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Mostrando entradas con la etiqueta Innovación. Mostrar todas las entradas
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viernes, 5 de enero de 2018

De variis revolutionibus…

     Affiche, mai 68
“Lo que la historia nos hurta (…) lo conquista y nos lo otorga la literatura.”
Lorenzo Silva

Si hemos de ser sinceros, y hablando en términos generales, tiene uno la sensación de que la revolución, como la melancolía o el pesimismo de algunos poetas, está algo mitificada y sobrevalorada.

Desde hace ya unos cuantos años (exactamente desde 2011 en adelante),  Miguel Ángel Máñez escribe y publica la primera entrada del mes de enero de su conocido blog Salud con cosas, hablando de/sobre la revolución, (en el sentido de innovación, evolución, transformación y/o cambio en la manera de hacer las cosas en el ámbito sanitario)…

Leyendo el post correspondiente a este año 2018, (Una revolución improvisada) recordaba yo aquel libro publicado en su día por un ya maduro Daniel Cohn-Bendit (que tituló con el acertado nombre de La revolución y nosotros que la quisimos tanto), justamente cuando dentro de pocos meses se cumplirán precisamente los 50 años de aquella otra revolución de mayo de 1968 y acaban también de conmemorarse los 100 años de la revolución bolchevique de 1917.

Tal vez no esté de más recordar que, en su origen, la palabra “revolución” tuvo un significado físico y no político, histórico, sociológico o cultural; era un término y un concepto relacionado con la astronomía y se refería precisamente a los movimientos recurrentes y cíclicos que realizan los astros en el espacio, verbigracia el giro que efectúa un planeta para volver al sitio de donde partió… Utilizado metafóricamente en la política a partir del siglo XVII, significó la vuelta o retorno a una fase histórica anterior, casi exactamente lo contrario a lo que hoy denota el término. En algún caso, como la revolución americana o la revolución francesa, se justificaron como restauraciones de un orden de cosas tradicional violentado por los abusos del gobierno colonial o los excesos del despotismo de la monarquía absoluta. Hoy las vemos, sin embargo, como una ruptura radical con lo existente y el inicio de una nueva etapa histórica.

Por lo general, y con mucha frecuencia coloquialmente, suele hablarse de revolución en los ámbitos político,  en el social,  o en el económico,  pero también solemos referirnos a otro tipo de revoluciones, como la científica, la tecnológica o la industrial, o bien podemos hablar de las que se refieren a determinados aspectos artísticos, culturales, sociológicos, o filosóficos (incluso de la revolución sexual).

En fin, uno de los tipos que más nos interesan es el que describió de manera crítica Thomas S. Kuhn en su conocida obra “La estructura de las revoluciones científicas” (ver texto completo aquí) al enfrentarse a la visión positivista de la ciencia dominante en la década de 1960 en los Estados Unidos. El libro fue decisivo para la filosofía de la ciencia, introduciendo conceptos como los de comunidad científica (cuerpo total de científicos de una determinada disciplina, junto a sus relaciones e interacciones), paradigma (conjunto de prácticas, saberes y realizaciones que definen una disciplina científica durante un período determinado y es compartido por los miembros de la comunidad científica; esta denominación fue sustituida después por la de matriz disciplinaria), o tensión esencial (aquella que está implícita en la investigación científica y se establece entre ortodoxia e innovación, entre conservadores y revolucionarios).

Para Kuhn una revolución científica se produce cuando los científicos encuentran anomalías que no pueden ser explicadas por el paradigma universalmente aceptado dentro del cual ha progresado la ciencia hasta ese momento. Cuando un número suficiente de anomalías significativas se han acumulado en contra de un paradigma vigente, la disciplina científica entra en un estado de crisis, durante la cual se ensayan nuevas ideas, incluso algunas que antes se descartaron. Finalmente, emerge un nuevo paradigma con sus propios adeptos, y ocurre una 'batalla' intelectual entre los seguidores del nuevo paradigma y los que resisten con el viejo paradigma. Cuando una determinada disciplina pasa de un paradigma a otro, -con la introducción de un nuevo sistema conceptual, en definitiva- esto se denomina revolución científica o cambio de paradigma. Ello supone un cambio (a menudo radical) de la visión del mundo. 

Bueno, pues tras esta larga digresión, cabe añadir que, como es obvio, el concepto de innovación tiene también mucho que ver con esta idea de revolución en el sentido de transformación, cambio o mejora, pudiéndose hablar de innovación evolutiva, revolucionaria y disruptiva.

Y de todo esto es de lo que nos habla @manyez, de no conformarnos, de explorar y caminar en otras direcciones, de mirar de otra manera, de incorporar e introducir cambios en las organizaciones, de utilizar brújulas en vez de mapas, de no tener miedo (ni pereza) y atrevernos a salir de la zona de confort, mantener nuestros valores, compartir siempre y buscar nuevas (otras) formas de (para) hacer mejor las cosas (incluso improvisando)…

He aquí la serie de primeras entradas del mes de enero publicadas en Salud con cosas, desde aquella inicial de 2011:

·         2011: “La revolución del folio en blanco
·         2012: “La revolución de las ideas
·         2013: “La revolución del fondo y de la forma 
·         2014: “Ni un paso atrás: la revolución de 2014
·         2015: “Escape: la revolución de 2015
·         2016: “La revolución de los valores
·         2017: “Una revolución sin miedo

Por todo ello, hoy día, en que la idea misma de revolución parece haber desertado de la imaginación de nuestros contemporáneos, es muy de agradecer que nos recuerden que -de alguna manera- puede seguir siendo posible…

martes, 6 de enero de 2015

Cirugía circa 1900

Fotograma de la serie The Knick

“La historia de la cirugía (…) se inicia en 1846 con el descubrimiento de la anestesia y, por tanto, con la posibilidad de operar sin dolor. Todo lo anterior a tal fecha no pasa de ser una noche de ignorancia, sufrimiento y estéril tanteo en la oscuridad.”
Bertrand Gosset
La larga noche de la cirugía

La cirugía es seguramente el método o procedimiento de curación más antiguo, porque el tratamiento de las heridas fue muy probablemente una de las necesidades más acuciantes para la humanidad primitiva. De su carácter radical y resolutivo da idea el aforismo hipocrático: «lo que no cura el medicamento, lo cura el hierro y lo que no cura el hierro lo cura el fuego.»

