miércoles, 26 de marzo de 2014

NPSF. Cuestión de seguridad

 Hemos hablado ya antes en alguna ocasión en el blog sobre la seguridad del paciente y la importancia de la participación/colaboración de los propios pacientes para prevenir o evitar los efectos adversos derivados de la atención sanitaria. Algunas entradas:


Como es conocido, tras la creación por la OMS de la Alianza Internacional para la Seguridad de los Pacientes en 2004, se considera que la implicación de los pacientes en la prevención de los efectos adversos es una condición sine qua non para conseguir su disminución y mejorar la calidad asistencial. En este sentido, en los últimos años los ministerios y organismos gubernamentales de muchos países, numerosas asociaciones y distintas agencias de seguridad de los pacientes han establecido un buen número de recomendaciones que han contribuido a desarrollar el movimiento de los pacientes por la seguridad de los pacientes.

En los Estados Unidos, una de estas instituciones, la National Patient Safety Foundation (NPSF), surge a partir de una idea propuesta en 1996 en una conferencia sobre errores médicos organizada por la American Association for the Advancement of Science, la American Medical Association (AMA), y el Annenberg Center for Health Sciences del Eisenhower Medical Center de California. En aquella reunión, los representantes de la AMA, la principal organización médica de EEUU, anunciaron sus planes para formar una Fundación que sería "una iniciativa de colaboración que involucre a todos los miembros de la comunidad profesional sanitaria destinada a estimular el liderazgo, fomentar la concienciación ciudadana y fortalecer la implementación, difusión y creación de conocimiento sobre seguridad del paciente."

Desde entonces, la Visión y el lema de la NPSF es crear un mundo donde los pacientes y quienes cuidan de ellos estén libres de daños (Creating a world where patients and those who care for them are free from harm). Su Misión es la de ser agente y voz principal en la seguridad del paciente, asociándose con pacientes y familias, con los profesionales del cuidado de la salud y otros agentes clave para avanzar en la seguridad del paciente y de los propios profesionales sanitarios y difundir estrategias para prevenir el daño. La NPSF es una organización independiente y sin ánimo de lucro. (Aquí su historia y cronología).

En 2007 se fundó el NPSF Lucian Leape Institute con el objetivo de proporcionar una visión estratégica para mejorar la seguridad del paciente. Presidido por el doctor Lucian Leape (bien conocido por ser uno de los principales expertos en el estudio de los errores médicos, impulsor y coautor de dos publicaciones de referencia como To err is Human y Crossing the Quality Chasm) el NPSF Lucian Leape Institute está constituido por expertos con un interés común en la seguridad del paciente, el Instituto funciona como un think tank para identificar nuevos enfoques para mejorar la seguridad, promover la innovación necesaria para agilizar el trabajo, crear mejoras significativas y sostenibles en la cultura, proceso y resultados y alentar a los agentes clave para asumir un papel importante en el avance de la seguridad del paciente.
Lucian Leape

Desde su creación, el NPSF Lucian Leape Institute ha venido centrando su actividad en identificar y destacar una serie de conceptos básicos y fundamentales en la seguridad del paciente, que fueron presentados en un artículo publicado en 2009 en la revista Quality and Safety in Health Care: Transforming Healthcare: A Safety Imperative.

En fecha reciente, el NPSF Lucian Leape Institute ha publicado el informe Safety Is Personal: Partnering with Patients and Families for the Safest Care en el que se insiste en la importancia de la participación e implicación de los pacientes y de todos los agentes implicados en la asistencia sanitaria. El resumen del documento viene a ser el siguiente:

Poder recibir una atención segura es, en definitiva, una experiencia personal. El daño producido a los pacientes como resultado de un error médico en el momento más vulnerable de sus vidas es una experiencia profundamente íntima para todos los que se ven involucrados. Los médicos y el personal resultan también profundamente afectados cuando se ven implicados en un evento adverso, y con frecuencia sufren vergüenza, culpabilidad, miedo y depresión durante largo tiempo.

Pero garantizar la seguridad de los pacientes también puede ser algo compartido y gratificante. Las ideas y las perspectivas de ambos, tanto de quienes experimentan la atención en su mejor momento, y de quienes la sufren en su peor momento, pueden ayudar a los líderes (gestores y directivos) sanitarios, a los médicos y al personal en todos los niveles, a introducir las mejoras necesarias para crear un sistema más seguro y más centrado en el paciente.

Involucrar a los pacientes y a sus familias en la mejora de la seguridad significa crear y establecer una asociación/colaboración eficaz entre quienes atienden y quienes reciben los cuidados en todos los niveles, incluyendo la relación clínica individual, los comités de seguridad, las comisiones de dirección, equipos de investigación y organismos nacionales para el establecimiento de políticas. Aumentar la participación a través de esa colaboración puede producir muchos beneficios, por una parte consiguiendo un ambiente de trabajo más seguro y más productivo para los profesionales y, por otro lado, mejorando la salud y los resultados para las personas.

Los pacientes y sus familiares comprenden cada vez mejor lo ventajoso de esta colaboración. Con demasiada frecuencia el propio sistema de salud se ha visto frenado hasta ahora —sea o no de forma intencionada— debido a su fragmentación, a una cultura profesional (muy) paternalista, a unos procesos pobremente diseñados y a la falta de experiencia por parte de médicos y responsables sanitarios en métodos prácticos para implicar y comprometer a los pacientes en la tarea de la seguridad.

