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miércoles, 28 de octubre de 2015

Qué quieren/esperan/desean y lo que podemos aprender de los pacientes...

Una entrada para #Carnavalsalud de octubre de 2015: El paciente como fuente de información yconocimiento en salud. [Recoge algunos de los puntos principales de una ponencia  preparada hace ya algún tiempo para las Jornadas Nacionales de Enfermería XXIS, (Santiago de Compostela, 14 de noviembre de 2013), con el título ¿Que esperan/desean los pacientes? Necesidades, demandas, expectativas y preferencias en el entorno sanitario.]

“Individual patients and their treatment are what really matters. Statistics, benchmarks and action plans are tools, not ends in themselves. They should not come before patients and their experiences.”
[«Los pacientes individuales y su tratamiento son lo que realmente importa. Las estadísticas, el benchmarking y los planes de actuación son herramientas, no fines en sí mismos. No deben estar antes que los pacientes y sus experiencias.»]
 “The patient must be the first priority in all of what the NHS does. Within available resources they must receive effective services from caring compassionate and committed staff working within a common culture, and they must be protected from avoidable harm and any deprivation of their basic rights.”
[«El paciente debe ser la primera prioridad en todo lo que hace el sistema sanitario [NHS]. De acuerdo con los recursos disponibles, deben recibir unos servicios efectivos por parte de un personal compasivo y comprometido con la atención sanitaria, trabajando en una cultura compartida, y deben ser protegidos frente a los daños evitables y cualquier privación de sus derechos fundamentales.»]
 Report of the Mid Staffordshire NHS Foundation Trust Public Inquiry, chaired by Robert Francis
(London: Her Majesty’s Stationery Office, 2013).

La idea de un paciente informado, competente, experto y capaz de adoptar decisiones compartidas, (casi) en pie de igualdad con los profesionales sanitarios, ha ido afianzándose en los últimos años, a medida que las relaciones clínicas se han ‘democratizado’, haciéndose más simétricas y permitiendo una mayor intervención, participación y/o corresponsabilización de los pacientes en su propio proceso asistencial. Cabe afirmar en este sentido que el paradigma de la era industrial, en el cual los profesionales sanitarios eran vistos como la fuente exclusiva de conocimiento experto, ha ido dando paso gradualmente al de la era de la información, en la que los pacientes, los familiares, sus asociaciones y los sistemas y redes que éstos generan, son considerados cada vez más como recursos fundamentales de la atención sanitaria.

La Declaración de Zaragoza de la Sociedad Española de Atención al Usuario (SEAUS), elaborada en 2011 recogía entre sus puntos la necesidad de información previa para la toma de decisiones, reconociendo el derecho y la competencia del paciente para decidir sobre su propia salud y avanzar hacia una elección informada, que evite un consentimiento pasivo, respetando sus valores y creencias personales. 


Los pacientes son pues, actores imprescindibles y un valor activo para el logro de resultados en términos de calidad y de seguridad, por lo que es necesario potenciar su formación e información, utilizar su experiencia y fomentar la implicación en su propio proceso. Desde esta perspectiva los pacientes han de ser considerados como expertos en la vivencia de su propia enfermedad. La tradicional relación clínico-asistencial se convierte así en un encuentro entre expertos, cada uno en su propio área de conocimiento.

Pero, independientemente de ello, ¿sabemos qué es lo más importante o lo que realmente importa a los pacientes?


Esencialmente todos los pacientes (re)quieren de los profesionales sanitarios tiempo, amabilidad, profesionalidad y competencia, lo que supone contacto y relación personal. Distintos informes y estudios sobre la denominada ‘experiencia de los pacientes’ y su valoración sobre el servicio recibido han intentado destacar y poner de relieve lo que realmente importa a los pacientes. Entre otros, y no necesariamente en este orden, los siguientes aspectos y dimensiones:

·         Acceso rápido a consejo sanitario y sobre salud fiables.
·         Tratamiento eficaz realizado por profesionales de confianza.
·         Participación en la toma de decisiones y respeto por las preferencias.
·         Información clara y comprensible, comunicación y apoyo para el autocuidado.
·         Atención a las necesidades físicas y ambientales, comodidad y confortabilidad.
·         Apoyo emocional, empatía, privacidad, respeto e intimidad.
·         Implicación y apoyo de (y para) familiares y cuidadores.
·         Continuidad de los cuidados y coordinación entre niveles asistenciales.
En un artículo publicado en JAMA en diciembre de 2011, (What Patients Really Want From Health Care. JAMA. 2011;306(22):2500-2501), Allan S. Detsky enumeraba, en orden de importancia, cuáles eran –a su juicio- los deseos y demandas de los pacientes con respecto al sistema sanitario. Siempre teniendo en cuenta que se refiere a Canadá y a los EEUU, la mayoría de las demandas que incluye en este listado siguen siendo válidas. En ese orden jerárquico establece tres niveles de prioridad. En el primero incluye:

·      Recuperación de la Salud en caso de enfermedad: Los pacientes quieren un sistema sanitario que responda cuando se necesita atención; es decir, cuando se desarrollan signos o síntomas que causan dolor, discapacidad o ansiedad.
·     Puntualidad. Los pacientes desean acceso a los servicios en el momento oportuno. Aunque muchos pacientes posponen la búsqueda de atención médica, los que no retrasan la búsqueda de asistencia, la quieren inmediatamente.
·         Amabilidad. Los pacientes quieren ser tratados con amabilidad, empatía y respeto a su privacidad.
·     Esperanza y certeza. Incluso si los pacientes se encuentran en un estado cuya curación es sumamente improbable, quieren tener esperanza y desean que se les ofrezcan opciones que pudieran ayudarles. Los pacientes se sienten incómodos con la incertidumbre sobre el diagnóstico y posible pronóstico y a menudo solicitan pruebas que ayuden a aliviar su ansiedad.
·  Continuidad, capacidad de elección y coordinación. Los pacientes quieren continuidad de la atención y capacidad de elección. Quieren construir una relación con un profesional sanitario o con un equipo en el que tengan confianza, y contar con esta misma persona o equipo en cada episodio similar de la enfermedad. Quieren que los miembros del equipo asistencial se comuniquen entre sí para coordinar su cuidado.
·    Habitación privada (individual). [Si es posible] Los pacientes quieren ser hospitalizados en su propia habitación, con su propio baño y sin compañero de cuarto.
·       Sin gastos de bolsillo [adicionales]. Los pacientes quieren pagar lo menos posible de su bolsillo en el punto de prestación del servicio. También quieren tener asegurada su cobertura asistencial en cualquier momento.
·      La mejor medicina posible. Los pacientes quieren saber si los clínicos que le atienden están cualificados; de hecho, algunos buscan a los mejores médicos. Los pacientes quieren información sobre la cualificación de los profesionales, pero no quieren que sea una información estadística. Prefieren testimonios de otros pacientes o de clínicos en quienes confíen.
·     Cirugía y medicamentos. Los pacientes prefieren aquellos tratamientos que consideran que les supondrá un menor esfuerzo por su parte. Prefieren la medicación y los tratamientos quirúrgicos frente a las estrategias de cambios de comportamiento (por ej. dieta o el abandono del tabaco), o regímenes con ejercicio físico.