Durante mucho tiempo la cirugía occidental, hija del horror y de la tortura, fue un oficio arriesgado y doloroso que, como dijo alguien, requería “la vista de un águila, el valor de un león y la mano de una mujer” y, quizás lo más importante para el paciente: ser muy rápido. Su principal actividad consistía en el tratamiento de las heridas de guerra, úlceras y amputaciones, extracción de muelas, drenaje de forúnculos, sujeción de hernias, extracción de cálculos vesicales y poco más.

A lo largo de la historia el espectro de la cirugía estuvo siempre muy limitado y su éxito estuvo poco claro hasta la aparición de dos innovaciones decisivas: la anestesia y la antisepsia, unido a la mejora de las técnicas de hemostasia y de los procedimientos de sutura. Durante la segunda mitad del s.XIX había ido conquistando las técnicas que impulsaron su eficacia alumbrando el amanecer de una larga noche que supuso el paso de la cámara de tormento a la sala de operaciones.

Ya hacia 1900, como describe de forma muy gráfica Roy Porter en un pequeño manual: “Blood and Guts. A Short History of Medicine”, (Sangre y tripas. Una breve historia de la Medicina), «las intervenciones quirúrgicas habían dejado de ser un espectáculo indecoroso de cirujanos con levitas ensangrentadas esgrimiendo un escalpelo en salas sucias con suelos polvorientos.» El cirujano, con su bata blanca y el rito litúrgico y solemne del lavado de manos, alcanza en ese momento un prestigio mítico, casi sacerdotal…

Una serie de referencia  

Estrenada en agosto de 2014 en EE.UU., The Knick es una magnífica serie de televisión que trata sobre la vida de un hospital de Nueva York a principios del siglo XX y narra las innovaciones médicas llevadas a cabo en el ámbito de la cirugía y las complejas relaciones laborales y humanas entre sus empleados. El hospital se inspira libremente en un centro semejante que existió en la ciudad a comienzos del siglo XX.

Dirigida por el prestigioso cineasta Steven Soderbergh, responsable también de la fotografía y del montaje, la serie, cuyos diez primeros episodios han sido rodados simultáneamente, como una película y no capítulo a capítulo, muestra con enorme realismo -cruda y descarnada, truculenta en ocasiones- algunos de los aspectos más oscuros de la atención sanitaria de la época. Un hospital privado en el que la ambición desmesurada, los recelos y envidias profesionales, los negocios turbios, los sobornos, el tráfico de cadáveres, la codicia del director y de los administradores del hospital están a la orden del día. Todo ello en un contexto en el que conviven la más rancia discriminación racial con la modernidad que representa la llegada de la electricidad y de los primeros automóviles. Por muy exagerado que pudiera parecer, un curioso libro escrito y publicado en 1910 por un cirujano, (Norman Barnesby, Medical Chaos and Crime), causó un enorme escándalo al describir un buen número de conductas inadecuadas y de comportamientos indecorosos por parte de los profesionales –enfermeras de noche borrachas, cirujanos incompetentes e insuficientemente formados, directores corruptos- incluso en los hospitales más prestigiosos.
      Un anfiteatro quirúrgico (c.1899). Burns Archive

Resulta tan fascinante como inquietante, asistir al descubrimiento, introducción e incorporación en la práctica médica habitual de un buen número de nuevas técnicas y procedimientos quirúrgicos, dispositivos, instrumental, medios diagnósticos –como el aspirador de campo, los atomizadores antisépticos, la electrocauterización, el endoscopio o los rayos Roentgen-. De hecho, se calcula que, gracias sobre todo a los avances en la anestesia y antisepsia, entre 1880 y 1890 se introdujeron más de cien nuevos tipos de operaciones.

El protagonista de la serie televisiva es un brillante cirujano (el Dr. John W. Thackery), adicto a la cocaína, que se dispensaba libremente y era utilizada entonces como anestésico (vid. Dagnino Sepúlveda J. Los cirujanos y la cocaína. Ars Médica vol.14 n.14). Este personaje, (al que da vida con una excelente interpretación el actor Clive Owen),  está inspirado libremente en la figura de William Stewart Halsted, jefe de cirugía del hospital John Hopkins de Baltimore, (uno de los llamados “cuatro grandes” junto a William Osler, el patólogo William Henry Welch y el ginecólogo Howard Atwood Kelly), y sin duda una de las figuras más importantes y emblemáticas en el desarrollo de la cirugía moderna. Halsted realizó la primera transfusión de urgencia en los EE.UU, descubrió cómo utilizar diversos anestésicos y puso en práctica diversas técnicas quirúrgicas, como la mastectomía radical que fue durante mucho tiempo el tratamiento de elección del cáncer de mama. Se sabe que Halsted se habituó al consumo de cocaína junto al de la morfina, por lo cual tuvo que someterse a una cura de desintoxicación en un centro de Providence en el año 1886.

Aunque con algunos ligeros anacronismos que le añaden tintes dramáticos, la serie cuenta con un riguroso asesoramiento médico. Por ejemplo, los cirujanos aparecen operando sin guantes quirúrgicos, aunque fue precisamente William Halsted quien introdujo su uso en 1890. Es conocido que encargó a la empresa Goodyear la fabricación de unos finos guantes de látex que impidieran la aparición de la dermatitis provocada por los desinfectantes, como el cloruro de mercurio y el fenol, en su enfermera de quirófano, Caroline Hampton, que poco después se convertiría en su esposa…

El Dr. Stanley Burns, un oftalmólogo fundador y responsable de la mayor colección privada de libros antiguos y fotografías históricas sobre medicina (The Burns Archive) es el principal asesor médico y encargado de velar por el rigor científico de la serie, que ha obtenido una excelente acogida y ha recibido críticas muy elogiosas, a la espera del resultado de varias nominaciones a algunos de los más importantes premios de la televisión.

