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lunes, 10 de septiembre de 2012

Sobre el futuro del NHS


“Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se debe a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas”.
Bertrand Russell

En una serie de entradas recientes del blog The green benches su autor, Éoin Clarke, escribe sobre Jeremy Hunt, el hombre a quien el Primer Ministro británico David Cameron ha encargado recientemente la dirección del National Health Service (NHS) como nuevo Ministro de Sanidad, (Health Secretary), en sustitución de Andrew Lansley, quien parece haber contribuido ya suficientemente a una ‘caótica y antidemocrática gestión’, para socavar el NHS.

El nuevo responsable del sistema sanitario es coautor de un libro publicado en 2005: "Direct Democracy" (DD), en el que se refieren al NHS como ‘un error de 60 años’. Hunt defiende la ‘desnacionalización’ del NHS, la ruptura de las ‘barreras entre la provisión pública y privada’ de los servicios y la introducción de un sistema de seguros, (tipo Estados Unidos), en el que los pacientes paguen sus primas individuales y decidan cómo gastarlas en proveedores de su elección:

"We should fund patients, either through the tax system or by way of universal insurance, to purchase health care from the provider of their choice." (DD pág. 74)

"Our ambition should be to break down the barriers between private and public provision, in effect denationalising the provision of health care in Britain". (DD pág. 78)

En otra publicación de la que se hace eco el blog, aparecida en 2008: "The Plan", el ahora recién nombrado ministro estampó su firma en apoyo también de las propuestas liberalizadoras recogidas en el documento. La manera en que ambos libros hablan acerca del NHS es hoy un serio motivo de preocupación sobre el futuro del mismo:

"The NHS was designed over half a century ago, at a time of rationing and deep poverty. It was, and remains, a child of its time". (DD Pág. 76)

"…a 1940s monopolistic structure is no longer relevant in the Twenty-first Century." (DD Página 80)

Aún recordamos las brillantes imágenes de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres (cuya dirección corrió a cargo de Danny Boyle), hace apenas un mes y medio, en el que se rindió un emotivo homenaje al NHS, tan querido y respetado por los británicos, (sobre todo por las clases medias trabajadoras). Un espectáculo que molestó a algún conspicuo diputado conservador, que llegó incluso a calificarlo de “basura multicural izquierdista”). A pesar de estos sentidos homenajes, parece que a día de hoy las perspectivas sobre su futuro no son especialmente halagüeñas…


Curiosamente, en este contexto tan poco favorable, el King’s Fund acaba de publicar un nuevo informe con un título significativo: Transforming the delivery of health and social care. The case for fundamental change” cuyos prestigiosos autores (Chris Ham, Anna Dixon y Beatrice Brooke) proponen una serie de cambios para mejorar el funcionamiento del NHS de cara al futuro.

El resumen del documento viene a decir que, aun reconociendo los importantes progresos en la prestación de servicios ocurridos en los últimos años, el actual sistema de atención sanitaria y social no ha podido mantener el ritmo y adecuarse a las necesidades de una población que envejece, a los cambios en la morbilidad y al aumento de las expectativas de usuarios y pacientes. [Por ello] es preciso realizar una serie de cambios fundamentales en la forma de prestación de estos servicios, poniendo un mayor énfasis en una serie de aspectos:

·         Prevención de las enfermedades y abordaje de factores de riesgo, como la obesidad, ayudando a la gente a conservar la salud.
·         Apoyar a las personas para que se mantengan y vivan en sus propios hogares, ofreciendo una más amplia gama de opciones de alojamiento en la comunidad.
·         Proporcionar altos estándares de atención primaria y facilitando en su caso que se presten más servicios en este ámbito.
·         Hacer más eficaz y efectivo el uso de los servicios comunitarios de salud y de asistencia social relacionados, garantizando que estos servicios estén disponibles 24/7 cuando sea necesario.
·         Recurrir a los hospitales de agudos y residencias sólo para aquellas personas que no puedan ser tratadas o atendidas más adecuadamente en otros ámbitos.
·         Integrar la atención y los cuidados alrededor de las necesidades de las personas y de las poblaciones.

