosos hospitales de toda España, ha provocado episodios de inquietud entre enfermos y aglomeraciones en los servicios de urgencia. El cierre de camas permite reducir personal y evitar la contratación de sustitutos. Pero no es cierto, por desgracia, que como dice con ironía otro lector, las enfermedades se van de vacaciones (27 de julio de 2014, El País): reducir el número de camas en servicio supone recortar la actividad asistencial programada, lo que aumenta el número de pacientes en lista de espera y, en consecuencia, el tiempo de demora para recibir atención. Cuanto mayor es la demora, más posibilidades existen de que el estado de los pacientes se agrave y acaben en urgencias, cerrándose así el círculo vicioso. 

Otro tanto puede decirse del recorte de plantillas en el conjunto del sistema sanitario público, que ha supuesto una reducción (Sanidad mermada. El País, 5 de julio 2014) de 28.496 empleados en apenas dos años –entre enero de 2012 y enero de 2014- según datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, sobre una plantilla actual de 476.689 empleados. Una reducción semejante (casi un 6%) en un sector cuya actividad depende en buena medida de los efectivos profesionales tiene, ineludiblemente, consecuencias para la calidad asistencial. La más clara y evidente, sin duda, el aumento de los tiempos de espera, con el consiguiente malestar de los pacientes y usuarios del sistema. La pérdida de satisfacción con el sistema público, que se viene produciendo en los últimos barómetros sanitarios es la huella más visible del efecto de los recortes (Sanidad herida. El País, 17 de agosto 2013). 

No parece ya que ni los ciudadanos ni los profesionales vayan a resignarse y a permanecer impasibles ante algunas de estas medidas (Decidir la sanidad que queremos. El País, 12 de julio 2014). Trabajadores y pacientes de numerosos hospitales públicos de Cataluña (encabezados por Vall d’Hebron y Bellvitge, los dos grandes centros de la comarca de Barcelona) se han manifestado y movilizado contra el cierre de camas. Uno de los episodios más singulares y de mayor repercusión mediática tuvo lugar hace unas semanas en el hospital de Bellvitge, en el una decena de pacientes se “atrincheraron” para evitar la clausura de plantas, negándose a ser trasladados de habitación. El caso resulta más dramático y relevante si se tiene en cuenta que en ese centro se venían produciendo repetidas situaciones de colapso en el servicio de urgencias 

Para añadir más leña al incendio existente, el Consejero de Sanidad, Boi Ruiz, haciendo gala de una gran dosis de cinismo político, se permitió negar la evidencia afirmando en unas declaraciones a Catalunya Radio que “les llistes de espera s’on un altre mite polític, igual que el dels llits”. Sus palabras fueron calificadas de frívolas e irresponsables desde diversas instancias. Una lectora del diario comentaba que debería pedir perdón (El País, 8 de julio 2014). 

Poco después, en el Parlament de Cataluña el grupo ICV-EUiA presentó una moción en la que se censuraba la actuación del Consejero por haber provocado una “reducción de la calidad asistencial, la degradación de los servicios sanitarios de titularidad pública, el aumento de los tiempos de espera y la precarización” de las condiciones laborales de los sanitarios. 

Con estos antecedentes y esta trayectoria, resulta casi grotesco e insólito que la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA-ANDE) haya distinguido precisamente en estos días a Boi Ruiz con el IV Premio SEDISA-ANDE a la “personalidad sanitaria de 2013” destacando su gestión “como conseller de Salut, modificando el modelo sanitario ante la necesaria eficiencia del sistema para hacer posible la sostenibilidad y reorientándolo hacia la prevención y la cronicidad, es ejemplo de la labor profesionalizada que debe realizar un directivo de la salud, más allá de las decisiones y tendencias políticas” (sic). 

En el transcurso de uno de esos frecuentes saraos político-sanitarios celebrado en 2013, el ínclito Conseller de Salut de Cataluña se mostraba partidario de trabajar con “rigor, transparencia y participación”. El Consejero apuntaba entonces que “la diferencia entre los médicos y los economistas es que los primeros trabajan con informaciones incompletas y los segundos con informaciones completas” (sic), por lo que se debe intentar que “las decisiones sean medibles y comparables”. Ruiz hizo hincapié en que “hay que explicar, medir y comparar para poder opinar desde la evidencia y no desde un punto de vista cortoplacista” y reconoció que “la eficiencia ganada ha permitido alcanzar situaciones de equilibrio presupuestario”

En fin… en una interesante columna de opinión, (Curiosa defensa de lo público. El País, 19 de julio 2014) Milagros Pérez Oliva explicaba muy bien el más que evidente conflicto de intereses de esta insigne “personalidad sanitaria”, que en su día fuera presidente de la patronal Unió Catalana d'Hospitals (UCH), y que con su actuación está contribuyendo al más que evidente deterioro y descrédito de la sanidad pública.

