miércoles, 2 de junio de 2021

Policlínica (de Einbahnstrasse)...

  Imagen de portada de la primera edición de Einbahnstrasse

 «La palabra conquista al pensamiento, pero la escritura lo domina.»

Walter Benjamin

Introducción

De alguien que afirmaba que: «El hombre se comunica en el lenguaje, no por el lenguaje», rescatamos (trascribimos) un fragmento de su obra Einbahnstrasse, [“Calle de dirección única” o de sentido único], publicada en 1928. Cuatro años antes de su publicación, su autor, el filósofo y ensayista alemán Walter Benjamin había conocido en Capri a la actriz y directora de teatro bolchevique de origen letón Asja Lacis. De ese encuentro surge este librito único y desconcertante, donde el sentimiento lírico se orienta por “calles” mentales a través de breves ensayos y aforismos deslumbrantes, como un collage surrealista, siendo la única obra literaria que apareció durante su vida. En el frontispicio puede leerse:

                                                   ESTA CALLE SE LLAMA

CALLE ASJA LACIS,

NOMBRE DE AQUELLA QUE

COMO INGENIERO

LA ABRIÓ EN EL AUTOR.

Construida como una sucesión de más de cien miniaturas literario-filosóficas breves, el propio Benjamin, crítico literario y de arte, traductor y escritor, denominó a estos textos como “imágenes mentales”. A modo de un recorrido sin rumbo, sin objetivo, abierto a todas las vicisitudes y a las impresiones que le salen al paso por esa calle de sentido único, cada uno de estos fragmentos tiene numerosos y diferentes títulos intermedios y subtítulos que absorben parcialmente el lenguaje de folletos, carteles o letreros de la urbe contemporánea. Se ha definido esta actitud como la de un flâneur, una persona que pasea sin rumbo en la frenética metrópoli y observa distraídamente a la multitud que atraviesa.

La tipografía y el diseño de la primera edición de Einbahnstrasse muestra claras influencias de la Bauhaus y el constructivismo, considerados estilos modernos durante la República de Weimar.

En el fragmento seleccionado, (Policlínica), Walter Benjamin compara la actividad del escritor sentado en la mesa de un café, armado con sus utensilios de escritura, con la de un cirujano que, con su instrumental quirúrgico, separa, disecciona, cauteriza e injerta, en su caso, las palabras precisas, suturando cuidadosamente frases y oraciones, párrafos bien acentuados y velando por su correcta puntuación y sintaxis.

Policlínica

«El autor coloca la idea sobre la mesa de mármol del café. Larga reflexión: pues aprovecha el tiempo en que aún no tiene delante el vaso, esa lente con la cual examina al paciente. Luego saca poco a poco su instrumental: estilográfica, lápiz y pipa. La masa de clientes, dispuesta como en un anfiteatro, constituye el público de su hospital. El café, servido y degustado previsoramente, sumerge la idea en cloroformo. Aquello que tiene en mente tiene tan poco que ver con el asunto mismo como el sueño de una persona anestesiada con la intervención quirúrgica. En los cautelosos lineamientos de la letra manuscrita se practican incisiones: ya en el interior, el cirujano desplaza acentos, cauteriza las excrecencias verbales e intercala alguna palabra extranjera como una costilla de plata. Por último, la puntuación le cose todo con finas suturas y él remunera al camarero, su ayudante, en metálico.»

(A partir de “Dirección única”. Traducción de Juan J. del Solar y Mercedes Allendesalazar. Ed. Alfaguara, Madrid, 2002)

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Epílogo

“Calle de dirección única” es la obra de un filósofo con actitud de poeta...

Como es sabido, Walter Benjamin confió (ingenuamente) en la capacidad de las izquierdas europeas para mantener a raya la barbarie fascista. Se dio muerte en 1940, en la localidad fronteriza de Port Bou (Gerona), huyendo de Francia y temeroso de caer en manos de la Gestapo.

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