Una serie muy recomendable e instructiva desde todos los puntos de vista.

Nota final sobre la innovación en cirugía

Han transcurrido más de cien años. Han cambiado el carácter y el tipo de las innovaciones pero, con carácter general, no existen disposiciones normativas que regulen la introducción, incorporación e implantación de innovaciones en el campo de la cirugía. Recordando alguno de los episodios de The Knick, se da la circunstancia de que hace unos días tuve ocasión de asistir a una interesante cena-coloquio donde se abordó la innovación y variabilidad de la gestión clínica quirúrgica y la necesidad o no de regulación normativa de la misma. Se partió del concepto de innovación referido al proceso de adopción y difusión de ideas, modalidades de práctica, tecnologías (aparatos y dispositivos) y procedimientos que han demostrado, de manera verificable, mejoras radicales o incrementales en la experiencia asistencial de los pacientes, en el uso de recursos y en los resultados en salud. Por regulación se entiende el conjunto de requerimientos normativos facilitadores del proceso de evaluación de las fases de concepción, aprobación, adopción y difusión generalizada de las innovaciones.

En relación con ello, se aludió al carácter y condición de “marcador vigía” de la cirugía como referente de la adecuación de la organización y calidad asistencial del sistema sanitario, así como de la capacidad de gestión del proceso de introducción de innovaciones y de sustitución de tecnología y procedimientos de valor declinante u obsoleto.

En la sesión se destacó la llamativa diferencia existente entre la exigencia regulatoria de los medicamentos, aparatos y dispositivos sanitarios o medios diagnósticos y las innovaciones en la práctica quirúrgica (técnicas o procedimientos), que carecen de ella, señalando los errores y resultados adversos asociados a la variabilidad injustificada de la práctica clínica, a la gestión opaca de la adopción y difusión de nuevas tecnologías, a la escasa evaluación de las medidas de seguridad y a la baja proporción de la adopción de tecnologías y procedimientos debidamente fundamentados en evidencia científica de eficacia y seguridad incrementales.

Sin llegar a conclusiones definitivas y más allá de la idiosincrasia y del carácter iterativo de su avance, como supuesta limitación específica de la cirugía para la evaluación clínica de sus innovaciones fundamentales e incrementales, sí cabe recordar aquí las aportaciones de la Australian Safety and Efficacy Register of New Interventional Procedures - Surgical (ASERNIP-S) dependiente del Royal Australasian College of Surgeons y única organización existente a nivel mundial especializada en la evaluación de tecnologías y técnicas quirúrgicas emergentes (v. esta presentación en el  Workshop 2008 de la Red Internacional de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias INAHTA).

Mientras tanto, vean en The Knick cómo se llevaba a cabo el proceso de incorporación de las innovaciones quirúrgicas a la vuelta del s.XX. Y si quieren conocer algo más sobre la historia de la cirugía a lo largo del siglo XIX, pueden leer este libro: “El siglo de los cirujanos”, de Jürgen Thorwald, una obra tan entretenida y apasionante como una buena novela…
Por cierto la serie también tiene una cuenta de Twitter: @AtTheKnick 

P.S. Apenas 24 horas más tarde de publicado el post, el Dr. Carlos Campillo-Artero me hace llegar un correo en el que añade y comenta que el National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE) cuenta también con un programa de evaluación de cirugía, iniciado en 2003 (NICE´s Interventional Procedures Programme). Para más información, ver su excelente artículo: Regaining Health Technology Assessment from Oblivion: Improving and Integrating Regulation of Drugs, Medical Devices, Diagnostic Tests and Surgical Innovations, en el libro colectivo recientemente publicado (nov.2014): Health Technology Assessment and Health Policy Today: A Multifaceted View of their Unstable Crossroads.

Quede constancia de ello...


jueves, 3 de abril de 2014

Saber es poder. Inmersión 2.0 #SaludConectada



Estamos de enhorabuena. Nuestro amigo Chema Cepeda (@ChemaCepeda), autor del blog Salud conectada es, sobre todo, un hombre activo, comprometido, inquieto, curioso y emprendedor, que se define a sí mismo como “humanista apasionado por las tecnologías de acercamiento en salud”. Acaba de publicar un excelente Manual de Inmersión 2.0 para profesionales de la salud que no solo es recomendable, sino más bien imprescindible. No es un manual al uso. En realidad se trata de un libro interactivo, de acceso y descarga gratuita, con un formato muy atractivo y visual, con múltiples enlaces, que aspira a servir como “un camino de iniciación a la Salud 2.0, en el que de una forma sencilla los profesionales puedan conocer la terminología básica, las aplicaciones y ventajas que puede suponer la adopción de estas herramientas en su trabajo”. Permite acceder a gran cantidad de recursos adicionales, materiales y documentación complementaria (vídeos, fotos, etc.), para facilitar la (in)formación, la comunicación y el intercambio. Será de gran utilidad para quienes no hayan utilizado antes las herramientas digitales en su ámbito profesional o para quienes deseen conocer de primera mano el “estado del arte” de la Web social en este campo.

Internet y los recursos de la Web 2.0 están contribuyendo sin duda a democratizar las relaciones sanitarias, a cambiar el papel que tradicionalmente desempeñaban (todos) los agentes implicados, a derribar algunas barreras y algunos de los tradicionales mitos y dogmas en el proceso de atención sanitaria, ayudando a la capacitación y a la mayor autonomía de los pacientes, que son cada vez más co-responsables y co-creadores de salud junto a los profesionales. En este (inevitable) recorrido, este manual contribuirá a hacer realidad esa idea tan querida para @ChemaCepeda de “conectar ideas y personas”.

