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jueves, 12 de enero de 2012

Informes y Libros Blancos sobre el SNS (y IV)

     Foto: EFE/Sergey Dolzhenko


A veces tiene uno la sensación de que se escribe y se publica mucho, pero se lee poco… (y mal).

El NHS británico pasa por ser el sistema sanitario donde se elabora un mayor número de papers o estudios y trabajos de carácter académico sobre su diseño y estructura, funcionamiento, fórmulas de gestión, etc. Nada más lejos de mi intención que compararnos en ello, (ya nos gustaría), pero en esta entrada veremos otros cuantos Informes sobre el SNS español publicados también a lo largo del pasado año que, como se ve, fue prolífico y abundante en este tipo de documentos, con análisis, recomendaciones y propuestas planteadas desde puntos de vista y posiciones muy diversas del espectro profesional e ideológico. Todos ellos parecían inspirados por una única y casi obsesiva idea: la sostenibilidad del sistema sanitario.

Sobre este tema, no es cuestión de repetirse, pero ya hemos dicho aquí antes que la aplicación del concepto de “sostenibilidad”, en tanto que posibilidad de mantener en el futuro la capacidad de financiar colectivamente los servicios públicos del bienestar, o del sistema sanitario en particular, es un asunto complejo, siempre y cuando sepamos distinguir además a qué nos estamos refiriendo, (y lo que realmente significa en términos de asignación de recursos, establecimiento de prioridades, “racionamiento” o recortes).

Obviamente no todos los Informes aparecidos en estos meses tienen la misma importancia, ni siquiera el mismo interés profesional, técnico o académico, pero en aras de un cierto afán de exhaustividad, me parece oportuno recogerlos en el blog.

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Ya en septiembre de 2010 Antares Consulting se adelantaba presentando un Informe cuyo significativo título era: Sostenibilidad financiera del Sistema Sanitario. 10 medidas estructurales para afrontar las causas del crecimiento del gasto.

Conviene enumerar al menos las medidas propuestas entonces, que se han venido repitiendo después en otros informes posteriores:

1.      Reforzar el papel de la evaluación de tecnologías sanitarias.
2.      Mejorar el rendimiento y la productividad de los profesionales.
3.      Incrementar el copago en medicamentos.
4.      Desarrollar el modelo de atención a pacientes crónicos.
5.      Desarrollar un espacio sociosanitario alternativo a la hospitalización de agudos.
6.      Invertir decididamente en prevención y promoción de la salud.
7.      Generalizar servicios compartidos entre los proveedores, especialmente los de soporte clínico.
8.      Reordenar la medicina de tercer nivel y la oferta hospitalaria.
9.      Impulsar decididamente las estrategias de seguridad del paciente.
10.  Potenciar iniciativas que aceleren el retorno de la inversión de las TIC en salud.
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En enero de 2011, hace más o menos un año, la FADSP presentaba un documento con un título muy similar: La sostenibilidad del sistema sanitario público. 12 propuestas para garantizarla.

La FADSP sostiene que, en gran medida, la controversia existente sobre los problemas del SNS y de la viabilidad del sostenimiento del mismo está siendo animada fundamentalmente por intereses económicos muy potentes que pretenden, como ha sucedido en otros países, fomentar la desregulación y privatización del sistema sanitario público.

Desde su punto de vista los principales problemas de ineficiencia en el funcionamiento del SNS son los siguientes:

1.      Subfinanciación del sistema sanitario y falta de asignación finalista de los fondos.
2.      Gasto farmacéutico excesivo.
3.      Sobreutilización tecnológica.
4.      Gestión politizada.
5.      Escasez de camas de media y larga estancia y de atención sociosanitaria.
6.      Marginación de la Atención Primaria de Salud.
7.      Privatización progresiva de la provisión sanitaria.
8.      Falta de planificación e integración de las actuaciones del SNS.