En el segundo nivel de prioridades se incluyen:

·   Eficiencia. Lo que los pacientes entienden por eficiencia es que su tiempo no se despilfarre o se malgaste. A nadie le gusta tener una cita médica a las 9.00 am. y que le vean a las 11.30 am. Es importante también la programación de las pruebas y un informe rápido de los resultados. (Sin embargo, para muchos gestores y expertos eficiencia significa proporcionar más valor con menos recursos).
·   Estadísticas a nivel agregado. A la mayoría de los pacientes les importa poco el paciente medio (tipo); en primer lugar les importa ellos mismos. Como tal, las pruebas que apoyen o no el uso de tratamientos basados en amplios grupos de población son de menos interés para ellos que si los tratamientos funcionan en su caso específico. Una vez más, los testimonios personales triunfan frente a la evidencia científica.
·     Equidad. Aunque todo el mundo reconoce que la atención sanitaria es un bien de mérito -merit good-, (es decir, todos los miembros de la sociedad deben tener derecho al mismo, independientemente de sus nivel de ingresos), la mayoría de los pacientes sitúan la equidad en un nivel inferior en el listado de prioridades al de si están recibiendo unos adecuados servicios sanitarios. La enfermedad, al igual que otras situaciones de estrés, inherentemente engendra egoísmo.
·      Conflictos de interés. Si bien la mayoría de los pacientes se sentirían decepcionados si supieran que algunos tratamientos han sido recomendados en parte con el propósito de incrementar los ingresos del profesional sanitario que los prescribe, a la mayoría de los pacientes no les importaría en tanto en cuanto el servicio les ayude a ellos a estar mejor sin incrementar los costes que tienen que soportar.

En el nivel más bajo de prioridad se encontrarían:

·   Coste real. Los pacientes individuales no tienen virtualmente ningún interés en los costes que ellos no tienen que soportar. Presentar a los pacientes las facturas que se envían a las compañías aseguradoras con el listado de costes reales o cargos totales, no tiene ningún sentido a no ser que el paciente deba hacer frente a tales costes. (En nuestro caso podríamos hablar de la utilidad real de las facturas sombra, con el coste de los servicios prestados).
·    Porcentaje del PIB dedicado a la atención sanitaria. El porcentaje del PIB que se dedica a la atención sanitaria es solo una cifra que no tiene absolutamente ninguna relevancia para los pacientes a título individual. Igualmente, las tendencias de gasto, las comparaciones internacionales y la deuda del gobierno significan más bien poco para los pacientes…

De otro lado, hace ya más de veinte años que la enfermera Roberta L. Messner publicaba otro artículo: What Patients Really Want from their Nurses (The American Journal of Nursing. Vol 93. Nº8 Aug.1993 pp. 38-41) en el que también hacía un llamativo listado de las teóricas demandas de los pacientes a las enfermeras:

-        “Escúcheme (de verdad).”
-        “Pregúnteme lo que pienso (no dé nada por sentado).”
-        “No subestime mis preocupaciones.”
-        “No me trate como una enfermedad, sino como una persona.”
-        “Hábleme a mí, no sobre mí.”
-        “Respete mi privacidad.”
-        “No me haga esperar.”
-        “No me diga lo que tengo que hacer sin decirme cómo hacerlo.”
-        “Manténgame informado.”
-        “Recuerde quien fui (o cómo era).”
-        “Déjeme saber (también) qué es lo que le importa.”

Pero, más allá de este tipo de listados empíricos, al margen de los estudios y encuestas de satisfacción ¿cómo podemos saber o conocer [de verdad] lo que interesa realmente a los pacientes?

A lo largo de los últimos 30 años se han desarrollado decenas de herramientas para medir los resultados que importan a los pacientes, pero muy pocos se utilizan (todavía) habitualmente en el punto de atención. Un artículo publicado hace pocos meses en BMJ (Patient reported outcome measures in practice. BMJ 2015;350:g7818) describe algunos ejemplos de su uso en atención primaria y especializada, y aboga por su difusión y utilización a gran escala para mejorar la calidad asistencial.

Para la mayoría de los pacientes no existe un método eficaz y sistemático para comunicar todo lo que sucede fuera del encuentro clínico, tal como necesidades percibidas, síntomas, respuesta al tratamiento, efectos secundarios indeseables, efectos sobre la función y lo que importa a los pacientes y sus familias. Al igual que los médicos, los pacientes quieren también mejores resultados para los individuos y las comunidades, y un mejor desarrollo profesional y rendimiento del sistema (system performance), aunque podrían no usar las mismas palabras para describirlos.
Los denominados Patient reported outcome measures (PROMs) y Patient-reported experience measures (PREMs) tienen el potencial de permitir mejoras al proporcionar información que puede cerrar la brecha entre la realidad clínica y el mundo del paciente, lo que debe contribuir al aprendizaje y a actuaciones posteriores (más) correctas.

Las herramientas PROM deben ser co-desarrolladas por los profesionales, los pacientes y los usuarios para obtener el máximo valor posible. Deben integrarse con el resto de la información asistencial de los pacientes y estos deben ser capaces de usar la información cuando y donde quieran, incluyendo la investigación en beneficio de otras personas con el mismo problema.

La fórmula ‘No decision about me, without me’, recogida en una publicación de Angela Coulter (Making shared decisión-making a reality. King’s Fund, 2011), puede considerarse como el paradigma de la autonomía del paciente y de esta ‘nueva’ manera de entender las relaciones clínico-asistenciales: “Debemos redefinir el papel del paciente para acentuar la autonomía, la emancipación y la independencia, en vez de la pasividad y la dependencia.”

Por último, ante la seductora fascinación tecnológica de la –por otro lado necesaria- ‘cacharrería’ diagnóstica y terapéutica, que con demasiada frecuencia separa y aleja a los protagonistas de esa relación, tal vez sea conveniente recordar aquí que “aunque la medicina moderna cuente con la ayuda de un deslumbrante despliegue de tecnologías, como resonancias magnéticas de alta resolución y análisis de ADN de gran precisión, el lenguaje sigue siendo la piedra angular de la práctica clínica.” [Jerome Groopman en How doctors think (¿Me está escuchando, doctor? Un viaje por la mente de los médicos).] 

