domingo, 9 de febrero de 2014

Agujeros de la memoria


«El que controla el presente, controla el pasado. El que controla el pasado, controla el futuro.»
George Orwell. (1984)

«Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos, sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.»
José Saramago. (Cuadernos de Lanzarote)

En 1950, George Orwell enviaba a la imprenta su última novela, 1984, una magnífica obra en la que criticaba a las dictaduras y, sobre todo, a los medios de manipulación de masas que las perpetúan en el poder. Considerada como una de las obras cumbre de la llamada trilogía de las distopías del pasado siglo XX (también denominadas como ciencia ficción distópica), junto a Un mundo feliz (Brave new world), de Aldous Huxley, publicada en 1932, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, de 1953.

En su novela, Orwell imagina y dibuja una sociedad distópica en la que el pensamiento único se lleva al máximo extremo, y donde no sólo la libertad de expresión está absolutamente prohibida, sino que se controla hasta la libertad de pensamiento. Winston Smith, el protagonista, trabaja en el Ministerio de la Verdad del Gran Hermano, junto con otros muchos miles de funcionarios cuya única labor es reescribir constantemente la historia para ajustarla a las necesidades políticas del partido en el gobierno. En su trabajo re-escriben y re-crean la historia para que coincida con la cambiante propaganda del Estado. Destruyen y editan no sólo la prensa diaria, sino incluso los libros, fotografías, folletos, impresos y artículos pasados o cualquier otra prueba de que la realidad es o fue distinta a la que dicta y proclama en cada momento la verdad oficial. Para ello se utilizan los denominados agujeros de la memoria, unos orificios donde arrojar cualquier prueba comprometida, sea un trozo de papel, una nota o cualquier otra cosa que comprometa esa verdad oficial. Los orificios, a través de un pequeño conducto, desembocan en un gran incinerador utilizado para esta censura y en el que "no quedan ni las cenizas".

Sin embargo, la destrucción y modificación de la realidad no sería tan completa y absoluta sin el esfuerzo intelectual que de forma adicional se exige constantemente a los ciudadanos: el doblepensar, la facultad de sostener simultáneamente en cada momento una cosa y la contraria, y de creérselo absolutamente. Hasta tal punto es necesario ese ejercicio de esquizofrenia consciente que se convierte en un principio fundamental del partido, y así el Ministerio de la Verdad se ocupa de la mentira, el Ministerio del Amor se ocupa en realidad del odio y la represión y el Ministerio de la Abundancia de la escasez controlada, que mantiene a la población en un estado de embrutecimiento colectivo.
Alguien dijo que la memoria colectiva es más la suma de los olvidos que la suma de los recuerdos pues ante todo, y esencialmente, éstos son el resultado de una elaboración individual, en tanto que aquéllos tienen en común, precisamente, el haber sido olvidados. Por lo tanto, puede decirse que la sociedad se encuentra menos unida por sus recuerdos que por sus olvidos. Comprobamos que prácticamente suele existir una casi certeza en cuanto a los olvidos comunes de un grupo y de una sociedad, pero nunca es posible estar seguros del todo en cuanto a los recuerdos, pues cada uno de ellos, -incluso los históricos-, recibe la particular impronta de la memoria individual. La ausencia es segura, las modalidades inciertas de la presencia quedan por determinar.

Memoria organizacional y amnesia corporativa

En el ámbito de las modernas organizaciones, empresas e instituciones (sean éstas de naturaleza pública o privada) el concepto de Memoria organizacional, (a veces llamada memoria institucional o corporativa), se enmarca en el campo más amplio de la Gestión del Conocimiento.

La memoria organizacional es el cuerpo acumulado de datos, información y conocimiento creado a lo largo de la existencia de una organización. Tiene dos repositorios fundamentales: los archivos de la organización, incluyendo sus bases de datos electrónicas, y los recuerdos de las personas.