Y las propuestas para hacer frente a los mismos y garantizar la sostenibilidad serían:

1.      Mejora de la financiación sanitaria, situando el gasto en el promedio de la UE.
2.      Carácter finalista de la financiación.
3.      Mejorar la cohesión del SNS mediante la elaboración del Plan Integrado de Salud, destacando el papel del Consejo Interterritorial de Salud.
4.      Rechazo al copago.
5.      Reducción del gasto farmacéutico a través de una serie de medidas.
6.      Disminuir la utilización tecnológica ineficiente y la variabilidad de la práctica clínica.
7.      Incrementar el número de camas de media y larga estancia, (1 cama /1.000 h).
8.       Potenciar la Atención Primaria de Salud con el desarrollo de la Estrategia AP XXI.
9.      Favorecer la integración de la Atención Primaria y la especializada.
10.  Despolitizar la gestión sanitaria mediante la profesionalización y la participación.
11.  Revertir el proceso de privatización.
12.  Crear una agencia de compras centralizada del SNS.
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A comienzos de febrero, promovido por los laboratorios Abbott, se presenta también el denominado Informe Bernat Soria, coordinado por el exministro, cuya pretensión es debatir “sobre el papel de la Industria Farmacéutica en la promoción de la calidad y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud”. Elaborado a partir de una (discutible) metodología de tipo cualitativo, a partir de entrevistas y grupos focales, el Informe analiza las opiniones, expectativas y retos identificados por un amplio grupo de expertos que representaban a los distintos agentes del Sistema Nacional de Salud: asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios (enfermería, médicos y farmacéuticos), distribuidores, políticos, gestores y responsables de la Administración sanitaria.

El Informe plantea la necesidad de llevar a cabo un Pacto por la Sanidad entre los diferentes agentes del sistema, que contribuya a asegurar su sostenibilidad. De forma resumida, las propuestas de mejora del SNS planteadas son:

1.      Revisión del modelo de gestión sanitaria fomentando las economías de escala.
2.      Corresponsabilidad en la gestión entre profesionales y administradores.
3.      Evitar la politización de (en) la gestión.
4.      Necesidad de una Agencia de Evaluación independiente y con carácter ejecutivo.
5.      Búsqueda de alianzas con la Industria Farmacéutica.
6.      Paciente como actor principal del sistema, humanización y participación.
7.      Educación sanitaria, promoción de hábitos saludables y valoración del SNS.
8.      Regulación y control de las competencias de los profesionales sanitarios.

Como era de esperar, el Informe incluye además un apartado importante con consideraciones acerca de la industria farmacéutica y su visión por parte del resto de agentes y stakeholders del sistema.
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Poco después, la Academia Europea de Ciencias y Artes publicaba el Libro Blanco sobre el Sistema Sanitario Español un texto que incorporaba una serie de debates previos sobre el SNS, desarrollados a lo largo de varios años por un numeroso grupo de expertos, y sintetizados posteriormente por un Grupo de Trabajo constituido al efecto para su redacción. De acuerdo con el Informe:

“El SNS es la mayor empresa del Estado, la que posee el más alto número de profesionales altamente cualificados y un parque tecnológico de vanguardia. Su poder estratégico, no sólo en lo sanitario, también en la transferencia de valores, le convierten en un elemento dinamizador de la sociedad, un motor de cambio de inestimable trascendencia, máxime cuando los ciudadanos le otorgan una alta confianza, como indican todas las encuestas.”

Entre las principales recomendaciones del Grupo de Trabajo para hacer frente a los problemas detectados se establecen, a modo de decálogo resumido, las siguientes:

1.      Las decisiones adoptadas en el Consejo Interterritorial de Salud deberían ser vinculantes y trazar una política común de infraestructuras.
2.      El Fondo de Cohesión debe mejorar y dotarse con impuestos de carácter finalista.
3.      La coordinación efectiva entre atención primaria y especializada es inaplazable.
4.      Hay que incrementar la autonomía de gestión de los hospitales y evaluar los resultados.
5.      Hay que extender el copago farmacéutico, pero no obligar al pago por visita al médico.
6.      La liberalización del servicio farmacéutico es recomendable, salvo en el ámbito rural.
7.      Hace falta un censo de médicos y el establecimiento de políticas de personal orientadas a la productividad.
8.      Es necesario evaluar los modelos de gestión, que hasta ahora han dependido de criterios ideológicos.
9.      Hay que protocolizar más para evitar que la medicina defensiva eleve los costes.
10.  Es urgente acabar con las duplicidades de servicios sociales y sanitarios.
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Coincidiendo con el 25º aniversario de la Ley General de Sanidad (LGS), la Fundación Bamberg presentó otro estudio, realizado con el soporte de la consultora Accenture, a partir de otras ideas y propuestas desarrolladas anteriormente en otros foros y Jornadas de la propia Fundación: El Modelo de Futuro de Gestión de la Salud. Propuestas para un Debate. Se presentaba como una propuesta independiente, apartidaria y apartidista, sin presiones ni condicionantes, desarrollada a partir de opiniones y aportaciones de expertos desde el sentido común y la sensatez y que trata de ser coherente y consistente en todos sus aspectos con vocación de continuidad en su desarrollo y perfeccionamiento.”
Con el apoyo de Farmaindustria y prologado por el exministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Manuel Pimentel Siles, la consultora AT Kearney presentó a finales de mayo de 2011 otro Informe, similar aunque algo menos conocido que el ya comentado de PwC en una entrada anterior del blog: La sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud: ¿Ha dejado la sanidad de ser una prioridad social?

