jueves, 27 de agosto de 2015

Humanizar la asistencia sanitaria

Una entrada de mi amiga Teresa Suárez Fernández, publicada previamente en dclm.es (23 de agosto)  y en El Porvenir de Castilla-La Mancha (24 de agosto), completada con algunos enlaces...

La estructura de la Consejería de Sanidad del Gobierno Regional [de Castilla-La Mancha], recientemente aprobada, incluye la creación de la Dirección General de Calidad y Humanización de la Asistencia Sanitaria, denominación en la que una palabra, la destacada en negrita, se lleva todo el protagonismo e induce a preguntarse si dicho nombre no resultará un poco rimbombante, grandilocuente o excesivo para un órgano directivo de esta administración o de cualquier otra.

Si la curiosidad les lleva a buscar el significado del término "humanizar" comprobarán que el diccionario de la RAE nos ofrece dos acepciones:

1. Hacer humano, familiar y afable a alguien o algo.
2. Ablandarse, desenojarse, hacerse benigno.

Aclarado el concepto, toca preguntarse si en Castilla-La Mancha ha existido la necesidad de ablandar, desenojar y hacer benigno o de hacer humano, familiar y afable a alguien o algo. Si tenemos en cuenta que Mª Dolores Cospedal, la anterior Presidenta, recibió en 2013 y 2014 el premio "Gente Sin Alma" (creado para "dar a conocer a las personas, instituciones o empresas que muestren mayor insensibilidad y ensañamiento contra la Ley de Dependencia y el aprovechamiento que de estas actuaciones pueden derivarse, y cuyas opiniones o actuaciones produzcan más desamparo y sufrimiento a las personas en situación de dependencia y sus familias") la cosa se aclara un poco.

Si además recordamos que, en 2014, el segundo premio recayó en José Ignacio Echaniz, anterior Consejero de Sanidad y Asuntos Sociales, queda patente que los más débiles y desfavorecidos de la sociedad castellano-manchega llevan cuatro años clamando por ese trato humano que se les estaba negando de manera sistemática.

Entre las causas de la deshumanización de la asistencia sanitaria se encuentran la "dictadura" de la tecnología que lleva a la cosificación del enfermo, el complejo mundo sociosanitario (masificación, despersonalización, burocracia), la súper-especialización, la aplicación de criterios mercantilistas a la gestión sanitaria (cumplimiento de objetivos, el negocio de la sanidad) y la negación del sufrimiento y la muerte que afecta por igual a pacientes familiares y profesionales ("El mayor tormento de Iván Ilich era la mentira, la mentira que por algún motivo todos aceptaban, según la cual él no estaba muriéndose, sino que sólo estaba enfermo, y que bastaba con que se mantuviera tranquilo y se atuviera a su tratamiento para que se pusiera bien del todo. Él sabía, sin embargo, que hiciesen lo que hiciesen nada resultaría de ello, salvo padecimientos aún más agudos y la muerte. Y le atormentaba esa mentira, le atormentaba que no quisieran admitir que todos ellos sabían que era mentira y que él lo sabía también, y que le mintieran acerca de su horrible estado y se aprestaran, más aún, le obligaran a participar en esa mentira"). [de Leon Tolstoi, La muerte de Iván Illich, cap. VII].

El lamento por esta deshumanización no es un fenómeno exclusivo de nuestra Comunidad Autónoma, sino universal, como universal es el deber de restitución que políticos y gestores deben asumir para asegurar que la asistencia sanitaria se preste priorizando el respeto a la dignidad humana. En ese sentido, que la palabra humanización aparezca en el nombre de un organismo oficial es toda una declaración de intenciones, de buenas intenciones.

Pero, ¿qué significa humanizar en el mundo sanitario? Según José Carlos Bermejo (Director del Centro de Humanización de la Salud de Madrid, Doctor en Teología Pastoral Sanitaria y Máster en Bioética) significa "hacer referencia al hombre en todo lo que se realiza para promover y proteger la salud, curar las enfermedades, garantizar un ambiente que favorezca una vida sana y armoniosa a nivel físico, emotivo, social y espiritual".

