miércoles, 12 de diciembre de 2012

Una ‘nueva’ mirada (de nuevo) #Diferencia_T

 Vancouver General Hospital c.1920
"Mírame, Diferénciate": un año después. ¿Somos diferentes o seguimos igual?
Para #Carnavalsalud


Quiero creer que la iniciativa Mírame, Diferénciate #Diferencia_T  que se puso en marcha hace un año desde las redes, ha servido para provocar cambios en el mundo real. Quiero pensar que un pequeño gran gesto en el mundo del 2.0 ha servido para concienciar/recordar a muchos profesionales sanitarios en el mundo 1.0 de la importancia de cambiar actitudes, modificar hábitos, recuperar ideales, formas de trabajar y mirar (de nuevo) de otra manera a los pacientes, a los compañeros y a la gente con quienes se relacionan cada día en sus lugares de trabajo.

A veces olvidamos que el 'mundo' de la sanidad, de la atención sanitaria, no es solo el ámbito de la gestión, de la efectividad, de la ciencia, del conocimiento, de la investigación y de la innovación, es también (por desgracia, y es lo que más les importa a los pacientes) el mundo de la enfermedad, del dolor, del sufrimiento, de la piedad, de la emoción y de la compasión. Conviene recordarlo y tenerlo siempre presente. Y para los que trabajamos entre papeles, documentos, informes o expedientes, no olvidar nunca que detrás de esos papeles hay personas reales, de carne y hueso que se ven afectadas por las decisiones que adoptemos (o no) en cada momento...


Hay otra razón egoísta que debería impulsarnos a cambiar nuestra manera de actuar, de  ver y de mirar: Todos y cada uno de nosotros hemos sido, somos o seremos pacientes en algún momento de nuestra vida. Es solo cuestión de tiempo (y sabemos muy bien cómo nos gustaría y desearíamos ser atendidos, cuidados y tratados).

En su interesante libro How Doctors Think (¿Me está escuchando, doctor?) su autor, Jerome Groopman nos recuerda con humildad:

“Aunque la medicina moderna cuente con la ayuda de un deslumbrante despliegue de tecnologías, como resonancias magnéticas de alta resolución y análisis de ADN de gran precisión, el lenguaje sigue siendo la piedra angular de la práctica clínica”.

El lenguaje… y, sobre todo, la mirada. Tenemos que mantener la mirada, esta forma de mirar.   

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