A partir de estas directrices, se plantean una serie de implicaciones para el futuro desarrollo del sistema. Animan a que los directivos tanto locales como nacionales adopten una perspectiva estratégica, en vez de centrarse en soluciones a corto plazo buscando mantener o preservar los servicios existentes: 

«En nuestra opinión, el futuro sistema de prestación de atención sanitaria y social necesita:

·         Ver a los pacientes y usuarios del servicio como parte del equipo de atención.
·         Centrarse en el desarrollo de equipos eficaces de atención sanitaria y social cuyos integrantes trabajen de manera flexible, haciendo el uso más completo de la gama de competencias y habilidades disponibles.
·         Proporcionar atención en el lugar correcto en el momento adecuado (oportuno) reduciendo la sobredependencia de los hospitales y residencias.
·         Utilizar las tecnologías de la información y la comunicación para revolucionar la experiencia de los pacientes y usuarios.
·         Aprovechar más eficazmente el potencial de las nuevas tecnologías sanitarias.
·         Hacer un uso inteligente de los datos y de la información para capacitar a los pacientes, apoyando a los profesionales para que brinden una atención de alta calidad.»

                                                                                                                                                                                                                                                     Graham

La implementación y el desarrollo de nuevos modelos de atención, -sostienen los autores-, supondrá el desmantelamiento de los ‘anticuados modelos de atención’ existentes; apoyar a las organizaciones del NHS para innovar y adoptar las mejores prácticas establecidas; reconocer el potencial de nuevos proveedores como una fuente importante de innovación; desarrollar una cultura que valore el apoyo de los compañeros en el aprendizaje y la innovación, e incentivar a los agentes a nivel local para ensayar esos nuevos modelos de atención llevando a la práctica las ideas y recomendaciones del informe.

Parece claro que las presiones financieras, los recortes y las tendencias privatizadoras que caracterizan a la extensa ola neoliberal en la que nos encontramos, auguran una serie de profundos cambios en la mayoría de los sistemas sanitarios públicos europeos. El NHS tampoco escapará a ello. Cabe preguntarse en qué medida algunas de las propuestas de reforma y de los planteamientos recogidos en el Informe, (con una formulación y un lenguaje premeditadamente ambiguos, y con la consabida retórica gerencial), supondrán o no, si las recomendaciones son recogidas y aplicadas por el gobierno conservador, no ya la transformación, como recoge su título, sino la desaparición de un modelo sanitario que durante muchas décadas fue ejemplar y paradigmático.

En una próxima entrada analizaremos y resumiremos con algo más de detalle este interesante Informe.

 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Health Literacy (“alfabetización en salud”) y e-Health Literacy (“alfabetización digital en salud”) 2ª parte

Foto: Lucius Beebe (flickr)
En una reciente entrada de su blog Reflexiones, y comentando precisamente algunos aspectos del citado Informe “Los ciudadanos ante la e-sanidadse refería Rafa Olalde @rolalde a la comunicación con los pacientes y al nivel de alfabetización o educación sanitaria:

“…creo que la razón es que nuestras informaciones no son bien comprendidas o peor, que nuestras explicaciones, nuestra información, lejos de conseguir que el paciente salga sosegado y sin dudas, conseguimos que se meta el ADSL por las venas para aclarar aspectos de la enfermedad o del tratamiento que le hemos diagnosticado o prescrito.”

Esta es la clave (y el problema): “para aclarar”, comprender o entender…

En el libro “Funciones y utilidad del prospecto del medicamento”, publicado por la Universidad de los Pacientes en 2006, que recoge las ponencias presentadas en una Jornada sobre el tema desarrollada a finales de 2005, Mª Dolors Navarro se hacía la siguiente pregunta: “Cuando el paciente accede a información y se le responsabiliza en el proceso de toma de decisiones sobre su propia salud, ¿está realmente preparado para asumir dicha responsabilidad?”

En torno a este asunto, numerosos estudios publicados desde la década de los 70’s indican que la mayoría de los materiales informativos sobre salud están escritos para un nivel educativo que excede las habilidades de lectura y comprensión de la media de población. Se han realizado también muchos trabajos sobre los sistemas o instrumentos diseñados para medir la legibilidad de un texto escrito o la facilidad para su lectura, comprensión y asimilación.

Pero volvamos al 2.0

El artículo de Wikipedia sobre la Health Literacy incluye un apartado sobre eHealth Literacy, (que traducimos como alfabetización digital en saludy que emplearemos indistintamente):

Debido a la creciente influencia de lnternet para buscar y difundir información sobre salud, la e-Health Literacy (o ‘alfabetización digital en salud’) se ha convertido en un tema importante de investigación en los últimos años. El modelo de alfabetización digital es también conocido como “modelo en flor de lirio” e incluye una serie de componentes, cada uno de los cuales tienen un carácter instrumental para la comprensión global y la medida de la alfabetización digital:
e-Health Literacy lily model

