jueves, 28 de junio de 2012

Políticas y estudios sociológicos

 “…a los que estaban en lo cierto les faltó mucha convicción, mientras que los que estaban equivocados actuaron con una apasionada intensidad”.
Paul Krugman “¡Acabad ya con esta crisis!”

Una de las argucias dialécticas del “pensamiento único” consiste en dar por sentado que no hay alternativas a determinados planteamientos o puntos de vista, de tal manera que simples opiniones son presentadas como verdades absolutas o dogmas incuestionables. En el ámbito de lo público es frecuente comprobar cómo algunas medidas o propuestas de los gobiernos se presentan como políticas inevitables, a la vez que –de manera interesada- se justifican como la única alternativa posible. Pero no es así (afortunadamente). Casi siempre existen cursos de acción alternativos y la esencia de la acción pública es, precisamente, adoptar decisiones y elegir entre diversas opciones y vías para conseguir unos fines u objetivos concretos.

Definir qué es el interés público, es decir, el interés general y los valores que lo sustentan
en cada momento es una de las principales tareas de los responsables públicos, que deben dar respuesta además a las demandas y necesidades sociales. Por desgracia, nunca han existido recetas ni soluciones mágicas para este tipo de problemas; mucho menos ahora, en el marco de la grave recesión económica en la que nos encontramos, que ha planteado escenarios hasta ahora desconocidos e inéditos, ante los cuales sería más necesario que nunca contrastar diferentes formas de actuación política.

Es recomendable, por ello, comprobar cuáles son los resultados de aplicar unas u otras propuestas y alternativas, y resulta muy ilustrativo comprobar cómo la unanimidad absoluta se transforma en un más que saludable intercambio de pareceres y posiciones, que demuestra que existen otras formas de enfrentar la crisisque no pasan exclusivamente por los recortes y la austeridad a ultranza.

En la Sanidad el objetivo fundamental de las decisiones relacionadas con la atención (asistencia) sanitaria debería ser la elección de aquellas actuaciones que tengan una mayor probabilidad de alcanzar los mejores resultados para las personas a las que se destinan los recursos. Teóricamente, los pasos vendrían a ser los siguientes:

a)      Identificar las opciones o alternativas posibles.
b)      Calcular los resultados en salud, riesgos o beneficios y costes de cada una de las posibles alternativas de actuación.
c)      Comparar los resultados de las diversas opciones y seleccionar la que maximiza los objetivos previstos.

Pero a la vista de lo que está pasando, desde hace algún tiempo no estamos muy seguros de que realmente se está actuando así. Todo induce a pensar en improvisaciones, remiendos y ocurrencias...

Al tiempo que se retiran de la financiación pública más de 400 medicamentos de uso frecuente, parece que las autoridades sanitarias recomiendan sustituirlos por remedios o productos de carácter “natural” (“Volver a la botica de la abuela”), al margen de cualquier criterio científico ("Medicina basada en la evidencia").

En otro orden de cosas, en fecha reciente el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco acaba de publicar los resultados de un interesante estudio sociológico sobre la situación de las instituciones del Estado del Bienestar en la Comunidad Autónoma.

El estudio explora la opinión de los ciudadanos vascos ante determinados aspectos relacionados con las políticas públicas de bienestar social: sanidad, educación, servicios sociales, pensiones, etc. También estudia sobre el grado de acuerdo con determinadas decisiones adoptadas por el Gobierno vasco, (como el recurso de inconstitucionalidad presentado contra las medidas de ajuste en Educación y Sanidad llevadas a cabo por el Gobierno Central), la opinión acerca del futuro de los servicios públicos y la protección social o la imagen que transmiten algunas Administraciones Públicas.

Puede ser un ejercicio interesante e instructivo comparar la opinión (y por tanto la actitud) de los ciudadanos vascos en esta materia, con algunas de las respuestas que vienen manifestando los ciudadanos a nivel estatal en las encuestas efectuadas por el CIS (barómetros), a las que nos hemos referido y que ya hemos comentado en algunas entradas anteriores (“Pesimismo social”, o “Sobre confianza y credibilidad”).

En general, los resultados de este estudio revelan una mayor confianza y una actitud más favorable y optimista frente a una situación que no deja de ser preocupante por incierta, y ante la cual el papel más relevante de los responsables públicos debería ser precisamente transmitir seguridad, generar confianza y disminuir incertidumbres, gestionando adecuadamente las expectativas de la población.

Así, a la cuestión sobre si la gente cree que en el futuro los servicios públicos y las políticas de bienestar mejorarán, seguirán igual o empeorarán, la respuesta varía de forma notable según el ámbito territorial por el que se le pregunta a la persona encuestada:

En España:
                        Mejorarán………..     9%
                        Seguirán igual…...  23% (El 32% creen que seguirán igual o mejorarán)
                        Empeorarán……..   64% (Casi las 2/3 partes creen que empeorarán)
                        NS / NC…………..     4%

En Euskadi:
                        Mejorarán………..  14%
                        Seguirán igual…..  38% (El 52% -20 puntos más- creen que seguirán igual o mejorarán)
                        Empeorarán……..  44%
                        NS / NC…………..  13%

En cuanto al futuro de algunas áreas concretas de protección social, los resultados son también significativos. En el caso de la Atención Sanitaria:

Para España, sólo el 29% considera que la atención sanitaria seguirá igual o mejorará, mientras que un 68% (más de las dos terceras partes), creen que empeorará.

Sin embargo, para Euskadi, un 55% (más de la mitad de los encuestados) manifiestan que la atención seguirá igual o mejorará, siendo del 44% el porcentaje de los que creen que la atención empeorará:
Porcentajes parecidos se repiten en todas las áreas encuestadas: servicios y ayudas sociales, sistema público de pensiones, compatibilidad de la vida social y familiar, protección al desempleo, acceso a la primera vivienda o sistema educativo público, con altos índices de aceptación y respaldo a las políticas que se están llevando a cabo en esta materia.

Existen por tanto otras fórmulas, otras opciones, otras alternativas para adoptar decisiones y gestionar en el ámbito de lo público, que no se basan necesariamente en los recortes…

Seguiremos atentos.


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