Muchas gracias por este magnífico trabajo, Chema.

martes, 18 de marzo de 2014

La mejor manera de predecir el futuro es inventarlo. 25 años de la World Wide Web

Foto: State of the Net vía flickr
 "Sin una red abierta y neutral en la que podamos confiar sin tener que preocuparnos de qué está pasando en la puerta trasera, no podemos tener un gobierno abierto, buena democracia, buena sanidad, comunidades interconectadas y diversidad cultural. No es ingenuo pensar que podemos conseguir todo eso, pero sí lo es pensar que podemos conseguirlo sentándonos tranquilamente a esperar".
Tim Berners-Lee

El pasado 11 de marzo sir Tim Berners-Lee considerado como el “padre” de la Red, (aquí su propuesta original) hizo pública una declaración con motivo de los 25 años de la creación de la Webal tiempo que reclamaba la elaboración de una especie de “Constitución” de Internet que sirviera para conseguir una red neutral, libre y protegida de interferencias políticas o empresariales. Una “carta magna” universal de derechos y deberes digitales que recoja especialmente aspectos relacionados con la privacidad, la libertad de expresión y el anonimato responsable, pero también otras cuestiones como la propiedad intelectual y la ética de la tecnología.

En su opinión son muchos los retos aún pendientes, entre los que cabe señalar:

      ¿Cómo conectar a casi dos tercios de la población del planeta que no aún no puede acceder la Web? [De los 7.000 millones de habitantes del planeta, sólo 2.700 tienen acceso a la web. El proyecto internet.org (impulsado por Facebook, y otras seis compañías de telefonía móvil: Samsung, Nokia, Ericsson, Mediatek, Opera y Qualcomm) es lograr una conexión para esos dos tercios que aún no cuentan con ella. Según un estudio encargado a Deloitte con ello se lograría un aumento de la productividad de hasta el 25% en las economías en desarrollo. Como resultado, en ellas se generarían 1.6 billones de euros en PIB y más de 140 millones de puestos de trabajo, sacando de la pobreza a 160 millones de personas. El informe hace hincapié en que el acceso a la Red proveería de información vital sobre nutrición, higiene y prevención de enfermedades.

 ¿Quién tiene derecho a recopilar y usar nuestros datos personales, con qué propósito, bajo qué normas?

  ¿Cómo crear una arquitectura abierta y de alto rendimiento que pueda funcionar en cualquier dispositivo, en vez de retroceder a propuestas cerradas o alternativas propietarias?

Coincidiendo con esta notable efeméride, Pew Research conjuntamente con la Elon University ha realizado un sondeo entre 2.558 expertos en Internet a fin de recabar cómo será, desde su punto de vista, la World Wide Web en 2025La encuesta se realizó entre finales de noviembre de 2013 y principios de enero de este año. Sus conclusiones son, tan apasionantes como aterradoras. Siendo cierto que se abre ante nosotros un universo de posibilidades casi inimaginables hasta ahora, no lo es menos que la privacidad y el control de nuestras vidas pueden quedar dañados para siempre.

Sea como fuere, una cosa está clara: de aquí a una década el paradigma que ha supuesto la Red se habrá impuesto de manera definitiva: será una parte tan corriente e imprescindible de nuestro devenir cotidiano como, por ejemplo, la electricidad. Algo básico para que todo funcione, si no lo es ya.

Son quince las tendencias en las que los investigadores de Pew Research han agrupado las  aportaciones de los expertos consultados, si bien casi todos están de acuerdo y destacan sobre todo cuatro de ellas de forma transversal:

1. Un entorno informático en red global “inmersivo”, invisible, por la generalización en el día a día del Internet de las Cosas gracias a la proliferación de sensores inteligentes, cámaras, dispositivos susceptibles de conexión, software, bases de datos y su almacenamiento masivo en un tejido de información mundial. Su familiaridad convertirá lo online en algo aún más cotidiano de lo que ya lo es hoy.

2. Avances muy importantes en realidad aumentada, que se irá incorporando cada vez más a dispositivos portátiles o tecnologías implantables, como hemos visto en numerosas películas de ciencia ficción.

3. Ruptura de los modos tradicionales de hacer negocios, de acceso a la educación, la  asistencia sanitaria o el consumo de ocio, entre otros.

4. Monitorización y seguimiento de la actividad personal y social a través de la acumulación masiva de datos de individuos y colectividades y el adecuado tratamiento de los mismos.

Los expertos esperan una serie de tendencias, tanto positivas como negativas, que se extenderán y ampliarán en la próxima década, revolucionando la mayoría de las interacciones humanas, y que afectarán especialmente a la sanidad, la educación, el trabajo, la política, la economía y el ocio. La mayoría cree que los resultados de esa (mayor) conectividad serán principalmente positivos. Sin embargo, cuando se les pregunta sobre aspectos buenos y malos que prevén el futuro, muchos de los expertos pueden también identificar claramente entre sus áreas de interés algunos extremadamente peligrosos. Una mayor preocupación sobre la ética de las relaciones interpersonales, la vigilancia, el terror y el crimen, que puede llevar a las sociedades a preguntarse sobre todo acerca de cuál es la mejor forma de establecer (y garantizar) seguridad y confianza conservando las libertades ciudadanas.
Cómo contribuye Internet a la mejora de la salud

En general, de las 15 predicciones identificadas sobre nuestro futuro digital ocho de ellas pueden considerarse como “esperanzadoras”, otras seis como “preocupantes” y la restante como neutral, una especie de consejo relativo a las decisiones que se adopten ahora, que condicionarán sensiblemente el futuro. De alguna manera se pone de manifiesto que en el proceso de consolidación de Internet resulta esencial el establecimiento de mecanismos de control y de entornos regulatorios que eviten los abusos o el fraude, a pesar de que su implantación atente, en apariencia, contra la libertad que el nuevo marco de relaciones y acceso a la información ofrece.