“Vivimos tiempos delicados en los que tendremos que decidir lo que queremos ser en un futuro en el que muchas cosas ya no volverán a ser como fueron. La crisis nos muestra el espejo de nuestras propias limitaciones”.

El Informe aborda distintas líneas de trabajo y diferentes propuestas de actuación. Las más importantes tienen que ver sin duda con la mejora en la utilización de los recursos, es decir con la eficiencia, pero complementada por la necesaria ampliación de las bases de su financiación. Entre las primeras se señala la optimización de la gestión de la demanda; la integración de los cuidados de salud y traslado de demanda y recursos a atención primaria, socio-sanitaria y domiciliaria, reorientándolos hacia la atención a crónicos; la optimización de la calidad y eficiencia de cada nivel asistencial; la utilización de la tecnología (e-health) como elemento facilitador del proceso de transformación, y la creación de un modelo de gobierno estable para el sector sanitario. No obstante, como también se advierte en el prólogo:

“…a pesar del campo que aún tenemos para la optimización de su funcionamiento, debemos de ser conscientes de que hará falta dedicar importantes recursos públicos al sistema. Se trata de una simple cuestión de prioridades. La sanidad pública no puede continuar sosteniéndose mediante recortes sistemáticos, bajadas de la calidad del servicio, limitación de las prestaciones y retraso de pagos a los proveedores. La elasticidad de profesionales y sistemas está en su límite, y no podremos estirar ya mucho más sin que se produzca una ruptura de graves consecuencias.”

¿Escribiría lo mismo Manuel Pimentel en estos momentos, transcurridos apenas ocho meses de la publicación de este documento?...
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En junio de 2011, y también para conmemorar el 25º aniversario de la LGS, como base del actual SNS, la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSSCCOO) aprovecha para presentar, en un único documento, una serie de trabajos que realizados en apoyo y defensa del sistema sanitario público. Como dice el texto de justificación, la presentación coincide con un complicado escenario político, social y económico.


“La preocupación por la sostenibilidad es, no sólo legítima, sino imprescindible para quienes defienden la pervivencia del modelo sanitario público. Por ello, CCOO reclama la necesidad de garantizar su suficiencia financiera e implementar medidas organizativas que aumenten su eficiencia.” Sin embargo, advierte: “Lo que preocupa es que, en una situación de crisis como la actual, sea utilizada por quienes, ahora y siempre, pretenden “liberar al sistema sanitario del cautiverio en que lo mantiene el Estado” para devolvérselo al mercado, convirtiendo lo que ahora es un servicio público que consideran insostenible en una oportunidad de negocio para los grandes inversores privados.”

El documento es importante y tiene un genuino interés. (Es curioso por ejemplo cómo se refiere a una jornada que tuvo lugar en octubre de 2004 (!) en la sede del Consejo Económico y Social para analizar la sostenibilidad del SNS. Ya entonces se convocó a agentes políticos, académicos, institucionales y sociales para abordar una reflexión inicial sobre la necesidad de un “pacto sanitario”. Las conclusiones y propuestas alcanzadas se hicieron públicas en el libro: Repullo JR, Oteo LA (eds). Un nuevo contrato social para un sistema nacional de salud sostenible. Barcelona: Ariel; 2005.

El contenido incluye un análisis de la situación del SNS y las propuestas aprobadas por la Comisión Ejecutiva de la FSS-CCOO a partir de varios Comités Institucionales que abordaron diversos temas: Diálogo Social Reforzado; Recursos Humanos; Cartera de Servicios; Centros, Servicios y Unidades de Referencia y Listas de Espera; Racionalización del Gasto Sanitario; Políticas de Calidad e Innovación; desarrollo de una Política de Salud Pública y Políticas de Salud sobre el Consumo de Drogas.