Como explica un reciente artículo: Coproduction of healthcare service  (Batalden M, et al. BMJ Qual Saf 2015;0:1–9), es mucho lo que podemos aprender si no olvidamos que la asistencia sanitaria es un servicio, que es co-creado de manera conjunta por profesionales sanitarios interactuando entre sí y con las personas que buscan ayuda para restaurar o mantener la salud para ellos y/o sus familias. Esta asociación coproductiva se ve facilitada o dificultada por muchas fuerzas que actúan a nivel del sistema sanitario y de la comunidad en general. Este marco tiene implicaciones para entender mejor el objetivo real de los servicios de salud y las funciones y responsabilidades potenciales de todos los agentes intervinientes/participantes. Utilizar este enfoque para mejorar la asistencia sanitaria invita a considerar nuevas formas de preparar el encuentro entre los profesionales de la salud y los pacientes, nuevas formas de organización y estructuras para la prestación de los servicios sanitarios y diseñar nuevas métricas para medir el éxito. Como cualquier paradigma, el enfoque de los servicios de salud coproducidos es imperfecto y contiene sus propios desafíos pragmáticos y riesgos morales, pero estas limitaciones no niegan su utilidad. Marcel Proust sugirió que “el verdadero viaje del descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.” Quizás estas lentes de la coproducción nos ayuden a ver los servicios de salud con nuevos ojos…

jueves, 27 de agosto de 2015

Humanizar la asistencia sanitaria

Una entrada de mi amiga Teresa Suárez Fernández, publicada previamente en dclm.es (23 de agosto)  y en El Porvenir de Castilla-La Mancha (24 de agosto), completada con algunos enlaces...

La estructura de la Consejería de Sanidad del Gobierno Regional [de Castilla-La Mancha], recientemente aprobada, incluye la creación de la Dirección General de Calidad y Humanización de la Asistencia Sanitaria, denominación en la que una palabra, la destacada en negrita, se lleva todo el protagonismo e induce a preguntarse si dicho nombre no resultará un poco rimbombante, grandilocuente o excesivo para un órgano directivo de esta administración o de cualquier otra.

Si la curiosidad les lleva a buscar el significado del término "humanizar" comprobarán que el diccionario de la RAE nos ofrece dos acepciones:

1. Hacer humano, familiar y afable a alguien o algo.
2. Ablandarse, desenojarse, hacerse benigno.

Aclarado el concepto, toca preguntarse si en Castilla-La Mancha ha existido la necesidad de ablandar, desenojar y hacer benigno o de hacer humano, familiar y afable a alguien o algo. Si tenemos en cuenta que Mª Dolores Cospedal, la anterior Presidenta, recibió en 2013 y 2014 el premio "Gente Sin Alma" (creado para "dar a conocer a las personas, instituciones o empresas que muestren mayor insensibilidad y ensañamiento contra la Ley de Dependencia y el aprovechamiento que de estas actuaciones pueden derivarse, y cuyas opiniones o actuaciones produzcan más desamparo y sufrimiento a las personas en situación de dependencia y sus familias") la cosa se aclara un poco.

Si además recordamos que, en 2014, el segundo premio recayó en José Ignacio Echaniz, anterior Consejero de Sanidad y Asuntos Sociales, queda patente que los más débiles y desfavorecidos de la sociedad castellano-manchega llevan cuatro años clamando por ese trato humano que se les estaba negando de manera sistemática.

Entre las causas de la deshumanización de la asistencia sanitaria se encuentran la "dictadura" de la tecnología que lleva a la cosificación del enfermo, el complejo mundo sociosanitario (masificación, despersonalización, burocracia), la súper-especialización, la aplicación de criterios mercantilistas a la gestión sanitaria (cumplimiento de objetivos, el negocio de la sanidad) y la negación del sufrimiento y la muerte que afecta por igual a pacientes familiares y profesionales ("El mayor tormento de Iván Ilich era la mentira, la mentira que por algún motivo todos aceptaban, según la cual él no estaba muriéndose, sino que sólo estaba enfermo, y que bastaba con que se mantuviera tranquilo y se atuviera a su tratamiento para que se pusiera bien del todo. Él sabía, sin embargo, que hiciesen lo que hiciesen nada resultaría de ello, salvo padecimientos aún más agudos y la muerte. Y le atormentaba esa mentira, le atormentaba que no quisieran admitir que todos ellos sabían que era mentira y que él lo sabía también, y que le mintieran acerca de su horrible estado y se aprestaran, más aún, le obligaran a participar en esa mentira"). [de Leon Tolstoi, La muerte de Iván Illich, cap. VII].

El lamento por esta deshumanización no es un fenómeno exclusivo de nuestra Comunidad Autónoma, sino universal, como universal es el deber de restitución que políticos y gestores deben asumir para asegurar que la asistencia sanitaria se preste priorizando el respeto a la dignidad humana. En ese sentido, que la palabra humanización aparezca en el nombre de un organismo oficial es toda una declaración de intenciones, de buenas intenciones.

Pero, ¿qué significa humanizar en el mundo sanitario? Según José Carlos Bermejo (Director del Centro de Humanización de la Salud de Madrid, Doctor en Teología Pastoral Sanitaria y Máster en Bioética) significa "hacer referencia al hombre en todo lo que se realiza para promover y proteger la salud, curar las enfermedades, garantizar un ambiente que favorezca una vida sana y armoniosa a nivel físico, emotivo, social y espiritual".

¿Cómo se humaniza la asistencia sanitaria? Respetando, en primer lugar, el hecho  de que cada persona es única e irrepetible y que, por tanto, responde de manera diferente a las crisis vitales. Reconociendo el protagonismo que tanto los pacientes como sus familiares tienen en los procesos asistenciales y que exige contar con una información clara y precisa que les permita comprender su situación, conocer las opciones terapéuticas disponibles y asumir sus responsabilidades, es decir, colaborar activamente en el restablecimiento de su salud.

Humanizar la gestión, humanizar las relaciones, humanizar los espacios, humanizar los tiempos…

Si, como afirma Bermejo, "humanizar la vida cuando ésta se presenta en situaciones de precariedad significa, ante todo, comprometerse por erradicar las injusticias, sus causas y sus consecuencias", podemos afirmar que los castellano-manchegos, tras las últimas elecciones autonómicas, demostramos nuestro firme compromiso por erradicar las injusticias votando por el cambio político; ahora le toca al gobierno actual erradicar sus causas, poniendo fin a la dura política de recortes que ha llevado al borde de la desesperación y la exclusión social a tantas familias, y sus consecuencias, devolviendo a las personas la fe en las instituciones.

