domingo, 25 de marzo de 2012

Recordando (algunas) tareas directivas (II)

                                                                                               Foto: Morgan tyree. (2004) en Flickr mdt1960

Una organización nunca podrá ser mejor que las personas que la componen.
Fernando Rojas

Saber lo que es correcto y no hacerlo es la peor cobardía.
Confucio

Por la misma época en la que Henry Fayol y F. W. Taylor sentaban las bases de la "administración científica" y de la "escuela clásica de la administración", la norteamericana Mary Parker Follett, una de las precursoras más importantes de la denominada “escuela de las relaciones humanas” del pensamiento administrativo, sugería también que las organizaciones funcionan bajo el principio del poder "con", y no del poder "sobre", defendiendo el principio de integración y de "compartir el poder". A pesar de ser una figura bastante desconocida y olvidada, algo a lo que seguramente no resulta ajeno su condición de mujer, sus ideas sobre la negociación, el poder y la participación de los empleados, influyeron en el desarrollo posterior de los estudios organizacionales.

Llegados a este punto podríamos preguntarnos: ¿Cuál es la principal tarea de un directivo? No es una pregunta fácil de responder, pero podemos hacer alguna aproximación intuitiva…

Como se ha visto, entendemos la dirección o función directiva como una parte del denominado “proceso administrativo”, que incluye la gestión como una de sus fases.

En las organizaciones sanitarias la función de dirección se constituye como la aplicación práctica de un conjunto de técnicas y herramientas, derivadas de diferentes ámbitos del conocimiento, configurándose a partir de la confluencia de diversas disciplinas y ciencias humanas con una serie de competencias y cualidades por parte de las personas que la desarrollan, y que combinan e integran, (entre otras características y habilidades), iniciativa y capacidad emprendedora, decisión y entusiasmo, liderazgo y creatividad, responsabilidad e integridad...

En una entrada anterior comentábamos algunas ideas generales sobre liderazgo. En este sentido, en los innumerables estudios existentes sobre gestión, dirección o management de empresas y organizaciones, suele hacerse con frecuencia la distinción entre “administradores”, “gestores” o “líderes”. Tradicionalmente se denominan como ‘gestores’ o ‘administradores’ únicamente a los directivos cuya misión principal es preservar o mantener los activos de una empresa y hacer que funcione de manera eficaz. La denominación de ‘líder’ se refiere a un tipo de directivo al que corresponde la responsabilidad de dirigir la organización –y sobre todo las personas- en un contexto cambiante; va más allá de la simple gestión diaria, impulsando el desarrollo y la transformación de la misma en función de planes y objetivos establecidos a medio y largo plazo.

Aunque parezca una cuestión meramente terminológica, podría decirse que un administrador/director/gerente, gestiona el presente con base en el pasado; por el contrario un líder gestiona el presente en función del futuro. Tras planificar ese futuro que se desea y la forma de alcanzarlo (VISIÓN), organizando los medios y recursos disponibles, hay que hacer que se lleve a cabo lo que se ha decidido que se realice (MISIÓN). Gestionar y dirigir consiste en hacer que las personas de la organización cumplan sus funciones y obligaciones para alcanzar esos objetivos previstos.

Para llevar a cabo esta función es necesario el liderazgo, es decir, el ejercicio de la influencia y del poder. Los líderes armonizan los intereses e ideas del grupo con los de la organización (VALORES) haciendo que sus miembros se identifiquen con unos objetivos concretos y actúen para conseguirlos.

El liderazgo es pues, el proceso de influir en otros y apoyarlos para que trabajen con entusiasmo en el logro de objetivos comunes. Se entiende como la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar a un grupo o equipo. Es el ejercicio de la actividad ejecutiva en un proyecto, de forma eficaz y eficiente, sea éste personal, gerencial o institucional (dentro del proceso administrativo de la organización).

En el libro “Equipos con emoción”, recientemente editado, Joan Carles March y Mª Ángeles Prieto identifican nueve funciones clave a las que puede recurrir un líder para conformar un buen equipo:

1.      Destacar el reconocimiento al grupo y las recompensas.
2.      Identificar y edificar con base en las fortalezas del conjunto.
3.      Generar confianza y una norma de trabajo en equipo.
4.      Consolidar las capacidades del conjunto para que anticipe y enfrente los cambios de manera efectiva.
5.      Conferir autoridad al grupo para que realice su labor con la menor interferencia.
6.      Inspirar y motivar al equipo para que alcance niveles de desempeño elevados.
7.      Reconocer las necesidades individuales y de grupo y atenderlas de manera oportuna.
8.      Alentar y apoyar las decisiones del equipo.
9.      Ofrecer a los equipos un trabajo que represente un desafío y los motive.
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Volvamos a la pregunta que hacíamos al principio: ¿Cuál es la principal tarea de un directivo?

En mi opinión cabe aplicar los principios clásicos de la bioética a las funciones de dirección y liderazgo de las organizaciones. Por analogía y siguiendo la jerarquía de niveles de Diego Gracia, el orden podría ser el siguiente:

Según el Principio de No maleficencia: No hacer daño (es decir, no desmotivar, discriminar ni destruir).

De acuerdo con el Principio de Justicia: Distribución equitativa de cargas y beneficios. (Amabilidad, igualdad de trato y sistema de recompensas equitativo).

Según el Principio de Autonomía: Respeto de los valores y opciones propias. (O sea, promover la iniciativa y el desarrollo de capacidades individuales y del equipo).

Por último, teniendo en cuenta el Principio de Beneficencia: Obligación de hacer el bien (es decir, motivar, ofrecer reconocimiento, generar confianza y atender las necesidades individuales y del grupo).

Pues a tomar buena nota…

2 comentarios:

  1. Me ha gustado la explicación de la diferencia entre un gestor y un lider, me ha hecho pensar que es posible que por eso, a los líderes se los valora "especialmente bien" en el futuro ....

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    1. Por desgracia suele ocurrir a veces que, mientras imaginamos y diseñamos en la teoría el mejor de los futuros, "otros" se encargan de gestionar el presente en la realidad (haciendo además inviable aquel)...
      Gracias por tu comentario, Juana.

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