También se recogen las conclusiones de una Jornada sobre ‘Gestión de las Listas de Espera en el SNS’ desarrollada en  noviembre 2009; la valoración del Acuerdo del Consejo Interterritorial del SNS de 18 de marzo de 2010, y las conclusiones  de otra Jornada sobre ‘Atención Primaria en el buen gobierno del SNS, de octubre de 2010.
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Ya en diciembre, el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB) daba a conocer también el documento final del denominado Foro de la Profesión Médica, con sus propuestas sobre el sistema sanitario público: Propuestas para la sostenibilidad y mejora del sistema sanitario público. En él se recogen las aportaciones y conclusiones de los diferentes grupos de trabajo del Foro de la Profesión Médica convocado por el COMB con el objetivo de dar voz a los profesionales y “reivindicar el papel de liderazgo de éstos en la toma de decisiones sobre la calidad asistencial y la organización del sistema sanitario”. El Foro se articuló en seis ámbitos de debate: Hospitales, Atención Primaria, Atención Sociosanitaria, Salud Mental, Docencia y Formación, e Investigación e Innovación. Contó con la participación de más trescientos médicos de diferentes perfiles profesionales, asistenciales y de especialidad. Los grupos de trabajo, organizados en función de la temática a tratar, debatieron por Internet y presencialmente para aportar propuestas encaminadas a mantener o mejorar los resultados asistenciales del sistema sanitario público ante la actual crisis presupuestaria.

Los debates se centraron fundamentalmente en los siguientes aspectos:

1.      Gestión eficiente de los recursos en el equipo asistencial.
2.      Cómo mejorar la motivación y promover el profesionalismo.
3.      Evaluación del coste-efectividad en la práctica clínica.
4.      Formación médica, eje de la calidad del sistema sanitario.
5.      Investigación e innovación, presente y futuro.
6.      Coordinación entre niveles asistenciales.
7.      Nuevas formas de organización del sistema.
8.      Concretar las prestaciones sanitarias de acuerdo con el coste-efectividad.
9.      Participación del ciudadano.
10.  Pacto de Estado por la sanidad. La política sanitaria como una prioridad de las políticas públicas.
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Bien, hasta aquí la numerosa serie de publicaciones o informes sobre el SNS, que casi nos hacen exclamar, como decía Vicente Traver en su blog Salud colaborativaEl diagnóstico está claro. ¿La receta también? ¿Y entonces?

En fin, aunque no se trata de un Informe, me referiré por último a un documento que considero mucho más riguroso y serio que muchos de los arriba citados. Elaborado por un conocido grupo de miembros de la Asociación de Economía de la Salud (Enrique Bernal, Carlos Campillo, Beatriz González López-Varcárcel, Ricard Meneu, Jaume Puig-Junoy, José Ramón Repullo y Rosa Urbanos), se presentó a finales de octubre de 2011: La sanidad pública ante la crisis. Recomendaciones para una actuación pública sensata y responsable. En él proponen una serie de actuaciones (bastante sensatas) para que el SNS pueda hacer frente a la coyuntura económica actual, garantizando simultáneamente la eficiencia, equidad y solvencia de la sanidad pública:

1.      Efectividad y costes como criterios de legitimación.
2.      Desinvertir en lo que no añade salud.
3.      Urge montar el “Hispa-NICE”
4.      Prioridad clínica y transparencia en la gestión de las listas de espera.
5.      Reformar el inequitativo y obsoleto sistema de copagos.
6.      Retribuir según resultados y esfuerzos es justo y motivador.
7.      Asignación que facilite la efectividad y la integración clínica.
8.      Necesitamos más y mejor salud pública.
9.      Una atención primaria emprendedora para la sostenibilidad.
10.  Cambio de foco hacia pacientes crónicos, frágiles y terminales.
11.  Permeabilizar las especialidades médicas para colaborar.
12.  Reformar el gobierno del SNS.
13.  Desfuncionarizar para profesionalizar.
14.  Profesionalizar la gestión para movilizar recursos.
15.  Desvelar la información para comparar y mejorar desempeños.
16.  Evaluar experimentos de colaboración público-privada de moda.
17.  Ejemplaridad, honestidad y manejo de conflictos de interés.