Para hacer uso de la memoria organizacional las organizaciones deben tener eficaces sistemas de recuperación de sus archivos y buena memoria entre los individuos que conforman la organización. Su importancia para una organización depende de cómo los individuos, pueden aplicar el aprendizaje experiencial y la práctica basada en evidencias. En el caso de los recuerdos de las personas, la veracidad de la memoria organizacional está invariablemente comprometida por las limitaciones inherentes de la memoria humana. La renuencia de las personas a admitir errores y dificultades agrava el problema. El mercado laboral flexible ha impuesto una cierta amnesia corporativa, (una especie de Alzheimer de las organizaciones), que está provocando la incapacidad de beneficiarse de la visión retrospectiva. Este olvido institucional constituye una de las mayores restricciones a la excelencia en la toma de decisiones y una de las principales causas que contribuyen al déficit de productividad.

En su concepción original la Memoria organizacional consiste, por tanto, en la documentación de la institución, los objetos y artefactos que se almacenan en la base de datos corporativa/biblioteca electrónica y que puede ser aplicada o utilizada junto a los empleados residentes y que están íntimamente relacionados con las experiencias y eventos específicos de la institución. La evidencia física (procedimientos, manuales), se conoce como conocimiento explícito mientras que el más cerebral o intangible (hábitos, costumbres, aspectos culturales), se denomina conocimiento tácito.  Ambos son necesarios para una eficiente toma de decisiones y para aprender a construir con éxito a partir de las experiencias, escapando de la pandemia de errores repetidos, ruedas reinventadas y otras lecciones no aprendidas (u olvidadas), que abundan en la economía y en la gestión actual.

En resumen, la Memoria institucional viene a ser el conjunto de hechos, conceptos, experiencias y conocimientos que lleva a cabo un colectivo o grupo de personas. Dado que trasciende al individuo, requiere de la transmisión de estos recuerdos entre los miembros de este grupo. Los elementos de la memoria institucional pueden encontrarse en las corporaciones, grupos profesionales, organismos gubernamentales, grupos religiosos, instituciones académicas y, por extensión, en culturas enteras.

La Memoria institucional influye en la identidad organizacional, en los procesos de reclutamiento y selección de los individuos y en las acciones de los individuos cuando interactúan con la propia institución.

Transparencia, receptividad y responsabilidad son elementos básicos y esenciales de la gestión pública, que obligan a estar en disposición permanente para rendir cuentas y dar explicaciones de su ejercicio. Como explicaba un reciente editorial del medio digital El Porvenir de Castilla-La Mancha (Deleted-Eliminado), algunos se han empeñado en eliminar de su página Web la memoria de gestión y de actividades del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) entre los años 2002 a 2010. Como en la novela de Orwell, podemos en este caso denominar “agujero de memoria” a cualquier mecanismo utilizado para alterar y hacer desaparecer esos documentos incómodos o embarazosos, fotografías, transcripciones u otros registros, como los de un sitio Web u otro tipo de archivos, particularmente como parte de un intento de dar la impresión de que algo nunca ha ocurrido.

Precisamente en la Introducción a la Memoria del SESCAM de 2005 se citaba a Carlos Castilla del Pino, al referirse a la memoria personal de los individuos como «…un instrumento del que dispone el sujeto para su actuación en la realidad». Pero, decía, en el uso de tal instrumento subyace siempre un componente moral: «Los seres humanos se definen por lo que hacen y se les recuerda por lo que hicieron». Alguien dijo que «somos lo que somos, porque fuimos lo que fuimos», es decir, somos porque recordamos. En este sentido, explicaba el eminente académico y psiquiatra, «la función de la memoria está intrínsecamente ligada a una de las características del sujeto: su dependencia del pasado, la imposible abdicación de su pasado, el saber indeclinable que uno es lo que “ha ido siendo” hasta ahora…» Individualmente nos reconocemos en tanto que sujetos, esto es, entidades con experiencias de vida vivida, sujetos con historia, con recuerdos. Somos porque se ha hecho en nosotros nuestra historia, elaboración y reelaboración de nuestro pasado.