Mientras que los pacientes y las familias pueden desempeñar un papel crítico en la prevención de errores médicos y reducir el daño, la responsabilidad de una atención segura recae principalmente sobre los líderes responsables de las organizaciones sanitarias, sobre los médicos y el personal asistencial. Muchas de las barreras y dificultades existentes para la participación a las que se enfrentan los pacientes y sus familias —como falta de acceso a sus historias clínicas, intimidación, miedo a represalias, inexistencia de herramientas fáciles de entender y listas de verificación (check-lists) para mejorar la atención segura— sólo pueden superarse si los directivos y los médicos apoyan que los pacientes y sus familias se sientan más seguros y confiados en su interacción con los proveedores de atención médica. Muchas de las herramientas necesarias para conseguirlo ya existen, pero el sistema también deberá proporcionar la educación y la capacitación necesarias para que los profesionales y los pacientes se conviertan en aliados más eficaces.

A partir de una mesa redonda sobre la participación de los pacientes y usuarios en la seguridad del paciente convocada por el NPSF Lucian Leape Institute ofrece un listado de recomendaciones para los líderes del sistema de salud, los médicos, los pacientes, las familias y quienes formulan políticas destinadas a promover la seguridad del paciente a través de alianzas con los pacientes y las familias:

Líderes de sistemas de salud
• Establecer la implicación y el compromiso de pacientes y familias como un valor fundamental para la organización.
• Involucrar a los pacientes y a las familias como socios iguales en el diseño y mejora de la atención a través de la organización y/o la práctica.
• Formar y capacitar a todos los médicos y el personal para ser socios efectivos con los pacientes y las familias.
• Asociarse con grupos de defensa (de los derechos) de los pacientes y otros recursos comunitarios para aumentar el compromiso y la concienciación pública.

Médicos y otros profesionales sanitarios
• Proporcionar información y herramientas de apoyo a los pacientes y familias para poder participar de manera efectiva en su propio cuidado.
• Implicar (y considerar) a los pacientes como socios iguales en el diseño de las actuaciones para la mejora de la atención y la seguridad.
• Proporcionar información clara, pedir disculpas y apoyar a los pacientes y a las familias cuando se produzcan errores.

Decisores de políticas de salud
• Involucrar a los pacientes en todos los comités de formulación de políticas y programas.
• Desarrollar, implementar e informar sobre medidas de seguridad que fomenten la mejora, la transparencia y la rendición de cuentas.
• Procurar que los pacientes estén involucrados en la creación e implementación de la agenda de investigación.

Pacientes, familias y el público
• Pregunte acerca de los riesgos y beneficios de las recomendaciones hasta que entienda las respuestas.
• No vayan solos al hospital o a las visitas al médico.
• Conozca siempre por qué y cómo tomar sus medicamentos y sus nombres.
• Esté muy seguro de que entiende el plan de actuación para su cuidado.
• Diga a los médicos con sus propias palabras lo que cree que le han dicho.
• Organícese para conseguir cualquier prueba de laboratorio que le hayan recomendado antes de una visita.
• Determine quién está a cargo de su cuidado.

En realidad, como se ve, muchas de estas recomendaciones no son nuevas, ni son exclusivas de ninguna organización o grupo de interés particular; surgen más bien de la creciente evidencia sobre el poder de la implicación y el compromiso, y buscan construir sobre lo que sabemos que se puede trabajar para reducir los eventos adversos. Impulsado por un (cierto) sentido de urgencia, el NPSF Lucian Leape Institute espera que este informe sirva como un llamamiento para la acción a los líderes de las organizaciones sanitarias, a los profesionales de la salud, los pacientes y sus familias y el público en general. Esto no debería considerarse simplemente como una nueva iniciativa o programa; se trata más bien de un esfuerzo para inspirar un alineamiento estratégico a través de las comunidades de receptores y usuarios de atención médica y defensores, decisores políticos, investigadores, médicos y líderes de salud, a comprometerse para incrementar la participación de los pacientes con el fin de reducir el daño.

El informe concluye, de manera muy expresiva, con un triple imperativo:

- Tenemos que movilizarnos.
- Todos estamos juntos en esto.
- Vamos a hacer este trabajo ahora.

2 comentarios:

  1. Estimado Rodrigo, gracias por esta entrada tan bien orientada y documentada una auténtica joya. Como enfermera y como profesional implicado en la seguridad siempre he concebido este como un problema que afecta al conjunto paciente-profesional y he echado en falta en algunas estrategias sobre todo locales...

    No creo que a los profesionales nos falté esta visión, lo que nos sobra es miedo a la posible reacción ante el reconocimiento de un error pero la participación de los usuarios ha de ser como el propio acercamiento a la seguridad algo más que reaccionar a los errores; el participar en su prevención aprendiendo las herramientas y participando en las instituciones y mecanismos que las organizaciones y gobiernos deben poner a su disposición

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    1. Estimado Xose Manuel: Como bien dices, tal vez lo más importante sea sobre todo mantener una actitud proactiva, no solo reactiva, ante los errores y efectos adversos derivados de la atención sanitaria. Los pacientes siempre deben ser considerados como socios (partners) y aliados en la prestación de cuidados y a lo largo de todo el proceso asistencial. Necesitamos información, formación, adiestramiento y herramientas para poder desarrollar esta tarea conjunta y compartida entre numerosos agentes, como bien pone de manifiesto el Informe citado en la entrada.
      Gracias por tus amables palabras. Un saludo.

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