jueves, 13 de octubre de 2011

OMNIS CELLULA E CELLULA* (e cellula... ad infinitum)


* Aforismo acuñado por el naturalista, médico y fisiólogo François Vincent Raspaila partir del cual Rudolf Virchow  popularizó el segundo principio de la teoría celular:
"Toda célula se ha originado a partir de otra célula, por división de ésta."

Publicado a finales de 2010 en EEUU, y ganador del Premio Pulitzer 2011, El emperador de todos los males. Una biografía del Cáncer, (The Emperor of All Maladies: A Biography of Cancer), constituye una minuciosa, documentada y exhaustiva investigación acerca de la larga historia de una enfermedad insidiosa que, a pesar de los avances conseguidos en su tratamiento, aún sigue desbordando a la “ciencia médica”.

Su autor, el médico oncólogo de origen indio Siddhartha Mukherjee, investigador y profesor asociado en la Universidad de Columbia (http://sidmukherjee.com/) describe el cáncer con la precisión de un biólogo celular, desde la perspectiva de un historiador, y con la pasión de un biógrafo... El resultado es una magnífica crónica, asombrosamente lúcida y elocuente, sobre una enfermedad con la que los seres humanos han convivido (y muerto) a lo largo de más de cinco mil años, desde su primera aparición documentada en el papiro Edwin Smith.

Según datos de la SEOM (Sociedad española de Oncología Médica), en España uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres serán diagnosticados de cáncer a lo largo de su vida.

El cáncer constituye en la actualidad la segunda causa de muerte en España (INE, 2009), lo que supone 27,3 de cada 100 defunciones, en general, aunque es la principal causa de muerte en hombres. Las proyecciones indican que también en 2012 más de 100.000 ciudadanos españoles seguirán muriendo de cáncer (Sánchez MJ, et al. Cancer incidence and mortality in Spain: estimates and projections for the period 1981–2012. Annals of Oncology 21 (Supplement 3): iii30–iii36, 2010).

En nuestro país [La situación del Cáncer en España (1975-2006)] el cáncer se encuentra entre las enfermedades de alta prevalencia que suponen una gran carga asistencial, social y económica, que han sido abordadas desde las administraciones sanitarias a través de diferentes planes. A nivel estatal, el Plan de Calidad para el SNS establece en una de sus grandes áreas de actuación (Fomento de la excelencia clínica/Mejorar la atención a los pacientes) una serie de Estrategias en Salud que contemplan diversas patologías y condiciones.

Con la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud se busca detectar las necesidades para la prevención, diagnóstico y tratamiento de esta patología, así como establecer objetivos de trabajo y recomendaciones de atención consensuadas y de aplicación en todo el SNS. Es el resultado de la cooperación de sociedades científicas, asociaciones de pacientes, profesionales expertos y representantes de todas las Comunidades Autónomas (CC.AA.) y su objetivo último se dirige a optimizar la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer, mejorar la información y reforzar la investigación.

En la reseña del libro que nos ocupa (Babelia, EL PAÍS 8-10-2011), Albert J. Jovell señala que nos encontramos ante una enfermedad (en realidad “muchas” enfermedades), que produce “un estigma social que aún persiste en nuestros días”. Él mismo, como enfermo de cáncer, es un buen conocedor del problema, lo que le ha llevado a impulsar una serie de estudios realizados en España por la Universidad de los Pacientes, que “ponen de manifiesto la discriminación laboral, el desamparo psicológico y el estigma social que sufren los pacientes y sus familias” :

Esta publicación, realizada conjuntamente con el Foro Español de Pacientes, recoge los resultados, conclusiones y recomendaciones de un estudio cualitativo mediante la técnica de Jurado de Pacientes llevado a cabo en Madrid en noviembre de 2007, valorando el servicio asistencial y las prácticas que responden mejor a las necesidades de pacientes y familiares.

El valor terapéutico en Oncología (Fundació Josep Laporte, 2009)
Este estudio recoge la perspectiva de pacientes, familiares y profesionales. A modo de resumen, el valor terapéutico para los pacientes oncológicos reside en:

·         Recibir información sensible y adaptada a las propias preferencias y necesidades.
·         Comprender la información que reciben y poder integrarla en la toma de decisiones.
·         Confiar en el médico y establecer una relación basada en el diálogo y en el respeto mutuo.
·         Disponer de un médico de referencia.
·         Recibir una atención integral y continuada.

Después del Cáncer (Fundació Josep Laporte, 2011)
Experiencias y necesidades de personas que han superado la enfermedad y sus familias, que se resumen en:

·         Plan de seguimiento estandarizado y unidades de atención específicas.
·         Atención psicológica y emocional.
·         Tener en cuenta la reincorporación a la vida social y laboral.
·         Seguimiento del entorno y de la vida familiar de los afectados.
·         Valorar el apoyo y el rol de las asociaciones de afectados y voluntarios.
·         Rehabilitación integral, promoción y formación para la mejora de la calidad de vida.

