viernes, 18 de enero de 2019

Mirror, mirror…

            Malcolm Willet, a partir del trabajo de Eadweard Muybridge

«La insuficiencia financiera y la falta de profesionales deterioran el Servicio Nacional de Salud Británico»

En una breve columna publicada en el diario EL PAÍS del 14/1/2019 («NHS: la destrucción de un mito»la periodista Milagros Pérez Oliva recuerda que hace ya años que el NHS británico dejó de ser el sistema sanitario público que durante mucho tiempo (nos) sirvió como espejo y modelo emblemático para el diseño y desarrollo de los sistemas nacionales de salud de muchos países; hoy es un espejo que parece bastante roto y deteriorado:

«Hace tiempo que el National Health Service (NHS), el servicio público de salud considerado de referencia en el mundo, dejó de ser la joya de la Corona británica. Las reformas estructurales emprendidas por Margaret Thatcher lo pusieron en la picota y ahora, tras nueve años de austeridad, está al borde del colapso.»
    Foto: Eadweard Muybridge
En un editorial publicado en enero de 2011, (The end of our NHS), The Lancet advertía ya sobre la peligrosa deriva en la que podía entrar el sistema público de salud británico debido a los recortes y a su escasa financiación, tras la entrada en vigor de la denominada Health and Social Care Bill, (que puso en marcha la creación del NHS Commissioning Board y de los consorcios que fragmentaron la atención sanitaria y social). The Lancet denunciaba, además, unos peores resultados en salud, de forma que la supervivencia de pacientes con cáncer primario colorrectal, cáncer pulmonar, cáncer de mama o de ovario era menor en el Reino Unido que en otros países, como Australia, Canadá, Suecia o Noruega.

En abril de 2017, con motivo de la aparición del Informe parlamentario de la House of Lords sobre «The Long-term Sustainability of the NHS and Adult Social Care», The Lancet publicó también un editorial bastante crítico (The future of the NHS). En línea con las conclusiones del citado Informe señalaba que, de no llevarse a cabo una serie de cambios radicales, el NHS y el sistema de atención social para adultos serían insostenibles en poco tiempo. Era necesaria una transformación del servicio, aportar soluciones de financiación a largo plazo y una acción inmediata en la atención social de adultos. Como decía el informe, "Nuestro NHS, nuestra 'religión nacional', está en crisis y el sistema de atención social para adultos está al borde del colapso". A menos que la cultura de soluciones a corto plazo sea reemplazada por una de planificación a largo plazo, el NHS no podría continuar. La recomendación clave del informe era la creación de una nueva “Oficina independiente para la sostenibilidad del sistema” para evaluar las necesidades de salud y de atención durante los próximos 15 a 20 años, informar sobre el impacto de las cambiantes necesidades demográficas, revisar la formación, las competencias y habilidades necesarias de los profesionales y evaluar la estabilidad de los presupuestos destinados para la atención sanitaria y la asistencia social en relación con la demanda.

El informe recomendaba liberar más fondos para el NHS, que debían aumentar al menos tan rápido como los aumentos en el producto interior bruto durante 10 años a partir de 2020. Una década anterior de recortes y restricciones salariales ha llevado a la desmoralización y ha dificultado el reclutamiento de personal, especialmente de los empleados peor remunerados. El informe concluye que la mayor amenaza interna para la sostenibilidad del NHS es la falta de una estrategia a largo plazo para asegurar el suficiente número de profesionales y mano de obra adecuadamente formada, capacitada y comprometida.

Otras dos recomendaciones importantes del Informe son la integración de la atención social y sanitaria haciendo que el Departamento de Salud sea responsable de ambos presupuestos, y la eliminación gradual del modelo tradicional de asociación o partenariado de la práctica generalista (GP) en favor de otros modelos, como el empleo asalariado. Otras recomendaciones incluyen la consideración de incorporar un sistema basado en seguros, que comience a implantarse en la mediana edad, para cubrir los costes de la asistencia, reducir los presupuestos de salud pública durante al menos los próximos 10 años, una nueva campaña para insistir sobre los peligros de la obesidad y una nueva redacción de la Constitución del NHS para dejar claro que el acceso al NHS implica responsabilidades y derechos para los pacientes, y que los ciudadanos tienen la obligación y el "deber común" de vivir de una forma sana para contribuir y apoyar la sostenibilidad del NHS.

El Informe establece un total de 34 recomendaciones. La falta de liderazgo del Departamento de Salud y de Health Education England, así como la fragmentación de los servicios provocada ​​por la Ley de Salud y Asistencia Social de 2012, son objeto de críticas particulares.

El NHS fue fundado en 1948 para prestar un servicio de salud integral, de carácter universal, disponible para todos, basado en la necesidad clínica y no en la capacidad de pago. Fue diseñado para tratar enfermedades agudas y –como muchos otros sistemas sanitarios- se ha adaptado mal al manejo de enfermedades crónicas y al creciente número de personas mayores con multimorbilidad.

La mano de obra sanitaria, -profesionales, empleados y trabajadores-, el NHS y los servicios sociales necesitan inversión como parte de la estrategia de crecimiento económico. El NHS es un instrumento que contribuye a los avances en el cuidado de la salud a través de la investigación y la innovación. La salud misma puede aumentar la productividad. En este sentido, tiene un importante papel económico que a menudo se ignora. Por todo ello, -recuerda el Informe-, el NHS necesita adaptarse a las necesidades de atención sanitaria para prestar una atención de calidad. Algunas enfermedades serán curables en los próximos años, pero las opciones actuales sobre el estilo de vida suponen ahora cargas enormemente crecientes de diabetes tipo 2 y de obesidad. Se necesitan urgentemente campañas de salud pública, de promoción de la salud y educación sobre prevención de enfermedades.

The Lancet apelaba al consenso entre los partidos políticos para implementar los hallazgos clave del informe tras el debate parlamentario. El futuro del NHS y la atención social dependerían del establecimiento de un liderazgo reconocido y una dirección que sobreviva a los ciclos gubernamentales.

Finalmente, reclamaba la necesidad de una investigación independiente para reunir a clínicos y expertos en políticas públicas, así como las voces de ciudadanos y pacientes, para responder a la pregunta: ¿Qué tipo de NHS queremos y necesitamos en 2020, 2025 y 2030? ¿Y cómo llegamos hasta allí?
(Continúa)...

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