Pues eso: sensatez y responsabilidad…
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Recién comenzado 2012, el pasado 11 de enero, de nuevo la Fundación Bamberg ha organizado nada menos que la, así denominada, I Conferencia General sobre Sostenibilidad del Sistema Sanitario en España. Un foro que se reclama “apartidario y positivo”, en el que se debatió no solo sobre política sanitaria, sino también sobre la situación económica global, el estado de bienestar en España, la tensión entre descentralización y recentralización, la gestión asistencial y las necesarias medidas de eficiencia que pudieran aportar ahorro al SNS…

¿Tendremos este año más de lo mismo?

lunes, 9 de enero de 2012

Informes y Libros Blancos sobre el SNS (III)

                                                                  Hospital General de Villarrobledo (Albacete)

Siguiendo con la “serie” de posts que hemos llamado Informes y Libros Blancos sobre el SNS, referidos a diferentes Estudios con análisis y propuestas sobre el SNS que se han realizado en nuestro país en los últimos años, comentaremos uno de los más destacados aparecidos durante 2011:


A finales de noviembre de 2010 la consultora PwC reunió a un grupo de expertos y destacadas personalidades del sector sanitario, (desde ex-ministros y responsables políticos sanitarios autonómicos a representantes de empresas de tecnología sanitaria, farmacia, sector sanitario privado y corporaciones profesionales), para mantener una sesión de trabajo y recoger sus ideas y aportaciones para un Informe sobre la situación y el futuro del SNS. Resulta interesante revisar la composición del grupo y, sobre todo, la procedencia de sus miembros, para entender (o al menos para hacerse una idea) los criterios que pudieran haber tenido en cuenta a la hora de enfocar o valorar determinados temas, así como la selección de los mismos. Lo hacen desde la perspectiva, expresamente manifestada, de que “los problemas de la sanidad no son sólo los problemas de las Administraciones sanitarias, sino de un amplio complejo de instituciones y empresas públicas y privadas, cuya articulación armónica en el marco de una estrategia, implícita o explícita, más global, es la clave para que el sistema sanitario pueda cumplir su misión al servicio de los ciudadanos.”.

Hay que decir que los autores del documento reconocen que no pretenden un enfoque sistemático, sino una presentación de los temas que ellos consideran más relevantes. Aunque los temas que ellos denominan “candentes” son sin duda importantes, el criterio de inclusión no ha sido la importancia relativa, sino el que se trate de asuntos que están en la agenda y en el debate. En un apretado resumen, los diez asuntos recogidos son los siguientes:

1.      ¡Resolver la deuda! Un requisito imprescindible para abordar otros problemas del Sistema Nacional de Salud

Diversas estimaciones sitúan el déficit de la sanidad entre el 10-15% de los presupuestos asignados a sanidad por las CCAA (unos 60.000 millones de euros, en los presupuestos de 2010), calculándose que existe una deuda acumulada aflorada que está entre los 10.000 y los 15.000 millones de euros. Consideran que clarificar tanto el déficit sanitario como la deuda acumulada es una necesidad del sistema y un prerrequisito para adoptar cualquier medida.

2.      Un modelo de financiación que evite generar más deuda

Se trata sin duda de uno de los puntos más importantes, en la medida en que la financiación del sistema condiciona su performance y los resultados del mismo.

La desaceleración del crecimiento de la economía española, combinada con un ligero crecimiento del gasto sanitario, ha producido un aumento del porcentaje del PIB dedicado al gasto sanitario, que aumentó en un punto porcentual, (es decir unos 10.000 millones de euros), entre 2007 y 2009, de 8,5% en 2007, a 9,0% en 2008 y 9,5% en 2009, (en el informe aparecen datos de 2008), lo que nos sitúa en la media de los países de la OCDE.


Entre 2000 y 2009, se estima que los fondos dedicados al gasto en salud per cápita, crecieron al 4.0 % anual en términos reales, igual al promedio en los países de la OCDE. Sin embargo, mirando más de cerca el impacto de la reciente (gran) recesión, la tasa de crecimiento del gasto per cápita en salud en España se desaceleró marcadamente en 2009 hasta llegar al 1,5 %, lo que refleja una fuerte reducción del crecimiento del gasto público en salud, junto con un pequeño descenso (tasa de crecimiento negativo) del gasto privado.