Tesis más esperanzadoras:

1.    La información será compartida a través de Internet sin apenas esfuerzo y estará tan “entretejida” en la vida diaria que se convertirá en “invisible”, fluyendo como la electricidad, a menudo a través de máquinas como intermediarios.

2.    La extensión de Internet mejorará la conectividad global, fomentando las relaciones interplanetarias y disminuyendo la ignorancia.

3.    La Internet de las cosas, la inteligencia artificial y los ‘big data’ harán a la gente más consciente de su mundo y de su propio comportamiento.  

4.    La ‘realidad aumentada’ y los dispositivos implantables se desarrollarán para dar respuestas rápidas en la vida diaria, especialmente vinculadas a la salud personal.

5. La tecnología facilitará la toma de conciencia y la acción política, fomentando la aparición de levantamientos y cambios pacíficos como los de la “Primavera Árabe”.

6.    La extensión de ‘Ubernetreducirá el significado de las fronteras y pueden surgir nuevas “naciones” a partir de intereses compartidos, lo que hará disminuir el poder/control de los actuales Estados-nación sobre la población.

7.    Internet se convertirá en “los Internets”: la Red se fragmentará en canales independientes para luchar contra los problemas de seguridad y velar por la privacidad de sus usuarios.

8.   Acceso universal a todo el conocimiento humano. La educación se extenderá y fomentará la aparición de más oportunidades con menos dinero gastado en bienes raíces y maestros.

Tesis menos esperanzadoras (y preocupantes):

9.    El incremento de las diferencias puede dar lugar a la aparición de peligrosas desigualdades entre los que tienen y los que no poseen nada, lo que puede derivar en conflictos violentos al amplificar los sentimientos de pérdida e injusticia.

10.  (Como es sabido), en Internet también afloran las peores actividades y los peores sentimientos del ser humano. Desde el ciberacoso al ciberterrorismo, desde la pereza, la estupidez, la pornografía y el juego sucio, hasta el crimen organizado, forman parte de lo que pueden hacer quienes quieren hacer la vida imposible a los demás.

11.  Presionados por estos cambios, los gobiernos y corporaciones tratarán de afirmar su poder  invocando la seguridad y las costumbres.

12.  La gente continuará realizando intercambios que favorezcan la conveniencia y la ganancia inmediata sobre la privacidad. Esta privacidad llegará a ser algo que solamente algunos privilegiados podrán disfrutar.

13.  Los seres humanos y las organizaciones actuales no pueden responder con la  suficiente rapidez a los desafíos que suponen y representan las redes complejas.

14.  La mayoría de la gente todavía no está notando los cambios profundos que ya traen las redes de comunicaciones de hoy; estas redes serán aún más disruptivas en el futuro.

El consejo:

15. Las previsiones y las predicciones más precisas marcarán la diferencia. “La mejor manera de predecir el futuro es inventarlo”. Lo fundamental es tomar buenas decisiones hoy.

Lo que resulta indudable es que serán muchas las repercusiones en todos los ámbitos -político, económico, cultural, tecnológico o social- derivadas del proceso de adaptación de nuestra vida real al (cada vez más) imperante entorno virtual. Algunas serán muy positivas, otras tal vez no lo serán tanto. Muchas, seguramente inimaginables aún hoy, surgirán al calor de las inmensas oportunidades que se abren en un mundo inabarcable en el que casi todo está por decidir e inventar. Pero en gran medida dependerá de nosotros…
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jueves, 6 de marzo de 2014

Ecosistemas de (auto)aprendizaje en salud



En esta ocasión el punto de partida y la propuesta de #CarnavalSaludfeb14 es: Formación y aprendizaje en salud ¿Son posibles otros modelos? He aquí algunas pobres reflexiones hilvanadas en torno a este asunto:

Desde la perspectiva de la gestión del conocimientoes evidente que los últimos desarrollos de las TIC han permitido que los sistemas y modalidades tradicionales de formación, educación y enseñanza (en todo el mundo, en todos los niveles y en todos los ámbitos), habitualmente sujetos y condicionados por la limitación física del tiempo y del espacio, hayan dado paso y hayan facilitado la aparición desde hace unos años de aulas virtuales permanentes y asíncronas. De esta manera, las TIC evolucionadas se han convertido en herramientas y motores clave para el cambio de modelo y la transformación educativa.

Mientras la concepción de la “escuela” tradicional se mantenía anclada en los clásicos sistemas presenciales de la tradición oral, en los libros de texto y en el aprendizaje lineal, los “alumnos” actuales viven en un mundo diferente con recursos y medios diferentes, que les permiten acceder a la información de diferentes maneras. En términos generales, los estudiantes de hoy prefieren un acceso rápido y abierto a información en red e hipervinculada; prefieren conectarse y comunicarse con muchas otras personas; el uso de herramientas digitales en vez de la imprenta; los recursos multimedia antes que el texto; el aprendizaje just-in-time relevante y útil que al mismo tiempo les permita expresar su creatividad.

El ámbito sanitario es sin duda uno de los sectores profesionales donde se pone más claramente de manifiesto (a veces de forma dramática), la necesidad permanente de la continuidad de la formación y actualización a lo largo de toda la vida profesional. La aparición de una serie de herramientas digitales, singularmente de los desarrollos de la Web 2.0, han supuesto (y están suponiendo) una auténtica revolución en los sistemas de educación y aprendizaje que están contribuyendo a facilitar y mejorar esta formación.