 El artículo ‘clásico’ en el que aparece este modelo referido de la e-Health Literacy se publicó en 2006: e-Health Literacy: Essential Skills for Consumer Health in a Networked World (J Med Internet Res. 2006 Apr-Jun; 8(2): e9), considerándola como una forma de denominar a la ‘alfabetización en salud’ en el contexto de la era de Internet. Ponía de manifiesto y destacaba que las herramientas y dispositivos electrónicos aplicados al ámbito sanitario (e-Health) eran de escaso valor si los potenciales usuarios de los mismos carecían de las habilidades necesarias para poder aprovecharlos y beneficiarse de ellos de manera efectiva. Los autores afirmaban, por ejemplo, que casi la mitad de la población adulta de Canadá y Estados Unidos tiene unos niveles de alfabetización por debajo de los necesarios para poder participar plenamente en una sociedad con tanta cantidad de información. Como es lógico, ello conlleva unas enormes consecuencias en el uso y manejo de las tecnologías de la información (TIC) para promover la salud y el apoyo en la atención sanitaria. En este sentido, la implicación, participación y/o corresponsabilización mediante la e-Health requiere también un conjunto de competencias y habilidades, es decir una “alfabetización”.

A partir de la definición de Health LIteracy del Informe del Institute of Medicine (Health Literacy: A Prescription to End Confusion. IOM, 2004definen la e-Health Literacy o ‘alfabetización digital en salud’ como “la capacidad de buscar, encontrar, entender y evaluar la información de salud obtenida de fuentes electrónicas y aplicar los conocimientos adquiridos para abordar o resolver un problema de salud”.

A diferencia de otras formas distintas de alfabetización, el modelo propuesto considera que esta alfabetización digital incorpora y combina facetas de diferentes habilidades o competencias y las aplica a la promoción y atención a la salud mediante las TIC (e-Health). En el núcleo de la misma se encuentran seis habilidades/competencias (o alfabetizaciones) básicas: alfabetización tradicional, alfabetización en salud, alfabetización informacional, alfabetización científica, alfabetización mediática y alfabetización informática. La interrelación entre estas diferentes competencias individuales se representa utilizando la imagen de un lirio. Los pétalos (alfabetizaciones) alimentan al pistilo (“alfabetización digital en salud”), y a su vez el pistilo se superpone a los pétalos, uniéndolos.

Dentro del modelo los seis tipos de alfabetización o habilidades están organizadas en dos grupos centrales: habilidades analíticas (tradicional, mediática e informacional) y habilidades o competencias dependientes del contexto (informáticas, científicas y de salud). El componente analítico incluye competencias o habilidades que son aplicables a una amplia gama de fuentes de información, independientemente del tema o del contexto, mientras que el componente contexto-específico depende más de habilidades para situaciones concretas. Por ejemplo, las habilidades analíticas pueden aplicarse tanto a la capacidad para ir de compras como a investigar el significado de un término relacionado con la salud.
Las habilidades o competencias específicas del contexto son muy importantes, sin embargo, su aplicación es más probable que sea contextualizada dentro del dominio de un problema o de una circunstancia específica. Así, la alfabetización informática depende del tipo de equipo que se utiliza, de su sistema operativo, así como el uso y aplicación del mismo. La alfabetización científica se aplica a problemas donde se presenta información relacionada con la investigación, igual que la alfabetización de salud se aplica en el contexto de los temas de salud. Sin embargo, tanto las habilidades analíticas como las específicas del contexto son necesarias para poder implicarse plenamente y de manera activa en el uso de los recursos electrónicos en salud (e-Health).
Tomados en conjunto, estos seis tipos de alfabetización se combinan para formar las habilidades y competencias fundamentales necesarias para optimizar plenamente la experiencia de los usuarios con la e-Health.

La eHealth Literacy o alfabetización digital en salud está influida por la forma de presentación del problema de salud de una persona, sus antecedentes educativos, el estado de salud en el momento del encuentro mediante los recursos e-Health, la motivación para la búsqueda de la información y las tecnologías utilizadas. Como otros tipos de alfabetización, la alfabetización digital en salud no es estática; más bien es una habilidad orientada al proceso, que evoluciona con el tiempo a medida que se introducen nuevas tecnologías y cambia el contexto personal, social y ambiental. Al igual que otros tipos de alfabetización, la alfabetización digital en salud es una práctica discursiva que se esfuerza en descubrir las formas en que se produce el significado y organiza inherentemente formas de pensar y actuar. Su objetivo es capacitar a los individuos y permitirles participar plenamente en la toma de decisiones informada de salud mediante los recursos de la e-Health.