Es un deber de los políticos, los profesionales, los pacientes y los familiares, trabajar conjuntamente para HUMANIZAR la asistencia sanitaria en la salud, en la enfermedad y, llegado el momento, en la muerte como etapa final de la existencia.
Teresa Suárez

domingo, 2 de agosto de 2015

Sobre esperas y demoras...


Espera: Acción y efecto de esperar.
(Tener esperanza de conseguir lo que se desea; creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable; permanecer en sitio adonde se cree que ha de ir alguien o en donde se presume que ha de ocurrir algo…).
Demora: Tardanza, dilación.

(DRAE, 22ª edición)
 Las expectativas de la mayoría de las personas en la acelerada y vertiginosa sociedad actual cuando actúan en su condición de clientes y usuarios, es decir a la hora de adquirir, demandar o solicitar determinados productos o servicios, presentan una serie de características:

1.   Inmediatez: El recurso más escaso es el tiempo. El cliente no quiere esperar, no quiere hacer colas. Es impaciente y quiere conseguir y obtener las cosas rápido y bien. La gente demanda una adecuada gestión del tiempo: inmediatez, agilidad y rapidez para resolver sus problemas.

2.    Individualización: Las personas quieren ser tratadas de forma diferente a los demás. Frente a la estandarización universal de los productos y servicios, se demanda la personalización y la exclusividad del trato individualizado, de lo fabricado “a medida”.

3. Utilidad/Eficacia: Los servicios y productos ofrecidos por las empresas y organizaciones deben responder a un objetivo principal: satisfacer las demandas de los usuarios. Si el recurso escaso es el tiempo, nada es tan importante como para perderlo. Si lo que ofrecen no merece la pena, no es útil o eficaz para los consumidores/usuarios, la razón de ser de la empresa/organización pierde su sentido.

4.    Comodidad/sencillez: El acceso a los servicios debe ser cómodo y resultar sencillo. La facilidad para conseguir lo que se demanda está directamente relacionada con el grado de satisfacción y con la calidad percibida. También la información que se facilita al consumidor o usuario de los servicios forma parte inseparable de esta valoración.

A las citadas, se añaden otras dimensiones como seguridad, privacidad, confianza, etc. directamente relacionadas con experiencias previas.

No es difícil reconocer y trasladar estas características al sector sanitario. De hecho, la mayoría de las quejas y reclamaciones que se presentan en este ámbito están relacionadas con el tiempo: listas de espera para recibir asistencia, retrasos en las citaciones, demoras (es decir, excesivo tiempo de espera -a juicio del reclamante- para recibir asistencia sanitaria, sea o no con carácter de urgencia), etc. En muchos casos, es indudable que estas situaciones aumentan el malestar, la sensación de inseguridad, la preocupación y la incertidumbre de los afectados...

Desde hace tiempo numerosos estudios y encuestas de satisfacción coinciden también al revelar la rapidez en el acceso a los cuidados como una de las dimensiones o características de la asistencia sanitaria más relevantes y que tienen más importancia para los pacientes y usuarios. (Véase por ejemplo: Is the NHS becoming more patient-centered?).

En su día, el conocido y prestigioso Informe Crossing the Quality Chasm (1991), identificó y estableció seis objetivos fundamentales para la atención sanitaria: que fuera segura, efectiva, centrada en el paciente, eficiente, equitativa y oportuna (puntual) en el sentido de que se prestara “a tiempo” (timely). De estos objetivos fundamentales la puntualidad es, de alguna manera, la que ha sido menos estudiada y comprendida. En términos generales: ¿Cómo podemos asegurar/garantizar una atención puntual u oportuna en los diversos dispositivos sanitarios? y ¿cuáles son las razones por las que en ocasiones la asistencia no se presta puntualmente?

Pues bien, en fecha reciente el Committee on Optimizing Scheduling in Health Care del IOM ha publicado el Informe Transforming Health Care Scheduling and Access. Getting to Now. Los autores del mismo, (entre los que se encuentra, por cierto, Peter Pronovost, reconocido promotor de la iniciativa/proyecto Bacteriemia zero) sostienen que, en muchos casos, la existencia de largos tiempos de espera para recibir asistencia (sea para diagnóstico o tratamiento), son una consecuencia de la forma “desarticulada” en que los sistemas sanitarios han evolucionado para adaptarse más a las necesidades y deseos de los médicos y de los gestores, en lugar de a los pacientes. El resultado es un sistema que despliega su recurso más valioso -personal altamente cualificado- de manera ineficiente, dando lugar a una inadecuada programación y a un desequilibrio innecesario entre la demanda y la oferta de citas. El estudio avala el uso de técnicas de ingeniería de sistemas (investigación operativa), nuevos enfoques de gestión y el incremento de la participación de pacientes y familiares, para que el sistema sanitario actual pueda avanzar y evolucionar hacia otro con un mayor enfoque en las preferencias de los pacientes, para prestar una atención sanitaria conveniente, eficaz y excelente sin necesidad de realizar costosas inversiones.

El Informe recoge algunos ejemplos e identifica las mejores prácticas para conseguir mejoras significativas en la accesibilidad y en los cambios a nivel de sistema, presenta recomendaciones de principios y prácticas para mejorar la accesibilidad promoviendo una programación eficiente. El estudio pretende ser una valiosa herramienta para que los profesionales progresen hacia la cultura del «¿Cómo podemos ayudarle hoy?», más comprometida y centrada en el paciente.

Un reciente artículo de JAMA hace también una reseña del informe.

Desde luego algo bastante alejado de la idea que al parecer tiene/tenía sobre el tema el director gerente del hospital de Guadalajara cuando no hace mucho, en uno de los frecuentes colapsos del servicio de urgencias del hospital, afirmaba sin rubor que “Esperar siete horas en urgencias no es ni mucho ni poco” (sic). Parece evidente que, antes de tomar el nombre de sir William Osler en vano, al citar sin venir a cuento la conocida frase: “no hay enfermedades sino enfermos”, no le vendría mal a este directivo echar un vistazo a este Informe y leer además un breve artículo publicado hace unos años en el NEJM por John Maa, un profesor de cirugía de la School of Medicine, University of California, San Francisco, donde explica el caso de la atención recibida por un familiar muy cercano en urgencias, y las consecuencias posteriores: The Waits That Matter (N Engl J Med 2011; 364:2279-2281June 16, 2011). Tal vez ello le haría comprender mejor la trascendencia que tienen determinados retrasos y ciertas esperas.