¿Cómo se humaniza la asistencia sanitaria? Respetando, en primer lugar, el hecho  de que cada persona es única e irrepetible y que, por tanto, responde de manera diferente a las crisis vitales. Reconociendo el protagonismo que tanto los pacientes como sus familiares tienen en los procesos asistenciales y que exige contar con una información clara y precisa que les permita comprender su situación, conocer las opciones terapéuticas disponibles y asumir sus responsabilidades, es decir, colaborar activamente en el restablecimiento de su salud.

Humanizar la gestión, humanizar las relaciones, humanizar los espacios, humanizar los tiempos…

Si, como afirma Bermejo, "humanizar la vida cuando ésta se presenta en situaciones de precariedad significa, ante todo, comprometerse por erradicar las injusticias, sus causas y sus consecuencias", podemos afirmar que los castellano-manchegos, tras las últimas elecciones autonómicas, demostramos nuestro firme compromiso por erradicar las injusticias votando por el cambio político; ahora le toca al gobierno actual erradicar sus causas, poniendo fin a la dura política de recortes que ha llevado al borde de la desesperación y la exclusión social a tantas familias, y sus consecuencias, devolviendo a las personas la fe en las instituciones.

Es un deber de los políticos, los profesionales, los pacientes y los familiares, trabajar conjuntamente para HUMANIZAR la asistencia sanitaria en la salud, en la enfermedad y, llegado el momento, en la muerte como etapa final de la existencia.
Teresa Suárez

5 comentarios:

  1. Me llama la atención, y asombra, que haya que aclarar estos términos. De todas formas, bien está esclarecer lo más posible. Como ocurre en el mundo de la filosofía, cuando hablamos de algo, lo apropiado es que nos pongamos de acuerdo en qué es ese algo al que nos referimos, de lo contrario, luego vienen los malentendidos. El diccionario es una herramienta al alcance de la mano de cualquier humano que sepa leer y entender. También disponible, gratis, en la página web de la Real Academia de la Lengua.

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  2. Para definir "humanización" hay que tener en cuenta muchos aspectos, pues no existe un pensamiento único, cada una nosotras somos seres con características diferentes, estamos formados por cuestiones bio-psico-sociales que nos influyen de manera diferente
    Pensar la humanización desde el exterior, o desde la definición de la RAE, no se presupone obvio, no es el mismo pensamiento. Sería necesario repensarlo desde diferentes disciplinas. Entre otras cosas, porque desde la distancia, desde los despachos de los equipos directivos, no se llega de forma igual a las personas que usan los servicios sanitarios, o no se entiende igual. Se debería hablar el mismo lenguaje, intentando establecer un pensamiento, no único, pero sí tener los objetivos lo más consensuados posible, a través de la participación (también es necesario definir participación, pues no siempre estamos de acuerdo en lo que esta palabra significa) de todas las personas que conformamos este servicio, nada menos que de salud, que es fundamental, no sólo para el restablecimiento de la salud los aspectos mencionados anteriormente. (Bio-Psico-Social), sino también para prevenirlos.
    Hace ya algunos meses que se publicó esta entrada, que me hizo recuperar la ilusión por trabajar en un servicio sanitario en el que lo prioritario es la humanización. También hace algunos meses que el discurso de la toma de posesión de nuestro gerente fue el mismo, "humanizar", con lo que la esperanza y la ilusión se fueron incrementándose.
    Sin embargo estos sentimientos se han ido desvaneciendo, quizá porque algunas teníamos la esperanza de que algo cambiaría, quizás se necesita más tiempo, o quizá hemos perdido la paciencia. O quizá hemos interpretado de manera diferente el significado de "humanización".