La alfabetización es tanto un proceso como un resultado y requiere atención constante y actualización. La clave es alcanzar un nivel de fluidez en la que se puedan lograr conocimientos suficientes de un lenguaje (o habilidad) particular, para desenvolverse y funcionar a un nivel que conduzca al logro de los objetivos de salud. El conocimiento,  la información y el formato de los medios de comunicación son específicos del contexto y éste dicta qué habilidades y niveles de competencia son necesarios para el acceso a los recursos de salud. Por ejemplo, es sabido que la jerga técnica puede ser apropiada en el discurso académico, pues permite una explicación más precisa de ciertos conceptos. Sin embargo, cuando se dirige a usuarios no técnicos o a personas ajenas a una investigación particular o a una determinada cultura, el lenguaje técnico debe someterse a un proceso de traducción (o adaptación) para transmitir un mensaje correctamente.

Como Internet y otras aplicaciones basadas en las TIC forman ya parte de la atención sanitaria general y del entorno sanitario, contemplar estas herramientas desde el punto de vista de los conocimientos y competencias necesarias para implicar activamente a las personas resulta fundamental para promover la salud y proporcionar atención médica de forma efectiva mediante las TIC. El modelo de alfabetización digital en salud (e-Health literacy) propuesto es un primer paso para la comprensión de cuáles son estas habilidades y cómo se relacionan con el uso de las TIC como herramienta para la salud (e-Health).

Los autores del artículo diseñaron también una escala válida para medir y evaluar las habilidades y competencias en el uso de las TIC con fines de salud: eHEALS: The eHealth Literacy Scale(J Med Internet Res 2006;8(4):e27).

Más recientemente, Cameron Norman, uno de los firmantes de aquel primer artículo, ha sugerido la necesidad de revisar el concepto original: eHealth Literacy 2.0: Problems and Opportunities With an Evolving Concept (J Med Internet Res. 2011 Oct-Dec; 13(4): e125).

Desde su punto de vista, dado que el uso de la e-Health crece y se diversifica globalmente, el concepto de ‘alfabetización digital en salud’ se ha hecho también más importante que nunca para entender y avanzar en este campo. Hay que llamar la atención sobre el grado de conocimientos y el conjunto de habilidades complejas necesarias, -que a menudo se dan por sentado-, cuando las personas interactúan con las TIC para conseguir información, centrando nuestra atención tanto en el aprendizaje como en los problemas de usabilidad, desde el nivel clínico hasta el nivel de salud de la población. De igual manera que el campo de la e-Health es dinámico y evolutivo, también lo es el contexto en que la ‘alfabetización digital en salud’ debe ser aplicada y entendida. El modelo original de e-Health Literacy y la escala utilizada para su evaluación se desarrollaron con la primera generación de herramientas Web, mucho antes de la eclosión y del auge de las redes sociales. Los rápidos cambios ocurridos en el panorama de la información originados por los entornos y herramientas Web 2.0 sugieren que podría ser el momento de revisar el concepto de e-Health Literacy y considerar cómo podría ser una ‘segunda versión’ del mismo.
Aunque es muy posible que el conjunto de competencias o habilidades básicas que componen la e-Health Literacy no haya cambiado, sí lo han hecho el contexto en el que se expresan en el ámbito dinámico introducido por los social media y las redes sosciales, lo que representa una oportunidad para la investigación y la práctica al considerar las formas en que se puede entender y fomentar la alfabetización digital en salud.
En esta línea, Maged N.Kamel Boulos, de la Universidad de Plymouth, en el artículo On Social Media in Health Literacy, publicado a comienzos de este mismo año (WebmedCentral HEALTH INFORMATICS 2012;3(1):WMC002936) analiza el papel y las posibilidades de las redes sociales como herramienta para potenciar la alfabetización en salud, sus riesgos y posibles soluciones, recordando una vez más que: “Tener acceso a Internet, dominar el equipo y tener las habilidades o competencias básicas en la Web no garantizan automáticamente que una persona será capaz de evaluar y comprender correctamente la información on line sobre salud”.
Una versión corregida de este mismo trabajo, con el título Using social media for improving health literacy, se incluirá también en una obra colectiva que publicará próximamente la Oficina Europea de la OMS: Ilona Kickbusch, Jürgen Pelikan, Agis Tsouros and Franklin Apfel (Editors). THE SOLID FACTS - Health Literacy: Enabling healthier decisions in the 21st century. Copenhagen, Denmark: World Health Organization Regional Office for Europe.
El artículo proporciona también algunas recomendaciones, directrices y orientaciones sobre recursos clave on line, así como referencias bibliográficas de interés.
La cuestión hoy, -concluye el autor-, no es si utilizar o no los social media y las redes sociales, es decir las herramientas 2.0 para fines de alfabetización en salud. La cuestión es, más bien, qué tipo de herramientas según población objetivo, recursos y presupuesto disponibles, y la mejor manera de hacerlo. Con más de 955 millones de usuarios activos de Facebook  a finales de junio de 2012 y unos 600 millones de usuarios activos de Twitter las organizaciones sanitarias y los responsables públicos de salud no pueden permitirse ignorar a las redes sociales [y la Web 2.0] como un poderoso medio para llegar a los diferentes grupos de interés, incluyendo a pacientes, cuidadores y público en general. Las organizaciones y los servicios de salud deben ir donde las personas ya están en línea (en las redes sociales), en lugar de limitarse tan sólo a construir sus propias islas de información, con portales Web planos, unidireccionales, sólo para lectura, y esperar a que la gente venga y los visite. 
Pero esto es algo que ya sabíamos ¿no?