Ante la necesidad de reducir el gasto y de hacerlo a corto plazo, el Informe anticipa las posibles dificultades para conseguirlo: en primer lugar, el sector sanitario público no está acostumbrado a hacer esos esfuerzos de gestión; en segundo lugar, los impulsores de crecimiento del gasto sanitario siguen siendo muy activos, en particular el incremento de la demanda y la tecnología sanitaria; en tercer lugar, un cierto doble lenguaje de los políticos, que por una parte prometen todas las prestaciones, mientras que por otra recortan el presupuesto; también, problemas de diseño institucional del SNS, del que el gasto farmacéutico es sólo un ejemplo; y, por último, un sistema de gestión por naturaleza muy descentralizado y con gran autonomía de los profesionales, que tienen capacidad sobre muchas decisiones de gasto.

Se trata por tanto de “discernir sobre el modelo de prestaciones que queremos y sobre la sanidad que nos podemos permitir [sic], porque no hay dinero para todas. Evaluar las prestaciones contenidas en la cartera de servicios del SNS, retirar las que aportan menos valor al ciudadano e incluir las más coste-efectivas (un límite generalmente aceptable para el coste-efectividad es dos veces el PIB per cápita para cada AVAC ganado: por ejemplo, en Reino Unido 30.000 libras; de esta forma la cartera de servicios se tendrá que desarrollar y expandir de forma gradual en línea con el desarrollo económico)”.

En este punto el Informe concluye que es fundamental que Sanidad entre en la lógica de la presupuestación pública. Su carácter de “bien preferente” no puede servir de justificación para salirse de esa lógica, debiendo explicar las complejidades e impulsores del gasto sanitario.

Hay que señalar aquí que en 2011 los recortes presupuestarios ya supusieron una financiación de un 4,1% inferior a 2010, (según datos de la FADSP) lo cual es preocupante dado que el año anterior se había generado una deuda histórica con un presupuesto mayor. Veremos lo que puede suponer en 2012, a la vista de la anunciada reducción de un nuevo 6 %

Comunidad Autónoma
Presupuesto sanitario (€ / habitante)
2010
2011
2012
Andalucía   
1.180,09
1.121,69
1.174,43
Aragón
1.419,37
1.364,49
1.371,87
Asturias
1.507,15
1.495,93
1.530,90
Baleares
1.066,37
1.003,32
1.066,82
Canarias    
1.295,36
1.135,75
1.161,97
Cantabria  
1.347,47
1.232,16
1.230,44
Castilla y León  
1.360,62
1.348,92
1353,00
Castilla- La Mancha   
1.346,52
1.283,08
Sin aprobar
Cataluña    
1.298,84
1.292.45
1.128,24
Comunidad valenciana  
1.122,79
1.078,95
1.060,80
Extremadura  
1.509,72
1.390,56
1.334,74
Galicia    
1.333,39
1.266,13
1.262,77
Madrid    
1.108,14
1.103,16
1.104,52
Murcia   
1.334,25
1.346,9
1.219,89
Navarra     
1.543,12
1.528,59
1.424,51
País Vasco     
1.623,08
1.563,68
1.557,78
La Rioja 
1.443,94
1.347,11
1.298,01
Media CC.AA.
1.343,95
1.288,58
1.210,95
                    Fuente: FADSP

3.      Sanidad no puede estar siempre sólo pidiendo más recursos

Los redactores del Informe sostienen que habrá que atender una demanda creciente con menos recursos que en años anteriores, y dado que no se prevé que la cartera de servicios o prestaciones sanitarias disminuya, y que por el momento no se contemplan fuentes de financiación alternativas (sic), existe una necesidad de “hacer más con menos”. Por ello, resulta obligado introducir programas de optimización y reducción de costes, acometiendo, de manera simultánea, medidas de carácter estructural y de mejora continua. Ello debería suponer una mejora del rendimiento del sistema, permitiendo obtener resultados de eficiencia en el corto plazo. Se incluyen algunos ejemplos de gestión de personas, recursos clínicos, reducción de errores y rediseño de procesos, benchmarking entre centros, y medidas de carácter general relativas a contratación e inversiones (en este punto, señalan de forma muy significativa que “se continuarán valorando las oportunidades de colaboración público-privada para nuevas inversiones”).