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  3. Hace dos días, leo en la prensa que se está llevando a cabo en nuestro Área de Salud el plan "Dignifica". Me sorprendo, evidentemente, lo desconozco del todo. Creo que para que un plan de esta envergadura se lleve a cabo debemos implicarnos todos y todas, ciudadanos y profesionales, entiendo que debemos estar formadas e informadas para poder llevarlo a cabo si es que queremos conseguir buenos resultados, o sólo números estadísticos., Todas formamos parte de la organización, y por tanto todas debemos participar, desde nuestro lugar, aunque sea el más remoto de los lugares, o el más olvidado. (En este punto también se debe definir Participación, pues no todas entendemos lo mismo)
    En mi opinión (ojalá me equivoque) el concepto de humanización se ha quedado sólo en una "apariencia", en lo que se llama coloquialmente "una gran declaración de buenas intenciones", o lo que es peor "papel mojado".
    Podemos empezar por lo que creo justo y que ha producido tanto sufrimiento durante estos últimos años, me refiero a la universalización de la sanidad, y que por fortuna la Secretaria General del SESCAM ha enviado comunicación de atención y no facturación a las personas en situación irregular En mi ámbito de trabajo no sólo no se ha informado de forma más detallada sobre el tema, sino que se ha cuestionado si realmente era necesario ese comunicado. Desde mi experiencia he podido ver, a mi pesar, discriminación, falta de atención, cobro de asistencia y persuasión (sigue siendo mi opinión, no soy sanitaria, falta de ética y profesionalidad).
    Desde dentro, y desde mi punto de vista, lo que se puede observar es que no ha cambiado absolutamente nada. Puede ser que me recuerde a aquel plan de hace unos años "Plan de los pequeños detalles", que, en este momento que se necesitan cambios más profundos, es sólo un lavado de cara, que tiene que ver más con la imagen que queremos dar, con las "apariencias", que con lo que realmente importa, y que en este momento es la urgencia de sentirnos todas un poco más humanizadas y, de forma individual, más humanos.

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    1. Estimada Carolina:
      Decía Javier Gafo hace unos años que el "principal problema bioético" era humanizar la relación entre aquellas personas que poseen conocimientos técnicos en el ámbito sanitario y el ser humano, frágil y frecuentemente angustiado, que vive el duro trance de una enfermedad que afecta de manera importante a su persona. Efectivamente, qué cosa sea y se entienda por 'humanización' será siempre discutible y deberá basarse en principios y valores, que tienen más que ver con actitudes y comportamientos, y no solo con la competencia técnica de los profesionales. Una persona enferma, cuando busca ayuda y atención en el sistema sanitario espera también encontrar personas capaces de transmitirle seguridad, confianza y respeto acerca de sus decisiones.
      La humanización, a mi modo de ver, estaría muy relacionada con el pleno desarrollo y puesta en práctica de las que muy acertadamente Victoria Camps definía como "virtudes" propias de las profesiones sanitarias, a saber: benevolencia, respeto, cuidado, sinceridad, amabilidad, justicia (o equidad), compasión, integridad, desinterés (u olvido de uno mismo) y prudencia...
      Debiéramos preguntarnos si de verdad las ponemos en práctica y actuamos con esa fórmula que el clínico Francis Weld Peabody sintetizó en 1925 en una sencilla frase: "El secreto del cuidado del paciente es cuidar al paciente".
      Actualmente los principios de la denominada "Atención centrada en la persona" en la que deben primar el respeto y la dignidad, el intercambio recíproco de información, la participación y la colaboración serían los que más se ajustarían a esta perspectiva.
      En este nuevo enfoque de la humanización pueden encontrarse aspectos relacionados con la confortabilidad y el entorno, similares a los que se recogían en aquel "Plan de los pequeños detalles" que cita, pero son mucho más importantes aquellos que se refieren a cambios en la forma de hacer las cosas. En este sentido es más trascendente el "cómo" que el "qué"...
      Por lo que se refiere al 'Plan Dignifica', se encuentra aún en fase de recogida de información y propuestas, es decir en plena elaboración, por lo que en realidad no se ha iniciado su aplicación. Las redes de expertos y profesionales y las escuelas de salud y cuidados (escuelas de pacientes) serán también dos de las principales herramientas para implantar esta estrategia de humanización.
      Gracias por su interés y comentarios.
      Un cordial saludo.

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    2. Agradecida, también, por su respuesta, y estoy de acuerdo en qué la humanización va más allá de la confortabilidad. Pero entiendo que todas, no sólo las profesiones sanitarias, necesitamos saber donde estamos y hacia donde vamos.

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