PS, Una vez publicada la entrada, el diario El País publica hoy mismo (15 de agosto) dos interesantes artículos, que enlazo a continuación:


viernes, 21 de febrero de 2014

Una Sanidad de tod@s para tod@s

Recortes. #fotosdesalud vía flickr
¿De tod@s para tod@s? consiste en una serie de documentales realizados por la cooperativa de trabajo audiovisual Booooo y financiados mediante crowdfunding, que tratan de examinar la situación de los servicios públicos esenciales en España.

Y no ofrecen una solución mágica ni una fórmula universal que todo lo arregle. Semejante tarea no está al alcance de documentales de 65 minutos. Lo único que pretenden [lo que no es poco], es ofrecer un debate un poco más profundo y sustanciado del que la actualidad política y el día a día suelen reservar a estos temas y aspirar a que, ya que no pueden ofrecer respuestas, las preguntas nos hagan reflexionar a todos un poco. No se trata aquí de rebatir las últimas declaraciones de uno u otro portavoz sino de reflexionar sobre la realidad y las causas de la situación en nuestro país con el mayor rigor y seriedad posibles.
El proyecto nace al conocerse los planes institucionales para privatizar el sector sanitario [en la Comunidad de Madrid] y salir a la luz algunas de las consecuencias directas de estos planes. Paralelamente, políticas favorables a la educación privada se implementan en el sistema educativo de algunas comunidades autónomas y, por más que se busque, no se encuentra información que permita al ciudadano discernir las ventajas e inconvenientes de ninguna de éstas políticas. 

A partir de aquí, un grupo de gente, entre los que están los miembros de Booooo, decide que ha llegado el momento de pasar a la acción y promover la puesta en marcha de un documental que aclare muchos de los conceptos que subyacen detrás de la dicotomía gestión pública / gestión privada de los servicios públicos de carácter más básico. ¿Es esta una tendencia reciente o viene preparándose durante años? ¿Por qué antes lo público era sinónimo de calidad y ahora parece representar todo lo contrario?

Se trata de una iniciativa ambiciosa, que requiere bucear en profundidad en el funcionamiento y la gestión de los sistemas sanitario y educativo y preguntarse hasta qué punto está en entredicho nuestro futuro.

El proyecto está dirigido a ciudadanos que quieran entender [de verdad] las diferencias que existen detrás de los modelos de gestión pública y privada de los sistemas sanitario y educativo. Lejos de un lenguaje técnico o farragoso, se busca hacer accesible la información a quienes deseen entender los pormenores de la gestión y la administración de los recursos sanitarios y educativos en nuestro país con el objetivo último de que cada uno tome su postura de forma libre e informada.

El documental sobre la Sanidad:


La sanidad pública en España es uno de los servicios públicos esenciales sobre los que mayor consenso [social] parecía haber a lo largo de los últimos 30 años. Nunca se ha planteado un debate [público] serio sobre el modelo. [Hasta hace poco tiempo] Las reformas que se habían aprobado se habían basado en amplias mayorías parlamentarias. Sin embargo, el Real Decreto-ley 16/2012 rompe toda esa tendencia y se revierte, de hecho, la transformación de nuestro sistema sanitario en un Sistema Nacional de Salud, [de carácter universal y financiado a través de impuestos], para volver a la situación anterior, [un sistema de aseguramiento] donde sólo los cotizantes están cubiertos.

Paralelamente, los recursos sanitarios se han visto recortados por la crisis y desde algunas administraciones [autonómicas] se inician procedimientos para traspasar a manos privadas la gestión de centros sanitarios, en sus aspectos tanto sanitarios como no sanitarios. Todo esto se lleva a cabo sin debate de ningún tipo, y allí donde hay un mínimo debate, con unos argumentos vacíos de contenido y centrados en la estrategia política de las grandes formaciones de nuestro país.

Ante esa situación, Booooo se planteó la necesidad de articular un debate sereno y profundo sobre la naturaleza de los problemas que afectan a nuestra Sanidad Pública y sobre sus posibles soluciones. Para ello, han contado con profesionales del sector, economistas, sociólogos y expertos de prestigio entre los que se cuentan como entrevistados Justo García de Yébenes, Juan José Rodríguez Sendín, Fátima Brañas, José Manuel Freire, Marciano Sánchez Bayle, Pedro González, Rosa María Urbanos, David Verdegay o Javier Padilla, entre otros.

El [excelente] documental no busca ofrecer soluciones mágicas ni respuestas para todo. Sólo pone sobre la mesa un debate que responda a algunas de las preguntas que subyacen bajo las reformas de nuestra sanidad: ¿Es tan caro nuestro sistema de salud como dicen? ¿Está bien gestionada nuestra sanidad? ¿Qué sucede cuando se privatiza la gestión de los recursos sanitarios? ¿Existen evidencias respecto a los efectos del ánimo de lucro sobre el trato a los pacientes?

Una gran iniciativa. Más información y vídeos documentales en la página de ¿De tod@s para tod@s?
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