Hasta fecha reciente las plataformas más utilizadas de aprendizaje a distancia a través de Internet (e-Learning), habían sido diseñadas desde una perspectiva centrada en la institución/organización educativa y en el grupo-clase. Sirven para gestionar alumnos, materiales, calificaciones, etc. El profesor (la organización o institución) es quien define y administra el espacio del grupo, las herramientas y los flujos de la comunicación, diseña las actividades de aprendizaje, establece los tiempos y materiales que se utilizarán y quién evalúa el rendimiento de los alumnos. Una división del trabajo habitual, y típica, en la educación formal avalada por una institución educativa. Sin embargo, Internet ha ampliado enormemente las posibilidades de educación y aprendizaje informal a lo largo del ciclo vital. En la era de la Web 2.0, la web social y participativa, de las redes sociales, del libre acceso a herramientas y servicios, de las arquitecturas de participación en comunidades y redes de práctica, muchos expertos e investigadores se preguntan cómo es posible facilitar la utilización de dichos recursos a lo largo de toda la vida e incluso integrar el aprendizaje informal y la adquisición de nuevas capacidades de manera natural en los procesos de educación formal tutelados por una institución, que normalmente constituyen la formación inicial de muchas personas. Ese es el reto hoy.
Nursing School Anatomy Class (c. 1900)
Nos encontramos pues, (también en sanidad), cada vez más inmersos en entornos de aprendizaje personal EPA (PLE o personal learning environement) donde los mismos profesionales que aprenden construyen y organizan sus propios objetivos, gestionan su (auto)aprendizaje, tanto el contenido como el procedimiento y la comunicación con otros pares en el proceso.

Muchos profesionales entienden ya que estos entornos no solo se refieren a herramientas web y tecnologías digitales, sino que abarcan y tienen en cuenta también la importancia de integrar tecnologías ‘maduras’ y otros recursos no digitales, como por ejemplo los propios compañeros de trabajo, periódicos y otros medios de comunicación, libros, televisión, radio, teatro, cine, etc. Todo aquello que pueda facilitar apoyo al profesional/estudiante para un aprendizaje significativo.

Esta idea, por lo amplio y complejo de su estructura, puede entenderse como un auténtico “ecosistema digital”. De hecho, este amplio espectro está más imbricado en el del usuario, más ligado de forma global a las múltiples interacciones y acciones de las personas, estableciéndose un “ecosistema del conocimiento”.

De esta manera, un PLE es más un concepto que un sistema informático, un conjunto de herramientas que trabajan juntas de manera abierta, interoperable y bajo el control de la persona que (auto)aprende (y no del docente o la organización/institución). Esto incluye proporcionar soporte para fijar sus propios objetivos de capacitación y (auto)aprendizaje; gestionar el mismo, tanto los contenidos como el modo de transmisión, así como la comunicación con otras personas en este proceso y conseguir, por tanto, los objetivos diseñados de aprendizaje.

En mi opinión, el futuro pasa por configurar estos entornos personales/profesionales de (auto)aprendizaje, como herramientas para el desarrollo de capacidades, adquisición de habilidades y competencias, la actualización de conocimientos, el aprendizaje informal y el desarrollo profesional a lo largo de todo el ciclo vital, haciéndolos compatibles con los sistemas (aún) vigentes. Ello provocará indudablemente una mutación o redefinición de los postulados en los que hasta la fecha se basaba la educación reglada y el aprendizaje formal, que habrá de conectarse necesariamente para asegurar la validez, acreditación o certificación de esos conocimientos.

Mi propia experiencia personal puede ser, si no representativa, sí ilustrativa de cómo se vienen produciendo estos acontecimientos:

En los últimos cinco años he tenido la oportunidad de realizar un curso de experto mediante un sistema mixto o semipresencial (Blended learning) a lo largo de un periodo de seis meses.

En varios casos he participado como alumno y he sido tutor de diferentes actividades formativas realizadas on line en distintas instituciones y organizaciones profesionales y/o académicas. De manera informal (y ‘desinstitucionalizada’) he participado también en diferentes eventos, jornadas, seminarios, etc., algunos seguidos mediante streaming y otras herramientas digitales. He tenido ocasión de seguir varios cursos MOOC (acrónimo de Cursos en línea, masivos y abiertos),  que me resultaban interesantes y que, llegado el caso, podrían acreditarse.

Participo habitualmente en varias comunidades de práctica; desde hace tiempo las redes sociales y la "blogosfera sanitaria" vienen siendo un vehículo insustituible y un torrente inagotable (e inabarcable) de ideas, un río de conversaciones, información, noticias, trabajos o estudios de investigación, que me permiten estar al día, crear y compartir libremente contenidos on line, conocer qué ocurre en el ámbito del sector salud y me ayudan a manejar de una forma más eficiente y útil el flujo de información continuo y abundante que podemos transformar en conocimiento…

Y, finalmente, también he venido asistiendo, más o menos regularmente, de manera presencial, a una serie de congresos sanitarios que siempre (siempre) me hacen recordar con una cierta -e inevitable- mala conciencia (soportable solo por el hecho de no realizar actividad clínica y por tanto no tener que prescribir medicamentos), la inquietante portada de un viejo número del BMJ, publicado en mayo de 2003, que incluía un polémico y llamativo artículo del que entonces era su director, Richard Smith, sobre las ‘conflictivas’ relaciones entre los profesionales médicos y las empresas farmacéuticas: No more free lunches BMJ 2003;326:1155


E intentando dar (una) respuesta a la pregunta planteada por #CarnavalSaludfeb14, considero que sí son posibles otros modelos de formación y aprendizaje en salud (y en otras áreas). En un mundo móvil e interconectado algunas de las claves o ideas-fuerza que están contribuyendo precisamente a derribar los muros de esa especie de "jardín vallado" sin comunicación con el resto de la red, administrado y gestionado hasta ahora solo por supuestos profesores y expertos, son las de la Web social: altruismo, colaboración, trabajo en red, interacción e intercambio, autonomía, autoorganización y horizontalización de la tradicional relación jerárquica y vertical en la transmisión del conocimiento…

miércoles, 5 de marzo de 2014

Confesiones de una paciente amish: no tengo WhatsApp pero si GuaSa

Una entrada de Teresa Suárez Fernández para #CarnavalSaludFeb14

Pregunta 1: ¿Telemedicina o cirujano arrogante?