Escenarios de Futuro de la Oncología en España: 2010-2015 (Fundación Salud Innovación y Sociedad, Fundació Josep Laporte, 2010).
Se trata de un estudio prospectivo mediante técnica Delphi, que pretende identificar las principales tendencias y cambios que se pueden producir en el horizonte de 2015 en la atención oncológica.


Finalmente, cabe citar aquí, como muestra de la mejor expresión de consenso y acuerdo entre diferentes sociedades científicas, la Declaración Institucional para el Desarrollo de la Atención Multidisciplinar en Cáncer en España, de mayo de 2010.

Volviendo a El emperador de todos los males, el libro, comienza diciendo el autor, “es una historia del cáncer. Es la crónica de una antigua enfermedad (…) que se ha metamorfoseado en una entidad letal y de formas cambiantes, imbuida de una potencia metafórica, médica, científica y política tan penetrante que a menudo se caracteriza al cáncer como la peste definitoria de nuestra generación.”

Hasta la aparición de la moderna quimioterapia oncológica, con nuevas y prometedoras drogas, y tras una oscuridad de siglos, el tratamiento del cáncer se limitó durante muchos años a dos únicas estrategias: “extirpar quirúrgicamente el tumor o quemarlo con radiación, una elección entre el rayo caliente y el cuchillo frío”. Desde la cruenta, majestuosa y defectuosa mastectomía radical, ideada por William S. Halsted, en su intento de extirpar el mal “de raíz”, hasta la inmanejable radioterapia que también afectaba a los tejidos sanos y producía cánceres. Todos estos avatares aparecen espléndidamente narrados, en un recorrido histórico en el que, casi como en una novela, aparecen héroes y villanos, profesionales abnegados y activistas incansables, junto a farsantes y defraudadores sin escrúpulos: fantasía y superstición, creencias erróneas, mitos, ciencia y realidad…

Para el cáncer el siglo XXI es ya el de la biología celular y molecular, con la secuenciación del genoma humano, y la aparición de las terapias génicas individualizadas, marcando nuevas direcciones a la medicina oncológica, si bien “…en el caso del cáncer, donde no hay a la vista –y probablemente no la haya nunca- una cura simple, universal y definitiva, el pasado mantiene una conversación constante con el futuro.”

Coincide Siddharta Mukherjee con la escritora Susan Sontag, ella misma enferma sobreviviente de un cáncer de útero y de mama, y cuya obra La enfermedad y sus metáforas es citada profusamente a lo largo del libro. En octubre de 2003, un año antes de su muerte, al recibir el Premio de los libreros de Francfort, Sontag escribía:

“No podemos deshacernos de lo viejo, porque en ello está nuestro pasado, nuestra sabiduría, nuestros recuerdos, nuestra tristeza, nuestro sentido del realismo. No podemos deshacernos de la fe en lo nuevo porque en ella invertimos toda nuestra energía, nuestra capacidad de optimismo, nuestro ciego anhelo biológico, nuestra capacidad para olvidar: la capacidad curativa sin la cual toda reconciliación es imposible.”

El magnífico ensayo que es El emperador de todos los males, cuyo contenido debería ser casi de obligada lectura para cualquier profesional sanitario, concluye con una invitación a recordar la historia y sus enseñanzas:

“…si bien el contenido de la medicina está sometido a un cambio constante, su forma, sospecho, sigue siendo, asombrosamente la misma. La historia se repite, pero la ciencia reverbera. Las herramientas que usaremos para combatir el cáncer en el futuro se modificarán, sin duda alguna, de manera tan espectacular en cincuenta años que la geografía de la prevención y la terapia oncológicas podrían llegar a ser irreconocibles. Los médicos del futuro tal vez se rían de nuestra mezcla de primitivos cócteles de venenos para eliminar la enfermedad más elemental y magistral conocida por nuestra especie. Pero mucho, en esta batalla, seguirá siendo igual: la implacabilidad, la inventiva, la resiliencia, la inquieta oscilación entre el derrotismo y la esperanza, la pulsión hipnótica de búsqueda de soluciones universales, la decepción de la derrota, la arrogancia y la desmesura.”


En su libro Cáncer. Biografía de una supervivencia. (Editorial Planeta. Barcelona, 2008),  el Dr. Albert J. Jovell se refiere al aspecto más humano de la atención a las personas enfermas de cáncer, algo que se olvida con frecuencia:

“No todo es medicina en el tratamiento del cáncer. (…) No todo es razón. No todo es técnica y procedimiento. (…) Lo importante es el enfermo, no la enfermedad.”

“¿Nos estamos acercando los médicos tanto al objeto –la enfermedad- que nos olvidamos del sujeto –la persona enferma-?”

“…los médicos nos sentimos cada vez más dependientes de la tecnología y menos predispuestos a físicamente tender una mano al paciente.”

Entre tanto, y con respecto al futuro, tal vez convenga recordar que son muchos más los buenos historiadores que los buenos profetas…
 
 

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