En este orden de cosas, precisamente con la finalidad de mejorar la (deteriorada) atención en las urgencias y la gestión de las camas hospitalarias en la Comunidad Autónoma, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha aprobado y puesto en marcha hace unos días el denominado Plan “Dignifica”.

Los (favorables) resultados no se han hecho esperar, según se explica en nota de prensa oficial…
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Estamos de aniversario. Se cumplen hoy cuatro años desde la primera entrada en este blog, en agosto de 2011, en que empezábamos nuestra andadura hablando del Regimen Sanitatis Salernitanum, del que toma su nombre. Aquí seguimos, más de 250 entradas después, aunque con algunos altibajos en la periodicidad o la frecuencia de publicación. Gracias a todos(as) por estar ahí…

Como regalo, un precioso tema del contrabajista y compositor israelí de jazz Avishai Cohen: «Remenbering». Grabado en el Forum, 28th Jazztage Leverkusen/ Germany, 4th November 2007. Avishai Cohen, bajo; Shai Maestro, piano; Mark Giuliana, batería.


sábado, 4 de julio de 2015

Sigue el deterioro de la sanidad pública (según el CIS)


    Viñeta de Manel Fontdevila en eldiario.es

 Seguramente con la poco confesable intención de que pasen (casi) desapercibidos, dadas las fechas estivales y la segura distracción que supone en muchos ámbitos la constitución de los nuevos gobiernos autonómicos, se publican en estos días los resultados del Barómetro Sanitario de 2014 (BS) que elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) [ver aquí el resumen ejecutivo] para el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y cuya finalidad, según declaran los responsables -de forma algo rimbombante- es nada menos que: «La mejora continua del Sistema Nacional de Salud. Conocer la opinión de los ciudadanos para tomar en consideración sus expectativas, como elemento importante para establecer las prioridades de las políticas de salud». Los objetivos del mismo serían:

·     Conocer cómo perciben y valoran los ciudadanos el funcionamiento de los Servicios Sanitarios Públicos.
·    Saber la opinión de los ciudadanos acerca de determinadas medidas de política sanitaria.
·     Conocer la penetración real de las estrategias informativas de las autoridades de salud.
·   Obtener información sobre el grado de conocimiento o sobre las actitudes de los ciudadanos hacia los problemas de salud o actuaciones específicas del SNS.

Al margen de otras consideraciones de índole metodológica, los resultados globales del BS muestran que sigue produciéndose un significativo y paulatino descenso en la confianza de los ciudadanos en el sistema sanitario público y en su percepción sobre el funcionamiento de los servicios. En términos generales puede decirse que la ciudadanía sigue valorándolo de forma positiva, y aunque le da una nota general favorable, el nivel de satisfacción global cae por tercer año consecutivo desde 2011 y supone la peor nota de la sanidad pública desde 2008.

Además de los resultados totales, el Barómetro presenta los datos desagregados para cada CCAA, de manera que puede hacerse el interesante ejercicio de comparar en cada territorio si los resultados de las valoraciones son mejores, peores o se encuentran en la media general. En nuestro caso nos referiremos a Castilla-La Mancha, por ser nuestra comunidad autónoma de origen…
    
Así, la Tabla 1 muestra que la satisfacción global con el funcionamiento del sistema sanitario es aún menor en Castilla-La Mancha que en el conjunto de España, habiendo disminuido también más en los últimos años, aunque todavía en 2012 se encontraba por encima.

En las siguientes tablas puede comprobarse lo que opinan los ciudadanos de Castilla-La Mancha encuestados en este mismo BS sobre algunas otras cuestiones relativas al funcionamiento general de la sanidad y de determinados servicios asistenciales y cómo han evolucionado en los últimos años. En todo caso, merece la pena echar un vistazo a este interesante estudio, que contiene además algunas preguntas relevantes sobre el tabaco y la regulación de los cigarrillos electrónicos; sobre los medicamentos, información, publicidad y accesibilidad a los mismos; valoración de los profesionales y de la asistencia recibida en atención primaria y atención especializada; valoración y preferencias sobre sanidad pública y privada, atención a enfermedades crónicas, etc.

Como se ve en la Tabla 2, en 2011 un 73.12% de la población consideraba buena o muy buena la sanidad pública en España; en 2012 este porcentaje bajó al 70.65%, situándose en 2013 en un 65.86%; en 2014 es del 62.7%. En resumen, en cuatro años se ha producido un descenso de casi once puntos en la valoración ciudadana del funcionamiento del sistema sanitario en España. En ese mismo periodo de tiempo el deterioro ha sido mayor en Castilla-La Mancha, donde se ha producido un descenso de más de veinte puntos en la valoración de la sanidad pública de la región. De hecho, hasta 2011 el nivel de satisfacción era mayor en la comunidad autónoma, situándose ahora por debajo en más de ocho puntos con respecto al total nacional.

Los descensos más evidentes y llamativos se registran en las preguntas sobre si una serie de servicios (atención primaria, atención especializada, atención hospitalaria) han mejorado, han empeorado o siguen igual respecto a los últimos cinco años (ver las Tablas a continuación). Las series temporales muestran que en un solo año, entre 2011 y 2012, la percepción de que han empeorado se incrementó notablemente: en 2011 sólo un 10,71% de los encuestados creía que la atención primaria había empeorado. En 2012 eran ya el 19,76%; en 2013 este porcentaje alcanzó el 27.85% y en 2014 se sitúa en un 29.7%. Al mismo tiempo, los que opinan que ha mejorado bajaron del 41,14% al 30,62% entre 2011 y 2012 y hasta el 23.56% en 2013. En 2014 ha seguido descendiendo hasta un 19.5%. Sobre atención especializada, en 2011 el 11,83% consideraba que había empeorado. En 2012 suponían casi el doble, un 22,05% y en 2013 un 32.2%. En 2014 el porcentaje de personas que considera que ha empeorado se ha incrementado en cinco puntos más, llegando hasta el 37.3%. Mientras, los que opinan que ha mejorado disminuyen desde un 34,72% hasta el 25.58% en 2012, hasta el 18.0% en 2013 y solo el 13.9% en 2014. Los datos sobre atención hospitalaria muestran que en 2011 un 10,52% creía que había empeorado. Este porcentaje se duplicó en 2012, al subir hasta un 21,09%; en 2013 alcanzó el 32.3% y llega al 37.3% en 2014. Los que consideran que había mejorado, un 37.72%, bajaron en 2012 hasta el 27,34%, en 2013 eran el 19.0% y en 2014 representan solo el 14.2%.