El uso de las TICs es de suma importancia en cualquier ámbito pero especialmente en el área de la salud, ya que el notable desarrollo de la tecnología médica ha permitido importantes avances en la formación sanitaria, en el conocimiento de las enfermedades y en la cura de las mismas.

Por ejemplo la telemedicina, basada en las comunicaciones y en la práctica a distancia, incluye tanto el diagnóstico y tratamiento como la educación médica. Una tele conferencia permite que un cirujano asista a una intervención quirúrgica, que se está realizando a miles de kilómetros, y que pueda aconsejar a los cirujanos que la están practicando. La cirugía robótica posibilita que el robot efectúe un proceso quirúrgico de una manera más precisa eliminando de la ecuación los posibles errores humanos achacables al agotamiento. Es un recurso tecnológico que aporta velocidad, precisión, fiabilidad y unas posibilidades infinitas de enseñanza, aprendizaje y práctica a distancia, pero también tiene inconvenientes, el principal su elevado coste. 

Además, ¿que pasa si en mitad de la operación se produce una caída del servidor por sobrecarga en la red? ¿Te quedarás con el apéndice a medias de extraer mientras aparece un cartel luminoso rojo que anuncia a aquellos que estén viendo por videoconferencia la teleoperación: "Lo sentimos. Estamos sufriendo un corte en el servicio. Nuestro equipo trabaja para arreglarlo tan pronto como sea posible. Gracias por su paciencia"?

Respuesta: mientras sea posible elegir prefiero, sin dudarlo, que me opere un cirujano (sobre todo si se parece al doctor Derek Shepherd de “Anatomía de Grey”) antes que R2D2  (el robot bajito de “La guerra de las galaxias”).


Está demostrado que las nuevas tecnologías conectan y promueven la colaboración entre centros educativos, el mundo laboral y los medios de comunicación, al igual que proporcionan medios para hacer llegar, en todo momento y a cualquier lugar, la formación "a medida" que la sociedad nos exige hoy en día.

Pregunta 2: ¿Formación a distancia o congreso?


Es indudable que las TIC permiten mejorar y potenciar la formación y el aprendizaje en múltiples aspectos, sí, pero también suponen una amenaza de extinción para esa parte de la comunicación humana que se nutre del contacto con los demás: completamos lo que somos dando a otros y recibiendo de ellos. El hombre ya no es un “ser social por naturaleza”, como afirmó Aristóteles, es “un ser social siempre y cuando tenga Twitter, perfil en Facebook, cuenta en Instagram, videos en YouTube y, por supuesto, WhatsApp”.

En la falsa privacidad que proporciona el ciberespacio es fácil liberarse de la ansiedad y el temor que pueden llegar a generar las relaciones sociales diarias con contacto directo. La contrapartida es que en ese mundo virtual, de relaciones virtuales, amigos virtuales y abrazos virtuales, en vez de desarrollar habilidades sociales que nos sirvan para la vida real se genera una tendencia creciente al aislamiento. Es habitual encontrar grupos de chicos y chicas sentados que, sin dirigirse la palabra, no levantan la vista de sus tablets o smartphones mientras escriben, a toda velocidad, mensajes a dos dedos dirigidos a gente que siempre parece más interesante que la persona que tienen al lado. Lo mismo ocurre entre parejas o cuando estás tomándote un café con alguien que se remueve inquieto cada vez que escucha el soniquete que le avisa de la entrada de un nuevo Whatsapp o Tweet.

Es tal la velocidad de contagio que ya existe nombre para los adictos a esta tecnología: síndrome FOMO (Fear Of Missing Out). Este miedo a quedarse “fuera de onda”, a perderse acontecimientos relevantes, empuja a los usuarios a publicar un sinfín de comentarios y fotografías con el único objetivo de dejar patente en las redes lo maravillosa que es su vida y ellos mismos. Tan estresante resulta esta necesidad de crear perfiles que nos definan como personas interesantes de cara a los demás, como el asimilar el enorme flujo de información que circula a través de las redes.


Respuesta 2: a la pregunta de si los cursos presenciales deben ser sustituidos por un aprendizaje completamente virtualizado (correo electrónico, páginas Web, foros de discusión, mensajería instantánea), por una educación únicamente a distancia, mi respuesta es NO. Quizá complementario pero nunca sustitutivo. El e-learning está bien pero no se puede comparar a un curso de verano en El Escorial.

Además no hay que olvidar aquello de “lo que pasa en un congreso, se queda en el congreso” máxima que nos vendrá de perlas en el caso de que, entre ponencia y ponencia, surja algún pequeño affaire con una médica cañón, un doctor macizo o una enfermera potente. Siempre será mejor que adentrarnos directamente en la Web 3.0 (camino evolutivo de la red que conduce a la inteligencia artificial) y enamorarnos de un sistema operativo diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario por mucho que este tenga la voz de Scarlett Johansson (argumento de la película “Her”, Oscar 2014 al mejor guión original).

¿No están de acuerdo?

sábado, 28 de diciembre de 2013

Acicates: el «Premio Dardos»

 Foto: Sanjay Kanojia (AFP)
“This Award is given to bloggers who have demonstrated commitment to transmit cultural, ethical, literary or personal values”…

Óscar Zurriaga, [@ozurri] autor del estupendo blog Epi y Mas, que él mismo define como un “espacio para bloggear sobre epidemiología e información epidemiológica”, nos acaba de conceder un premio Dardos. (Vaya por delante nuestro más sincero agradecimiento por su cortesía y generosidad).