4.      El avanzar en la gobernanza del Sistema Nacional de Salud es inaplazable

Es difícil no estar de acuerdo en este punto, según el cual el SNS no puede continuar evolucionando sin una dirección clara, ya que la ausencia de liderazgo y coordinación de las políticas autonómicas continuará generando cada vez mayores desigualdades entre territorios. Es urgente definir [mejor] las competencias y atribuciones del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, [hoy de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad] cuyo papel en el SNS no puede limitarse a la presidencia del Consejo Interterritorial, sino a una ‘personación’ permanente ante el sistema y a un esfuerzo de ejercicio de sus competencias institucionales: la coordinación y el estímulo a la cohesión y cooperación. Debe ser, en último término, garante y máximo responsable del cumplimiento de los criterios de equidad, accesibilidad y calidad de los servicios sanitarios.

Para ello habría que establecer los mecanismos –hoy inexistentes- que permitan coordinar el sistema, cohesionar las políticas y establecer prioridades en salud. Deben desarrollarse instrumentos fiables para la rendición de cuentas, así como ofrecer información transparente sobre las actuaciones, utilización de recursos y resultados del sistema sanitario al conjunto de la población, estableciendo sistemas de rating de centros sanitarios a nivel estatal. Además deberían impulsarse también “modelos de participación de todos los agentes del clúster de sanidad (empresas farmacéuticas, de tecnologías médicas, asociaciones profesionales, etc.) y muy en especial la participación ciudadana en procesos de toma de decisiones sobre políticas sanitarias y para el establecimiento de prioridades en salud”.

5.      Hay que hablar de productividad del Sistema Nacional de Salud

El Informe propone abordar el análisis y desarrollo de planes que permitan reforzar la productividad del SNS en distintos apartados, referidos sobre todo a la adecuada planificación futura de profesionales y a las necesidades de reorientación de los planes de formación para lograr una mayor flexibilidad del puesto de trabajo. Se propone también la evaluación de las competencias técnicas para adaptar la oferta de profesionales a los cambios demográficos, tecnológicos y asistenciales, estudiando y desarrollando un reparto equilibrado de las cargas de trabajo entre profesionales para una mayor eficiencia, y flexibilizar horarios y jornadas.

Otro de los aspectos señalados es la introducción de mecanismos de control del absentismo laboral, el impulso de las nuevas tecnologías que permitan diseñar nuevas formas de organización del trabajo asistencial y el diálogo con el mundo sindical, de tal manera que la actividad de los sindicatos no sea un motor de ineficiencia del sistema. También la utilización de rankings que comparen centros e instituciones sanitarias puede servir aquí para el análisis de las eficiencias comparativas y de la calidad.


6.      Una necesaria alianza entre aseguradores y provisores privados

Con la retórica propia (típica y esperable) del sector sanitario privado, (el IDIS está bien representado entre los redactores), en este punto el Informe entiende que el desarrollo de un nuevo modelo asistencial requiere que las compañías aseguradoras y los proveedores de servicios sanitarios trabajen conjuntamente para definir prestaciones y sistemas de reembolso que permitan mejorar la creación de valor hacia sus clientes y un punto de equilibrio (sic) entre los actores principales de la asistencia sanitaria.

Como es lógico se persigue una mayor visibilidad de las empresas del sector y el desarrollo de “un trabajo conjunto para el crecimiento de la medicina privada y la continua mejora de aportación de valor a la sociedad”, considerando que “Las empresas privadas complementan a la oferta sanitaria pública y aportan valor añadido a la sociedad española, por lo que es necesario preservar los actuales esquemas de colaboración e incluso impulsar el desarrollo de otros nuevos.”

7.      Explotación de sinergias en el sector hospitalario

Se refiere también al sector sanitario privado y a las recomendaciones para obtener “ventajas competitivas en un mercado que se encuentra saturado requerirá formalizar alianzas estratégicas, ya no sólo con proveedores tecnológicos o intragrupo, sino incluso con otras compañías proveedoras de servicios, ya sean o no competencia. El acuerdo con socios estratégicos permitirá a las compañías abaratar los costes de los recursos o incrementar su actividad asistencial. Si bien algunas compañías llevan ya tiempo madurando y consolidando este tipo de procesos, se mantendrá la búsqueda de soluciones y surgirán nuevas ideas creativas para mejorar la eficiencia en el sector hospitalario privado.

Para ello, consideran que “se mantendrá el proceso de concentración en el sector hospitalario privado y se evolucionará hacia el desarrollo de modelos multicéntricos y plataformas comunes con servicios compartidos y centralizados”. Esta experiencia debería ser analizada y aprovechada por el sector sanitario público “para valorar nuevas oportunidades de colaboración con el ámbito privado.”