El deterioro en la situación de las urgencias también aparece reflejado en las preguntas del barómetro sanitario. Entre 2012 y 2014 el porcentaje de las personas entrevistadas que considera que han mejorado se ha reducido a la mitad, pasando del 22.43% al 11.6%. En cambio, se ha incrementado el número de los que consideran que ha empeorado, (del  28.31% al 43.1%).




Finalmente, otra de las preguntas se refiere a la percepción sobre la evolución de las listas de espera para recibir atención sanitaria. En 2014 un 38.9% de los encuestados a nivel general,consideran que la situación de las listas de espera ha empeorado 40%. Este porcentaje es aún mayor en Castilla-La Mancha, llegando hasta el 40.7% (Tabla 4):


En resumen, el deterioro de los servicios públicos producido en los últimos años por las políticas de ajuste presupuestario y de recortes indiscriminados, que han reducido sustancialmente los recursos del sector, está erosionando la confianza de los ciudadanos hacia el sistema sanitario, y ha provocado un claro empeoramiento de la opinión pública sobre el funcionamiento del mismo.

Como han demostrado numerosos estudios y análisis de políticas públicas, la legitimidad de la actuación política está muy relacionada con la percepción de la eficacia del sector público a la hora de dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos, lo que se refleja directamente en la satisfacción con los servicios públicos.

Llegados hasta aquí, es oportuno indicar que según el propio BS (pregunta 1) la sanidad es considerada como el área de mayor interés para los ciudadanos por un 28.3% de los encuestados, (el 34.7% en el caso de Castilla-La Mancha), solo superada por el empleo. La sanidad y su valoración importan, por tanto (y mucho)…

¿Y aún se extraña el Gobierno de los malos resultados cosechados en las últimas elecciones autonómicas?
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Otras entradas anteriores sobre el mismo tema:
El deterioro sanitario (19 agosto de 2013).


viernes, 26 de junio de 2015

Para iniciar la reconstrucción de la sanidad en Castilla-La Mancha


   Foto: Raúl Amaru


Celebradas las elecciones autonómicas en Castilla-La Mancha y según el acuerdo de investidura entre PSCM-PSOE y Podemos CLM alcanzado hace pocos días, este pacto se concreta en un conjunto de 13 medidas que se encuadran en tres bloques:

·         Transparencia, corrupción y regeneración democrática
·         Plan de Rescate Ciudadano
·         Reforma del Estatuto de Autonomía.

Las medidas, recogidas en un Anexo al Pacto, que se firmará ante notario antes del debate de investidura, son las siguientes:
1.    Procedimientos de Emergencia Ciudadana
2.    Plan de Rescate Habitacional
3.    Auditoria pública y Ley de auditoría ciudadana de la deuda
4.    Plan de recuperación de servicios externalizados
5.    Plan integral de lucha contra la desigualdad social
6.    Ley de Dependencia
7.    Reforma tributaria autonómica
8.    Ley de transparencia y buen gobierno
9.    Reforma de los modos de contratación de la JCCM y sus empresas o entidades vinculadas
10.  Aprobación de una Ley de Participación Ciudadana
11.  Modificación del Reglamento de las Cortes y creación simbólica del escaño ciudadano
12.  Modificación y reforma del Estatuto de Autonomía
13.  Acuerdo institucional y creación de una comisión de seguimiento del pacto y de los cambios institucionales que requieren algunas de las anteriores
___________________

Repasaremos aquí las medidas relacionadas con el ámbito sanitario que recoge este acuerdo y los plazos que se establecen para llevarlas a cabo.

La cosa empezará antes del mes de agosto de 2015 con la realización de una “foto fija” o auditoria inicial del estado real de las cuentas de la Junta de Comunidades por parte del Gobierno regional, con publicación de los informes internos de evaluación por Consejerías y provincias, como paso previo para la elaboración de una Ley de Auditoría Pública de Castilla-La Mancha y la posterior creación de una Cámara de Cuentas como nuevo órgano de fiscalización externo (recordemos que la Sindicatura de Cuentas fue suprimida en su día por el Gobierno del PP).
[Ver medidas nº 2 del Programa de PODEMOS CLM y nº 20 y 24 del Programa de PSCM-PSOE].

Antes de noviembre de 2015 se llevará a cabo una auditoria del sistema sanitario, revisando los procesos privatizadores emprendidos a nivel autonómico con vistas a su reversión, defendiendo el carácter público de los hospitales de Villarrobledo, Almansa, Manzanares y Tomelloso, y reivindicando la gestión pública de los hospitales de Toledo, Guadalajara y Cuenca, así como la ampliación del de Albacete.

En esta línea, y con carácter de urgencia, el Gobierno constituirá una Comisión gubernamental encargada de hacer una primera evaluación interna en términos de contabilidad analítica de los sobrecostes generados por los procesos de externalización. A finales de 2015 se publicarían los primeros informes externos sectoriales (sobre suministros básicos y sanidad prioritariamente), de la citada Cámara de Cuentas.
[Ver medidas nº14 del Programa de PODEMOS CLM y nº 425, 426 y 427 del Programa de PSCM-PSOE].

Recuperación del empleo público en Sanidad: De forma paulatina se plantea recuperar el empleo público destruido por las privatizaciones injustificadas. En el primer año de Gobierno se procederá a la contratación de 1.000 nuevos profesionales.
[Ver medida nº 437 del Programa de PSCM-PSOE]

Acceso universal e igualitario a los servicios sanitarios: Se acuerda adoptar de manera inmediata todas las medidas necesarias para restaurar el acceso a los servicios sanitarios de todos los colectivos, garantizando el acceso universal al sistema de salud a través de políticas propias, frente a la visión de 'exclusión sanitaria' del RDL 16/2012. [De forma semejante al reciente anteproyecto de ley de garantías y sostenibilidad del sistema sanitario público para blindar la sanidad aprobado por el Gobierno de Andalucía].

En este sentido, a partir del presupuesto autonómico se procederá a la eliminación del copago, supresión de emisión de facturas por la atención médica y universalización de la atención con el objetivo de garantizar el acceso a la atención sanitaria, independientemente del origen y situación administrativa de las personas, basadas en requisitos accesibles y asequibles y especialmente para las personas en situación administrativa irregular, sin recursos o en especial situación de vulnerabilidad. Para ello hay que capacitar también a los profesionales sanitarios en competencias interculturales y concepciones ideológicas sobre la salud y prevención de la salud, cuidados, tratamiento del cuerpo y concepción de la intimidad de otras culturas, desde una perspectiva socio-antropológica.
[Ver medidas nº 15 del Programa de PODEMOS CLM, y nº 400 del Programa de PSCM-PSOE].