De igual manera, en relación con el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, puede decirse que la memoria es la condición necesaria para el logro de la identidad. Somos porque tenemos memoria; es más, somos nuestra memoria. De aquí que la memoria de lo que hacemos nos da la medida de lo que somos, haciéndonos conscientes de que existimos y, con ello, de nuestra identidad como organización.

Poner de manifiesto el trabajo desarrollado, recordar lo que se hace (o se ha hecho) en el SESCAM, es por tanto, una tarea imprescindible y necesaria que constituye una obligación moral, (ética), para con todos los que desempeñan su trabajo diario en el sistema sanitario público regional. Aunque algunos se crean con el derecho a imponer (a los demás) el monopolio de la memoria legítima, oscilando entre la amnesia colectiva y el deber exigente de memoria.

En los siguientes enlaces de Slideshare, se puede acceder a las memorias –que hemos rescatado- del SESCAM entre los años 2002 y 2010 (último año en que se elaboró este importante documento),
Memoria del SESCAM 2002
Memoria del SESCAM 2003
Memoria del SESCAM 2004
Memoria del SESCAM 2005
Memoria del SESCAM 2006
Memoria del SESCAM 2007
Memoria del SESCAM 2008
Memoria del SESCAM 2009
El SESCAM en cifras. Memoria de actividades 2010



8 comentarios:

  1. Estupenda y muy oportuna entrada Rodrigo: un toque de atención para todos y un mazazo para algunos...aunque no quieran enterarse. Ademas de todo lo que dices, y dices mucho, la roganizaciones públicas "tienen el deber inexcusable de rendir cuentas, de informar a los ciudadanos de sus actividades" visto lo que esta pasando poducen sonrojo todas las estrategias de legislar la transparencia y lo hacen tan mal, que ni siquiera podemos escudarnos en que nos esten engañando. Es estupendo poder decirlo tan alto y tan claro como lo has dicho aqui.

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    1. Muchas gracias, Mayte. Tú fuiste corresponsable de alguno de estos documentos y sabes mejor que nadie lo que suponen...
      Gracias por tu amable comentario.

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  2. Afortunadamente ahora disponemos de tecnología que permite sortear los mecanismos del poder mal entendido y mal ejecutado, mecanismos de transparencia que la sociedad civil puede y debe usar.

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    1. En efecto, David. Como bien sabes, "transparencia" es una palabra que les viene muy grande a muchos y suelen confundirla con otros términos algo más opacos...
      Gracias por el comentario y un saludo.

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  3. Al patólogo Quirke, después de una noche pasada por alcohol, le habían dado cambiazo en su sala de autopsias, había dejado el cadáver de una chica joven que no debería estar allí; y con la cabeza saliendo fuera de si por culpa de aquella pasada noche, no solo había comprobado que estaba desaparecida, sino que se encontró al levantar el sudario a una anciana medo calva y bigotuda, cuyos párpados no estaban cerrados del todo, y los labios exangües y retirados en un rictus que dejaba al aire las puntas de unos dientes incongruentemente blancos y relucientes (B.B.).
    Devuélvame mi cadáver!!.

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    1. Me encanta que hayas utilizado al conspicuo patólogo forense de las novelas de Benjamin Black (John Banville), para comentar la entrada, Juan. Muchas gracias por la referencia...
      Un abrazo.

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  4. Grandes verdades como siempre Amigo Rodrigo!
    Hay verdades que no se pueden ocultar, y por mucho que se empeñen en borrar el pasado en los agujeros de la memoria, hay algo que la gente no olvida nunca, y es el sufrimiento infundido a tantas personas.
    Saludos
    Alvaro Leal

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    1. La memoria siempre es frágil, por eso hay que intentar buscar silos que permitan conservarla y tener presente el verso de aquel hermoso poema de Cernuda "1936": "Recuérdalo tú y recuérdalo a otros."
      Saludos, Álvaro

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