 

Para finalizar, como recuerdan Maria Falcón Romero y Aurelio Luna Ruiz-Cabello, miembros del Consorcio para el European Project of Health Literacy (HLS-EU), es evidente que la mejora de la alfabetización en salud requiere un abordaje multifactorial, pluridisciplinar y multisectorial, lo que exige un compromiso por parte de todos los sectores implicados: el ámbito educativo y sanitario, la industria farmacéutica y de la alimentación, los medios de comunicación científicos, de divulgación y generales, representantes de profesionales sanitarios, grupos, asociaciones y colectivos de pacientes y usuarios, y, por supuesto, responsables políticos.

La mejora de la alfabetización en salud debería ser una línea estratégica que actuase sobre la atención y el cuidado, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud. Las actuaciones deberían enfocarse desde dos perspectivas: por una parte, interviniendo sobre pacientes y ciudadanos para aumentar sus competencias y, por otra, simplificando el Sistema de Salud para facilitar su accesibilidad, disminuyendo las exigencias de alfabetización en salud en los distintos contextos culturales y sociales, mejorando la calidad de la información y la comunicación en salud. Es necesario concienciar a los profesionales sanitarios del impacto en la salud individual y colectiva de la escasa alfabetización en salud y adaptar los esquemas tradicionales de educación para la salud para conseguir que la comunicación oral, escrita, electrónica e interpersonal entre los consumidores, pacientes y ciudadanos y los proveedores de salud mejore.
___________________________________

En todo caso, sean cuales sean los medios empleados, la alfabetización en salud significa algo más que ser capaz de leer los folletos y concertar visitas médicas con éxito. La mejora del acceso a la información de salud y de la competencia para utilizarla de manera eficaz por parte de la población, supone que la alfabetización en salud es fundamental para la capacitación y la autonomía de las personas.

“No podemos garantizar un buen resultado, pero podemos y debemos ayudar a los pacientes a ‘navegar’ a través de nuestros complejos y fragmentados sistemas sanitarios de la forma más segura posible”.
Tessa Richards

A pesar de las dificultades, (y de las dudas sobre su continuidad en algún caso), en nuestro país algunas interesantes iniciativas puestas en marcha en distintos Servicios de Salud, como la Universidad de los Pacientes las denominadas Escuelas de Pacientes, (Escuela de pacientes de Andalucíala Escola Galega de Saúde para Cidadáns, la Escuela de Salud y Cuidados de Castilla-La Mancha) o los Programas de “Paciente Experto”, persiguen, utilizando diversas herramientas, ese objetivo de mejorar la alfabetización en salud y contribuir a esa deseable autonomía y corresponsabilidad de los ciudadanos…

Veremos qué depara el futuro al respecto.

jueves, 30 de agosto de 2012

Health Literacy (“alfabetización en salud”) y e-Health Literacy (“alfabetización digital en salud”) 1ª parte

A raíz del Informe ”Los ciudadanos ante la e-sanidad”, publicado hace unas semanas por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI),  se están llevando a cabo distintos análisis y valoraciones de los diversos aspectos aparecen en el mismo, como recuerda Miguel Ángel Máñez @manyez en una reciente entrada de su blog Salud con Cosas.

Esther Gorjón @jesterhanny ha escrito también varios posts sobre el mismo en Signos vitales 2.0: e-Salud española (1ª parte), (2ª parte) y Comunicación y e-Salud.