Antes de diciembre de 2015 se procederá a la reforma de la Ley 3/2014, de 21 de julio, de garantía de la atención sanitaria y del ejercicio de la libre elección en las prestaciones del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, norma directamente responsable del problema de ocultamiento de las listas de espera y de los desplazamientos para operarse fuera de la comunidad autónoma (“ambulancias patera”).
[Ver medidas nº 15 del Programa de PODEMOS CLM, y nº 400 del Programa de PSCM-PSOE].

En el marco de las medidas de transparencia y buen gobierno, el acuerdo plantea también garantizar el trabajo eficaz y profesional dentro de la Administración pública, limitando el número de altos cargos políticos y de libre designación de las Consejerías. Se establece la congelación salarial tendiendo progresivamente a la equiparación salarial de estas figuras con los máximos niveles de las escalas funcionariales y empleando los ahorros derivados de esta medida en la recontratación de trabajadores de salud y educación despedidos desde 2008. Plazos: noviembre de 2015.
[Ver medidas nº 22 y 30 del Programa de PODEMOS CLM].

Antes de noviembre de 2015 se procederá a la articulación de Consejos Ciudadanos en diferentes ámbitos sectoriales y trasversales en Castilla-La Mancha, como el Consejo Regional de Pacientes, estableciendo un diálogo fluido y eficaz entre la Comunidad Autónoma y los diferentes movimientos y asociaciones que facilite las condiciones para una participación que empodere a sus integrantes y que deben tener visibilidad pública e igualmente el reconocimiento como interlocutor clave por parte de la Comunidad Autónoma.
[Véase medidas nº 33 del Programa de PODEMOS CLM y nº 462 del Programa de PSCM-PSOE].

En este mismo contexto referido a la transparencia y al buen gobierno, el acuerdo recoge la creación antes de noviembre de 2015 de Portales de Gobierno Abierto, con el objetivo de que los ciudadanos colaboren en la creación y el mejoramiento de servicios públicos y en el robustecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas bajo los principios de transparencia, ciudadanía, participación y colaboración de la ciudadanía.
[Ver medidas nº 31 y 32 del Programa de PODEMOS CLM y nº 9, 10 y 19 del Programa de PSCM-PSOE].

A lo largo de 2016 se crearán también una serie de Órganos Externos de Control al Gobierno, que se incorporarán al Estatuto de Autonomía, (y que lógicamente tendrán su impacto en el sector sanitario), como el Defensor de la Ciudadanía, el Observatorio Ciudadano Regional y la anteriormente citada Cámara de Cuentas.

Como órgano de carácter consultivo, el Observatorio Ciudadano Regional, se integrará en la Administración Regional adscrito a las Cortes de Castilla-La Mancha. Entre sus funciones se encargará de impulsar políticas de regeneración democrática y participación ciudadana en las instituciones de Castilla-La Mancha, así como analizar el desarrollo de las políticas públicas del Gobierno regional y su impacto sobre la ciudadanía.

En el texto del Anexo se recoge un compromiso institucional, que se formalizará antes de finalizar 2015, para el fomento de la participación ciudadana, de profesionales de reconocido prestigio y de los trabajadores en los órganos de dirección y gestión de las diferentes Fundaciones, empresas y entidades dependientes o sostenidas con fondos, directa o indirectamente, de la JCCM que garantice la independencia y profesionalidad de los servicios.

Finalmente, se establece una Comisión de Seguimiento del Acuerdo (COSAI), cuyas reuniones tendrán como mínimo periodicidad mensual, con una serie de Subcomisiones, cuyos acuerdos tendrán carácter vinculante, y que constituye la expresión de la voluntad política por ambas partes de llegar a nuevos y más extensivos acuerdos en distintas materias. Así, integrará en sus actividades la exploración sistemática de la negociación de nuevas medidas en los ámbitos de la educación, la sanidad, los servicios sociales, el empleo, el derecho a la información, la investigación y el desarrollo, el mundo rural y la cultura.

Comienza la reconstrucción sanitaria de Castilla-La Mancha…

jueves, 18 de junio de 2015

Cambio de ciclo

[Publicado en El Porvenir de Castilla-La Mancha y en dclm.es (14-6-2015) con el título: 
“¿Está Castilla-La Mancha mejor que hace cuatro años?”]

La mentira es un vicio de tan difícil cura, que para algunos resulta casi imposible de erradicar. De no ser así, sorprendería la insistencia con la que destacados dirigentes del PP de Castilla-La Mancha se empeñan estos días en afirmar que la región se encuentra hoy en mejor situación que hace cuatro años, cuando accedieron al Gobierno. Como se sabe, repetir mil veces una mentira no cambia la realidad pero sí su percepción, de ahí que –siguiendo esa consigna totalitaria- todos los dirigentes y altos cargos de la administración autonómica, grandes, medianos y pequeños, se hayan lanzado en tropel a hacer declaraciones para intentar presentar un panorama tan idílico como falso del estado de la región.

Resulta bastante patético, si no fuera insultante, comprobar el grado de hipocresía, cinismo político y desfachatez con la que nos obsequian a diario los responsables políticos del periodo más negro de la historia reciente de Castilla-La Mancha, en su empeño por disfrazar los resultados de una nefasta gestión. Sin embargo, por más que se esfuercen en pintar un decorado amable, es imposible disimular el enorme destrozo causado por su acción de gobierno en términos políticos, sociales y económicos, como demuestran de forma incontestable los propios datos y cifras oficiales. Dice la sabiduría popular que “contra hechos no valen razones”, a pesar de haber soportado una política deliberada y sistemática de ocultamiento y manipulación (des)informativa y del uso sectario y partidista de la radiotelevisión pública y de la mayoría de los medios de comunicación, altavoces y brazo ejecutor de la propaganda gubernamental.

Por ello, como la tergiversación y la mentira sin escrúpulos, unidas a la desmemoria, parecen ser la marca distintiva de la derecha de hoy, es oportuno señalar algunos de esos datos.

En materia de empleo recordemos que, apenas dos días antes de finalizar la campaña electoral de mayo de 2011, en muchas localidades de Castilla-La Mancha aparecieron unos carteles en los que junto a una imagen de María Dolores de Cospedal, claramente retocada con photoshop -todo un símbolo- podía leerse el siguiente mensaje: «¿Buscas empleo? El 22 de mayo vota Partido Popular» (sic).

