sábado, 24 de mayo de 2014

Médicos en las redes sociales. “Saber, hacer y sentir”...

 “El Médico ha de ser temiente del Señor y muy humilde, y no soberbio, vanaglorioso, y que sea caritativo con los pobres, manso, benigno, afable y no vengativo. Que guarde el secreto, que no sea lenguaraz, ni murmurador, ni lisonjero, ni envidioso. Que sea prudente, templado, que no sea demasiado osado… Que sea continente, y dado a la honestidad, y recogido; que sea el Médico dado a las letras y curioso; que trabaje en su arte y que huya de la ociosidad. Que sea el Médico muy leído y que sepa dar razón de todo.”
Enrique Jorge Enríquez.
“Retrato del perfecto médico” (1595)

En el tiempo que nos ha tocado vivir, casi 420 años más tarde de cuando fueron escritas estas palabras, el ejercicio de la medicina, de la práctica médica, se produce en un contexto muy diferente al que existía hace apenas tres o cuatro décadas. La enorme expansión tecnológica, la aparición de Internet, la irrupción de nuevas formas de prestar asistencia sanitaria y los cambios ocurridos en la relación clínica –con un creciente protagonismo de los pacientes y de su capacidad de decisión- conllevan y exigen la necesaria adaptación de los profesionales. Ser médico(a) hoy, requiere inevitablemente no solo la adquisición de nuevos conocimientos, destrezas, habilidades y competencias, sino (también) la adopción de aptitudes y actitudes acordes con la época en la que nos encontramos.

El uso de las redes sociales por parte de los médicos y de otros profesionales ha supuesto un gran cambio en la manera de comunicarnos, a la vez que está contribuyendo a cambiar la propia actividad sanitaria. Al mismo tiempo, ello hace que las fronteras entre lo personal y lo profesional sean cada vez más difusas, dando lugar a la aparición de (nuevos) problemas y conflictos éticos derivados de la interacción con los pacientes y de los propios profesionales entre sí.

En realidad. la comunidad médica internacional acepta ya las redes sociales como una herramienta de indiscutible aplicación médica, reconociendo sus virtudes (pero también sus riesgos y limitaciones). Resulta de interés la siguiente revisión sistemática, publicada en 2013: A New Dimension of Health Care: Systematic Review of the Uses, Benefits, andLimitations of Social Media for Health Communication.

Sobre este asunto y el uso responsable de los social media por los profesionales sanitarios, pueden consultarse las entradas siguientes en este blog:

En relación con ello, el vigente Código de Deontología Médica de la OMC de julio de 2011, que regula el trabajo médico profesional desde el punto de vista ético y deontológico, necesita adaptarse a un nuevo y complejo escenario ya que, aunque en su artículo 26 hace alusión a la relación médico-paciente a través del teléfono, mediante correo electrónico, al uso de Internet o sistemas de telemedicina, no se refiere directamente al comportamiento ético de los médicos en las redes sociales.

Hace unos meses, teniendo en cuenta algunas iniciativas semejantes existentes en otros países, el CGCOM, a través de su Presidente, el Dr. Juan José Rodriguez Sendín, @jrsendin encargó a un grupo de profesionales la elaboración de un conjunto de recomendaciones sobre este tema, un MANUAL DE ESTILO PARA MEDICOS Y ESTUDIANTES DE MEDICINA SOBRE EL BUEN USO DE REDES SOCIALES.

He tenido la suerte y el privilegio de participar en este interesante proyecto, junto a un notable grupo de médicos, todos ellos usuarios y referentes en la profesión en redes sociales y blogs personales: Rafael Olalde @rolalde con sus  blogs Rafael Olalde Quintana Médico de familia y Reflexiones Beatriz Satué @BeatrizSatu, Rosa Taberner @rosataberner y su blog (de referencia en Dermatología) Dermapixel, Marian Jiménez Aldasoro @mjaldasoro con Desde la litera de arriba, José Antonio Trujillo @Joseatrujillo con su Medicina basada en el humanismo y Mónica Lalanda @mlalanda y su medicoacuadros con sus entrañables viñetas, que ha coordinado y dirigido al grupo. También han participado en el trabajo los estudiantes de medicina, del Comité de Bioética del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM): Iris Mar Hernández @imar92, Jesús José Camacho, Enrique Sánchez Aciaga, Emilio Delgado @emidelsot y Guillermo Jiménez @gjimenezalvarez.

El resultado ha sido presentado públicamente en el I Congreso Nacional de Deontología Médica, que se celebra en estos días en Bilbao.

La OMC ha hecho pública una nota de prensa a través de su revista digital medicosypacientes.com: El CGCOM propone la creación de un Manual de Estilo para médicos sobre el buen uso de redes sociales.

El Borrador de este Manual de estilo puede ser consultado en la página EticaMedicaRRSS con una carta-presentación de Juan José Rodríguez Sendín en la que hace una llamada a la participación:

“Manteniendo el espíritu de medicina colaborativa de las RRSS, nos parece importante que antes de darla por terminada, esta Guía sea sometida a la opinión y comentarios de médicos y estudiantes.

Os sugerimos leer y comentar (de forma no anónima) estos dos documentos; uno es una corta guía con los puntos más importantes a tener en cuenta y el otro incluye la reflexión, discusión y bibliografía en la que se han basado.”