El Informe, elaborado a partir del trabajo de campo realizado en julio de 2011, coincide sustancialmente y confirma también algunos de los datos que ya publicara el INE en la Encuesta sobre equipamiento y uso de TIC en los hogares en octubre de 2011, y distintos paneles realizados por el ONTSI.

El 66.4 %, (las dos terceras partes), de los hogares españoles tiene acceso a Internet.
Sobre el total de personas que utilizan Internet:

          El 83.7 % lo hizo para la “Búsqueda de información sobre bienes o servicios”.
          El 66.3 % lo ha utilizado para “Recibir o enviar correos electrónicos”.
          Un 34.2 % participa en redes sociales.

Del total de internautas, el 48,3% utiliza la red como fuente de información sobre temas de salud. Trasladando el valor de este indicador al total de la población, supondría que el 29,9% de los ciudadanos utilizaría Internet con esta finalidad. Sigue siendo predominante la consulta a los profesionales sanitarios como recurso para obtener información sobre temas sanitarios, sobre todo en núcleos rurales de menos de 2.000 habitantes.

Con respecto al género y a la edad, las mujeres (con un 31.4%) frente a los hombres (con un 28.3%) buscan más información sobre salud en la red, y más del 40% de los menores de 50 años utiliza Internet con esta finalidad. A partir de esa edad se reduce de manera significativa, siendo del 21% entre el grupo de edad de 50 a 64 años y casi testimonial (4,8%) entre los ciudadanos de 65 años o más.

De cualquier manera, la búsqueda y el acceso a información sanitaria en Internet tanto de pacientes como de usuarios en general, se está consolidando de manera progresiva como un proceso irreversible, eficiente y de alto valor añadido. Es previsible que este proceso impacte significativamente en la provisión de servicios sanitarios al situar al paciente en el centro o foco de atención del sistema, habilitándole para conocer todas las opciones posibles con el fin de tomar las mejores decisiones en el cuidado y mejora de su salud.

Esta es la idea que subyace al concepto de e-paciente o paciente 2.0, como ciudadano comprometido con su salud y con autonomía en la toma de decisiones relativas a su estado, que busca información para mejorar el conocimiento que tiene de su enfermedad y de los cuidados para la misma, interactuando con otros pacientes y con los profesionales sanitarios a través de herramientas basadas en Internet.

Pero llegados a este punto, y antes de dar demasiadas cosas por supuestas, es preciso hacer algunas consideraciones previas acerca del nivel de educación o ‘alfabetización en salud’ (health literacy) de los ciudadanos o de los pacientes y usuarios de los servicios sanitarios, (“todos hemos sido, somos o seremos pacientes”), que obviamente condicionará los resultados de esa búsqueda, esa interacción y esas consultas. ¿Realmente entienden o comprenden la información recibida u obtenida?

Básicamente, la ‘alfabetización en salud’ se refiere a la capacidad de los individuos para satisfacer las complejas demandas de la salud en la sociedad actual. A pesar de que su importancia es cada vez más reconocida, todavía no existe un consenso general sobre su definición ni sobre sus dimensiones conceptuales, además de que las herramientas disponibles para medirla son muy variadas y diversas.

Algunas definiciones de “alfabetización en salud”. El proyecto HLS-EU

·         “La alfabetización en salud hace referencia a las habilidades sociales y cognitivas que determinan el nivel de motivación y la capacidad de una persona para acceder, entender y utilizar la información de forma que le permita promover y mantener una buena salud” (WHO-OMS, 1998).

·         “La capacidad general de una persona de obtener, procesar y comprender información básica sobre la salud y los servicios necesarios para adoptar decisiones apropiadas en materia de salud” (Institute of Medicine, 2004).

·         “La capacidad de una persona de obtener, interpretar y comprender los servicios y la información sanitaria básica con el objetivo de mejorar la salud” (NCC. Consejo de Consumidores del Reino Unido).

·         “La alfabetización en salud es la capacidad de adoptar buenas decisiones en materia de salud en el contexto del día a día; en casa, en la comunidad, en el entorno laboral, en el sistema sanitario, en el mercado de trabajo y en el ámbito del debate político” (Kickbusch, 2005).

Una característica común de estas definiciones es que se centran en las habilidades o capacidades individuales para obtener, procesar y entender información de salud y en las competencias necesarias para tomar decisiones apropiadas en materia de salud. Sin embargo, los debates y las perspectivas más recientes sobre el papel de la alfabetización en salud destacan la importancia de ir más allá de un enfoque individual, y considerar la alfabetización en salud como una interacción que debe ser contextualizada entre las demandas de los sistemas de salud y las habilidades de los individuos.