Pues bien, de acuerdo con las cifras oficiales del Servicio Público de empleo estatal (SEPE), el paro registrado en mayo de 2011 era de 212.433 personas. Cuatro años después, en mayo de 2015, esa cifra asciende a 222.016 personas. Más desfavorables, aunque más precisos y rigurosos desde el punto de vista metodológico, son los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). En este caso, pueden compararse los datos correspondientes al segundo trimestre de 2011 con los últimos disponibles del primer trimestre de 2015:

Junio 2011 Marzo 2015
Número de ocupados 787.500 personas 707.000 personas
Número de parados 237.600 personas 284.500 personas

La tasa de paro se sitúa hoy en un 28.69%, mientras que en 2011 era del 22.13%. En resumen, 80.000 personas ocupadas menos y casi 50.000 parados más en estos cuatro años. La cosa se agrava si tenemos en cuenta, además, que Castilla-La Mancha ha perdido población (aproximadamente unos 100.000 ciudadanos, 40.000 de ellos jóvenes, que se han visto obligados a abandonar la región, (seguramente por aquellas razones de “movilidad exterior” a las que con enorme desparpajo aludía hace algún tiempo la ministra de Empleo).

Tras cuatro años de gobierno del PP en Castilla-La Mancha hay un mayor número de personas en situación de pobreza laboral, es decir, personas que tienen trabajo pero que cobran unos salarios que les sitúan por debajo del umbral de riesgo de pobreza debido a sus precarias condiciones laborales.

Los datos de la deuda regional y su evolución son también muy significativos. A pesar de la demagogia a raudales vertida en torno a la “herencia recibida” del anterior Gobierno (se habló de despilfarro, de facturas en los cajones, ruina económica, etc.) según los datos oficiales del Banco de España, (la deuda pública de Castilla-La Mancha en relación a su PIB, que en diciembre de 2010 era del 15.6%, supone en estos momentos (primer trimestre de 2015) el 33.7% del PIB regional (12.865 millones de euros). Es decir, un incremento de 18.1 puntos en apenas una legislatura, habiéndose más que duplicado la deuda contraída por Castilla-La Mancha durante los 30 años anteriores. Es el mayor incremento porcentual de todas las CCAA, siendo Castilla-La Mancha, la comunidad más endeudada tras la Comunidad Valenciana. Hay algo más grave: este endeudamiento no ha servido para realizar inversiones, sino para hacer frente a los gastos corrientes de la Administración. Hay que recordar, en cambio, que en 2011 se dejaron construidos un buen número de equipamientos sanitarios, centros de salud y consultorios, residencias de mayores y centros de día, instalaciones educativas, colegios e institutos. (De hecho varias residencias de mayores, centros de salud y hasta quirófanos inaugurados a bombo y platillo en esta legislatura, habían sido construidos por el Gobierno anterior).

Con el deterioro de los servicios públicos y los recortes en los sistemas de protección social se han incrementado también los niveles de desigualdad, situando a un tercio de los castellanomanchegos por debajo del umbral de la pobreza, según la Encuesta de Calidad de Vida elaborada por el INE. Un ejemplo de ello es que el 46.3% de los hogares de la región no puede salir de vacaciones ni una sola semana al año.

Un reciente estudio de UNICEF “La infancia en los presupuestos”, asegura que Castilla-La Mancha es la comunidad autónoma que más recorta en este epígrafe, a pesar de los propagandísticos programas de apoyo a la maternidad (sic) pregonados por el gobierno regional.

Tristemente, la educación en Castilla-La Mancha ha sido declarada "la peor de España", según el ranking de excelencia educativa 2015 de profesionales por la Ética, en un reciente documento en el que destacan que desde 2011 Castilla-La Mancha es la región en la que más ha empeorado la educación.

Igualmente, los recortes llevados a cabo en el sistema de atención a la dependencia, mediante una Orden de agosto de 2013 que reducía el catálogo de prestaciones y limitaba la compatibilidad entre las ayudas y el tiempo de atención, han llevado a una drástica reducción de los presupuestos en esta materia y ha supuesto la reducción de la cobertura a miles de personas dependientes cuyos expedientes no fueron tramitados. Unas cinco mil personas han muerto sin recibir la prestación a la que tenían derecho. La Plataforma en Defensa de la Ley de Dependencia en Castilla-La Mancha recurrió dicha Orden de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, que fue declarada nula de pleno derecho por el Tribunal Superior de Justicia de la región en abril de este mismo año.

La sanidad y los servicios sanitarios en Castilla-La Mancha se han visto también afectados por la furia de ajustes y recortes presupuestarios del Gobierno regional, lo que ha provocado destrucción y precarización del empleo, reducción de plantillas, no reposición de equipamientos y tecnología o paralización de obras e infraestructuras. (Es muy significativo el caso del Hospital de Toledo, cuya construcción ha sido finalmente adjudicada a un grupo de empresas mediante la fórmula de privatizar los servicios no clínicos por un periodo de treinta años y que supone un incremento en el coste de más de 462 millones de euros). [Para más información, ver los siguientes posts: Un pelotazo hospitalario (I) y Un pelotazo hospitalario (II)]. Todo ello ha llevado a una disminución de la calidad de la atención, aumentando la presión asistencial e incrementándose las listas y los tiempos de espera para recibir asistencia sanitaria tanto en consultas como en pruebas diagnósticas o procedimientos quirúrgicos. No deja de ser curioso sin embargo que sí hubiera recursos suficientes para derivar a pacientes para ser atendidos en clínicas privadas de otras comunidades autónomas (con unos resultados más bien pobres, como demuestra el triste episodio de más de treinta niños de Albacete que al parecer fueron mal intervenidos en una clínica de Madrid).

Un último ejemplo, que puede dar una idea de la dura realidad en este ámbito, tiene que ver con el copago farmacéutico, cuya imposición ha supuesto que unas 140.000 personas en Castilla-La Mancha no puedan pagar sus medicinas, (un total de 2.4 millones de españoles aseguran no poder pagar los medicamentos). Según datos del INE y del CIS, el 5.74% de las personas entrevistadas en la región manifiestan haber dejado de tomar algún medicamento recetado por un médico de la sanidad pública por ser muy caro.

Así las cosas, apenas merece ningún comentario una de las frases más destacadas de la Presidenta Cospedal en el discurso institucional del pasado Día de Castilla-La Mancha: "la obligación de los gobernantes es dejar las cosas mejor de como se encontraron"…

(¿De verdad se creerá lo que dice y estará convencida de ello? ¿Le habrán informado bien sus asesores? )...

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