8.      Un momento de oportunidad para la colaboración público-privada

Como en los puntos anteriores, apoyándose en la idea de la sostenibilidad del Sistema, el Informe aboga aquí de nuevo por impulsar la colaboración público privada con la idea de que, además de las experiencias ya desarrolladas antes en otras CCAA, como Comunidad Valenciana y Madrid, “hay otras muchas posibilidades, basadas en la participación de capital privado en empresas públicas del sector sanitario.”

Se propone el establecimiento de un marco conceptual común, a nivel nacional, que determine las líneas y estándares de calidad que estos modelos deben garantizar. Incluso se sugiere una posible regulación legal que posibilite su avance, creando además un “Observatorio” de los modelos de colaboración público-privada, que lleve a cabo un seguimiento y publique los resultados de este tipo de experiencias junto con los indicadores de centros públicos tradicionales (sic) y estar a disposición de los ciudadanos para su consulta. Con un enfoque que se nos antoja en exceso pragmático y "utilitarista", explican que:

“Lo importante son los resultados en salud, no quién los consigue, y además lograr unos buenos resultados con eficiencia. La colaboración público-privada en sanidad está en auge y con seguridad continuará desarrollándose en los años venideros y extendiéndose a muchos países del mundo.”

9.      Cohesión también en la política farmacéutica

Los laboratorios farmacéuticos (a través de Farmaindustria) proponen una nueva distribución de competencias en la política farmacéutica entre el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas. También con un lenguaje un tanto eufemístico afirman que: “Habrá que reflexionar sobre el tipo de modelo sanitario que queremos, si se quiere lo “barato” o tener una medicina de última generación. Claro que esto último requerirá “sacrificar” otras prestaciones de menor valor añadido.”

10.      Preservar la innovación

Se trata de un tema también muy relevante y de interés en el Informe. La innovación en el sector sanitario se considera clave y, en opinión de los redactores, debe ser favorecida y potenciada desde el sector público, impulsando la creación de empresas innovadoras y facilitando un marco regulador y financiero adecuado y atractivo para la inversión.

Se propone revisar y mejorar el proceso de adopción de las innovaciones sanitarias, así como realizar una monitorización del uso apropiado de las tecnologías en el SNS. Advierten de que la introducción de innovaciones puede verse afectada por “adquisiciones economicistas” en un momento de déficit y control férreo del gasto, por lo que habrá que evaluar la eficacia, la seguridad, la efectividad y la eficiencia de las tecnologías sanitarias que se están utilizando y financiando en el sistema, y dejar de financiar aquellas que se demuestren ineficaces y/o supongan riesgos importantes para la salud. Así se liberarán recursos que se podrán destinar a innovaciones de alta efectividad diagnóstica y terapéutica.

Otras ideas y propuestas coherentes sugieren el desarrollo de un marco legal a nivel nacional que regule la obligatoriedad de realizar evaluaciones económicas de las nuevas tecnologías, con carácter previo a su incorporación; el fortalecimiento de las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias, aumentando la cuantía de fondos destinados a la evaluación y seguimiento de uso apropiado; una mayor transparencia de las agencias en relación con la información que generan, dotándose de herramientas que permitan difundir públicamente la documentación, que faciliten el acceso a informes y su consulta pública, y que cobren un mayor protagonismo en la toma de decisiones sobre nuevas prestaciones que incluyan tecnologías sanitarias.

El Informe se refiere también a la necesidad de que los hospitales adquieran un mayor protagonismo en la generación de ideas innovadoras, ya que es aquí donde se detectan las necesidades en salud y donde radica el conocimiento científico-técnico necesario. Y aunque, –dice el Informe- en los últimos años se ha incrementado la investigación traslacional y todas las estrategias de investigación en los centros incorporan como línea fundamental este objetivo, debe promoverse el que los hospitales aporten a la medicina productos innovadores, con la colaboración de las empresas y el acceso a financiación. (Una vez más, la colaboración público-privada).

Resulta por último de interés la idea de que se introduzca la posibilidad de incorporar procesos de adquisición de tecnologías sanitarias basadas en criterios de “riesgo compartido”, lo que  permitiría a la Administración equilibrar el precio que paga en función de la efectividad de aquellas.
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Hasta aquí el Informe de PwC, que (por segundo año consecutivo) se inspira en otras publicaciones similares realizadas en Estados Unidos por el Health Research Institute de esta empresa de consultoría.
(Continuará)
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