Esta ha sido la perspectiva adoptada por el European Health Literacy Project (HLS-EU) financiado por la Comisión Europea y formado por un Consorcio de 8 países (Austria, Bulgaria, Alemania, Grecia, Irlanda, Países Bajos, Polonia y España), con la finalidad de investigar, documentar y estudiar el alcance de la situación en Europa y establecer una Red Europea de alfabetización en salud.

Proyecto europeo de alfabetización en salud 2011. Modelo conceptual de HLS-EU

El proyecto de la HLS-EU propone su propio modelo, que abarca tanto el punto de vista médico-asistencial como el de salud pública de la alfabetización en salud. Se ha propuesto la siguiente definición:

·         La alfabetización en salud se basa en la alfabetización general y engloba las motivaciones, los conocimientos y las competencias de las personas para acceder, entender, evaluar y aplicar la información sobre la salud en la toma de decisiones sobre la atención y el cuidado sanitario, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud para mantener y mejorar la calidad de vida a lo largo de ésta. (Sørensen et al. 2011).

La combinación de las cuatro dimensiones referidas al procesamiento de la información sobre la salud, (acceder, entender, evaluar y aplicar), con los tres niveles de dominio (atención y cuidado del enfermo, prevención y promoción de la salud), produce una matriz con 12 subdimensiones:

Dimensiones de la alfabetización en salud en el proyecto HLS-EU (Sørensen, 2011)

Partiendo de esta tabla se diseñó un cuestionario que incluía entre 3 y 5 items específicamente formulados por cada una de estas subdimensiones, que resultan en un total de 47 cuestiones. Todas ellas indagan sobre determinadas situaciones o tareas en las que se necesita gestionar información relevante para la salud en aspectos relacionados con la asistencia sanitaria, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud. Las respuestas se clasifican según el grado de dificultad percibida por el encuestado en cada tarea o situación, baremándolas en una escala de Likert con 4 categorías (muy fácil, fácil, difícil, muy difícil).

En el marco del Proyecto HLS-EU en 2011 se realizó una encuesta sobre una muestra de 1.000 personas en cada uno de los ocho países citados de la UE para valorar el nivel de alfabetización en salud.

A partir de los resultados se calculó el índice general de alfabetización en salud (0-50), siendo 0 el valor de una alfabetización en salud mínima y 50 la máxima.

El índice general de alfabetización en salud comprende el ajuste o relación que existe entre las competencias, expectativas y experiencias del individuo con las demandas y expectativas de su entorno en el ámbito de la salud.

La puntuación alcanzada permitió definir 4 niveles de alfabetización en salud:
                                              
                            0-25 Puntos. Alfabetización en Salud DEFICIENTE.
                        >25-33 Puntos. Alfabetización en Salud PROBLEMÁTICA.
                        >33-42 Puntos. Alfabetización en Salud SUFICIENTE.
                        >42-50 Puntos. Alfabetización en Salud EXCELENTE.

Los resultados de la HLS-EU no son muy alentadores y muestran que en el 12,4% de los europeos la alfabetización en salud era deficiente, (o inadecuada), mientras que un 35,2% tenía una alfabetización en salud problemática. Ello significa que un 47.6% de la población tienen una alfabetización en salud limitada. En otras palabras, el índice de alfabetización general en salud calculado indica que casi una de cada dos personas en Europa tiene limitaciones en este aspecto.

En España los datos indican que en un 7.5% de los encuestados la alfabetización en salud era deficiente y en un 50.8% era problemática. Es decir, en un 58.3% de las personas encuestadas en España presenta dificultades y limitaciones relacionadas con la alfabetización en salud.

A la vista de estos resultados se han propuesto una serie de recomendaciones generales para el desarrollo de políticas de mejora de la alfabetización en salud en Europa, que deberían ser puestas en marcha en el seno de la UE. Aparecen recogidas sucintamente en el informe final  de conclusiones.
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En este mismo orden de cosas, hace unos meses la Universidad de los Pacientes de la Fundación Joseph Laporte organizó un Seminario Internacional sobre ‘Alfabetización en Salud de la población española’que se desarrolló en Toledo en enero de 2012. En el marco de este encuentro se dio a conocer un estudio realizado a partir de una encuesta sobre una muestra de 3.000 personas, estratificada por comunidades autónomas, para valorar el grado de conocimientos, competencias y habilidades en materia sanitaria de la población española. Todas ellas respondieron a preguntas relacionadas con su percepción acerca del autocuidado y las fuentes más fiables a la hora de buscar información sanitaria.