La verdad es que hasta hace un par de días desconocía su existencia. Se trata de unos galardones de carácter simbólico, de origen incierto, que al parecer empezaron a entregarse en 1998 entre los propios blogueros, para reconocer la dedicación, la creatividad y el esfuerzo de mantener un blog. Supuestamente destacan también el compromiso, la defensa y la promoción que hace en la transmisión de valores éticos personales y culturales.

Lo primero que me vino a la cabeza al leer el título de la entrada de Óscar fue el libro de Fernando Lázaro Carreter El dardo en la palabra”, aquella conocida recopilación de artículos sobre el correcto uso del idioma, que recogía con no pocas dosis de humor las incorrecciones y gazapos que, con demasiada frecuencia, aparecían en los medios de comunicación. También pensé en mi admirado Andrés Trapiello y su famoso ‘Club de las Almendritas Saladas’, denominación con la que obsequia a los miembros de las diversas sociedades de bombos mutuos que aparecen en sus Diarios, destinadas a darse brillo y esplendor recíproco.

No parece ser éste el caso de estos premios. Su propósito no es otro que promover la ‘confraternización’ entre blogueros, mostrando el respeto, aprecio y admiración a quienes publican los blogs que uno considere más interesantes. La concesión se hace a modo de cadena: cuando recibes el premio tienes que otorgárselo a tu vez a otros blogs, de manera que el proceso sigue dando vueltas por la blogosfera.

De manera que las reglas del premio, si se aceptan, son las siguientes:

1. Hay que incluir una imagen del premio en el blog.
2. Mencionar y enlazar el blog que nos ha otorgado el premio.
3. Otorgar el premio a (otros) 15 blogueros.

En fin, para concluir este oscuro A.D. 2013, la concesión de este premio Dardos no deja de ser una excelente noticia que considero como estímulo y acicate, a la vez que una responsabilidad para seguir en estas lides y seguir siendo digno acreedor al mismo en cuanto a transmisor de valores éticos, literarios o culturales...

Vayamos con las reglas. Esta es la imagen del premio:


Ya hemos hablado del blog Epi y Mas, de Óscar Zurriaga, quien nos ha otorgado el galardón. 
Y a continuación mi lista y selección de “nuevos galardonados” sin ningún orden de prelación y con algún breve comentario. 
(En una lista tan limitada cabe decir que es imposible que “estén todos los que son”, pero puede asegurarse que “son todos los que están”. Se da la circunstancia de que tres de los blogs que considero ‘imprescindibles’, y que inevitablemente estarían en esta lista: Salud comunitaria de Rafa Cofiño, [@rcofinof] Salud con cosas, de Miguel Ángel Máñez [@manyez] y Médico crítico, de Javier Padilla [@javierpadillab] et al. han sido premiados antes por @ozurri lo que me permite incorporar a otros tantos blogueros a este galardón).

-   El supositorio. Imprescindible blog de Vicente Baos [@vbaos] con sus perlas médicas que se absorben poco a poco.

-   La consulta del doctor Casado. Medicina de Familia y más cosas, desde la visión de Salvador Casado [@doctorcasado]

- El Blog de Rosa. El gran vídeoblog de Rosa Pérez [@mrsrosaperez] para aprender mucho sobre cuidados.

-   Cuadernillod@ enfermeir@. Blog de noticias e comentarios sobre sanidade i enfermeiria de Xose Manuel Meijome [@EnferEvidente], centrado sobre todo en aspectos de calidad y seguridad del paciente.

- Sombreros de colores. Blog de Joan Carles March [@joancmarch] y María Ángeles Prieto [@mangelesprieto] con una mirada a dos perspectivas de la sanidad y la salud, alojado en el diario Público.

- Membrillo con canela. El blog de mi amiga Emma Pérez Romera [@perezromera] sobre periodismo y salud bajo un título muy personal.

- Tekuidamos 2.0 El blog de la comunidad de práctica que lidera Olga Navarro [@tekuidamos] en el que pueden encontrarse todas las sesiones de los #Teku 20.

-    El Gerente De Mediado. El blog de Sergio Minué [@sminue] es uno de los imprescindibles sobre gestión sanitaria. Su autor lo considera un espacio de observación sobre la gestión sanitaria, región fantástica poblada de diversas especies (algunas en peligro de extinción), donde a menudo los monstruos son imaginarios.

-     Salud, dinero y… atención primaria, el excelente blog de Juan Simó Miñana, cuyos análisis económicos resultan indispensables en estos tiempos de recortes y racionamiento.

-       Ruta 142 es el blog de Diego Duque [@DiegoDuZu] que él define como la bitácora de un físico de letras. Música, literatura y comentarios al hilo de la actualidad, con una excelente prosa.

-   Reflexiones uno de los blogs de Rafael Olalde, [@rolalde] un médico de familia activo y comprometido con el profesionalismo.

-    El Frikismo ilustrado. Un blog colectivo de varios amigos, en el que se puede encontrar un poco de todo: SF, novela negra, crítica de cine, viajes, ciencia, astronomía… todo siempre desde una perspectiva algo friki.

-     PSXXI de Juan F. Hernández Yáñez, [@juherya], el blog de un sociólogo con una mirada crítica a las profesiones sanitarias, (heredero de su anterior “La enfermería ante el espejo”).

-   REPU-NOMADA: reflexiones en el recodo del camino. El blog de mi amigo José Ramón Repullo [@repunomada].  En sus propias palabras: …defiendo la sanidad, que aspiro al buen gobierno, que creo que España necesita una profunda regeneración ética, y que el mundo es tan injusto y absurdo que tenemos que hacer algo.

-     Médicoacuadros. El blog de Mónica Lalanda [@mlalanda] solo por sus magníficos e impagables dibujos es ya una referencia...

(Hay más, muchos más, pero las bases dictan que solo puedo nominar a quince… lástima).

Con mis mejores deseos en estos días festivos…
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