El resultado más llamativo es que un 62% de los encuestados asegura no disponer del conocimiento necesario cuando padece una enfermedad. Igualmente, el 57% de las personas indica que al salir de la consulta tiene la impresión de que el profesional sanitario le ha ayudado, si bien para la mayoría de los encuestados, la información que le proporcionan los sanitarios por escrito, el prospecto del medicamento y el informe médico es más complicada de comprender. Como se puede comprobar, estos datos son muy semejantes a los resultados de la encuesta europea del Proyecto HLS-EU.

Según se desprende también de las conclusiones del estudio, cerca del 50% de la población española toma medicamentos antes de acudir al médico, y hasta un 45% prefiere ‘cuidarse a sí mismo’ en lugar de acudir a la consulta.

 

La encuesta indica que el 41% de la población busca habitualmente información sobre temas de salud, siendo las mujeres entre 35 y 49 años quienes más lo hacen y las personas mayores las que menos buscan. La búsqueda de información parece relacionarse con la percepción del estado de salud: entre los encuestados con muy mala percepción de su salud el 54% busca información, en contraposición con el 40% de los encuestados que tienen una buena percepción de su salud. Se busca información sobre  enfermedades determinadas (31%); para resolver dudas sobre los síntomas, tratamientos o pruebas diagnósticas (31%); para mejorar los hábitos de vida saludables (17%) y, en menor medida para conocer la experiencia de personas que tienen su enfermedad o la de un familiar (3%) o para evitar tener que ir al médico (1%).

 

Ocho de cada diez personas considera muy buena la información procedente del profesional sanitario y del farmacéutico. En relación a otras fuentes como la familia, los libros y revistas, la televisión e Internet se valoran positivamente pero en menor medida. Por otro lado, el 58% de la población no sabe qué valoración daría a la información que podría proporcionar una asociación de pacientes, aunque el 27% considera que la información sería muy buena o buena.

 

Rima Rudd, Profesora Titular de Sociedad, Desarrollo Humano y Salud en la Escuela de Salud Pública de Harvard señaló que “es muy importante enseñar a los pacientes a ‘navegar’ por el sistema sanitario y a tener un mayor conocimiento de cómo cuidar su propia salud”.

 

Parece pues, que la ‘alfabetización en salud’ es uno de los principales problemas de los países de todo el mundo, con independencia de su nivel de desarrollo, en cuanto que incide directamente en la pérdida de calidad de vida, de salud y en el incremento del índice de mortalidad.

(Continuará…)
 

martes, 28 de agosto de 2012

Derecho a Curar #derechoacurar

"Nadie comete un error mayor que el que no hizo nada porque podía hacer sólo un poco."
Edmund Burke

Como dice el eslogan de una recomendable colección de libros de pequeño formato, que podríamos considerar como “breviarios de resistenciapara esta época: “Malos tiempos en los que hay que explicar lo evidente”…

En este difícil contexto, cada vez más cerca del terrible y desolador panorama que describe el escritor griego Petros Márkaris (Las luces se apagan en Atenas. El País 27-8-2012) este breve post no quiere sino hacerse eco y apoyar la campaña Derecho a Curar #derechoacurar que acaba de lanzar Médicos del Mundo.  

Se da la circunstancia de que hasta 2011 el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) mantuvo un programa de mediación intercultural en el ámbito sanitario con esta organización humanitaria y sanitaria, que fue posteriormente suprimido.

Es absolutamente recomendable leer y difundir el manifiesto que recoge las razones de la iniciativa y ver este excelente vídeo:

Una campaña en gran medida complementaria a la iniciativa "#yosíSanidadUniversal", que comentamos y apoyamos en el blog.
   
Y mientras en algunoslugares intentan dificultar el ejercicio y el derecho a la objeción y la desobediencia civil de los profesionales, en muchos otros centros sanitarios se está organizando y articulando esa “cadena defavores”, como una auténtica red de solidaridad que permita atender a los inmigrantes sin papeles y hacer frente a su exclusión sanitaria.

Hoy más que nunca no está de más recordar las palabras que en su día, hace ya 70 años (!), escribiera William Beveridge en el informe de 1942 que poco tiempo después dio origen a la creación del NHS británico:

“Medical treatment covering all requirements will be provided for all citizens by a national health service organised under the health departments and post-medical rehabilitation treatment will be provided for all persons capable of profiting by it.”

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