Los distintos apartados que se contemplan y se abordan en este Manual (o Guía de recomendaciones) son los siguientes:

·         Respetar la confidencialidad y el secreto médico
·         Evitar el consejo médico directo a pacientes virtuales
·         Mantener una  imagen virtual profesional y adecuada 
·    Evitar que el uso de nuevas tecnologías desvíen nuestra atención durante la consulta directa con pacientes 
·         Ejercer responsabilidad sobre la información médica  difundida en redes sociales
·        Mantener el respeto en la interacción con compañeros o en los comentarios sobre ellos
·         Realizar un buen uso de la publicidad y la marca personal del médico
·         Redes sociales y código de deontología

En un documento más extenso que puede descargarse desde la misma página: Ética y Redes Sociales se recogen también las reflexiones, bibliografía empleada y comentarios sobre los aspectos señalados.

Para terminar, quizás sea oportuno recordar, como señala el Dr. Rodríguez Sendín:

“Los médicos, como cualquier otro ciudadano somos muy libres de utilizar las redes sociales como más nos guste pero si decidimos interactuar o presentarnos como médicos, es aconsejable mantener el mismo rigor científico y la misma actitud ética que en consulta.”

A la vista de las anteriores consideraciones, la participación, el uso en su actividad profesional y la intervención de los médicos en las redes sociales -cuando se identifican y presentan como tales- su actitud y la imagen que transmiten, deben ser coherentes y ajustarse a las expectativas y a las normas propias de educación y cortesía que cabría esperar y serían exigibles en su desempeño habitual.

También en el mundo virtual hay que tener en cuenta las tres clásicas obligaciones de la actividad médica en cualquier época y lugar: “saber, hacer y sentir”…

Ahora a esperar el feed back.

martes, 20 de mayo de 2014

Escuchar y ver, (no solo oír y mirar)...


 Foto: Shorpy
El cáncer infantil es una dolorosa realidad, que afecta a un importante número de niños y a sus familias, (en España la incidencia anual de tumores se encuentra entre 135 y 145 por millón de niños menores de 15 años), constituyendo la segunda causa de muerte en la infancia después de los accidentes. Su aparición supone una crisis y un corte radical en la vida de la familia afectadaque requiere no solo de los cuidados y asistencia sanitaria al niño enfermo, sino también de atención y soporte familiar ante el choque emocional y los sentimientos de negación de la realidad, culpabilidad o duelo anticipado que aparecen en los padres y familiares del entorno más próximo, (vid. Experiencias y necesidades percibidas por los niños y adolescentes con cáncer y por sus familias).

El asunto que nos ocupa es el siguiente: Hace unos días (13 de mayo) los padres de menores afectados por enfermedades oncológicas hacían pública en los medios de comunicación una carta al gerente del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, en la que formulaban una serie de propuestas (bastante razonables) y demandaban soluciones ante la disminución de personal y recursos en el Hospital, por el aumento del número de niños que padecen algún tipo de cáncer. Al mismo tiempo, denunciaban las numerosas quejas que sobre este asunto habían venido planteando desde hace tiempo (y que no habían obtenido respuesta alguna), exigiendo una serie de mejoras en la planta de hospitalización y en el Hospital de Día, reclamando el cumplimiento de los estándares europeos de atención a niños con cáncer de la Sociedad Europea de Oncología Pediátrica, (establecidos en Varsovia en octubre de 2009).

A la vista del pequeño incendio declarado, el 14 de mayo, el Servicio de Salud explica en una nota de prensa que se realizarán obras de mejora y se dotará de un espacio de hospitalización específico de Oncología Pediátrica, además de una nueva habitación de aislamiento. El propio gerente del centro afirma que se asignará un nuevo pediatra a partir del 22 de mayo, reconociendo que en 2013 la media de niños ingresados en la unidad era de cinco, habiendo aumentado hasta ocho niños en 2014 (un incremento del 60% con los mismos recursos).

Simultáneamente la Asamblea en Defensa de la Sanidad Pública de Toledo emitía un comunicado haciéndose eco de la denuncia de los padres y solicitando “…que los tratamientos se lleven a cabo de una manera digna y no peligrosamente como está ocurriendo en la actualidad.”

Hasta aquí todo parecía transcurrir más o menos normalmente, hasta que el día 15 de mayo se celebra un Pleno Municipal en el Ayuntamiento de Toledo en el que se debate la aprobación de una moción de apoyo a las demandas de las familias, además de instar al Gobierno regional a que solucione las graves carencias de espacio y personal que sufre la Unidad de Oncología Pediátrica. Tras el Orden del Día del Pleno, una de las madres afectadas tomará la palabra en nombre de los familiares para exponer sus reivindicaciones.

Pues bien, lo ocurrido después es sencillamente bochornoso y da una idea aproximada de la (enorme) brecha existente entre la ciudadanía y quienes dicen ser sus legítimos representantes, que obviamente no están –ni de lejos- a la altura de las circunstancias y de lo que cabría esperar de ellos. Inmediatamente antes de dar comienzo la intervención de la portavoz de las familias de los niños afectados por cáncer, todos excepto uno de los concejales del grupo popular dejan sus escaños y abandonan el Pleno. Así lo recogían numerosos medios de comunicación, que incorporaban un video de la noticia:

Entre los concejales que abandonan el Pleno y demuestran su enorme sensibilidad con los problemas sanitarios se encuentran el Presidente de la Diputación Provincial de Toledo, (también diputado nacional y Presidente de la Comisión Constitucional del Congreso), que rechazó el documento que iban a leer y del que le hacía entrega otro familiar. Su actitud le ha hecho merecedor de una pública reprobación y solicitud de dimisión.

Otro de los ediles que se ausenta es además un alto cargo de la sanidad regional, el Secretario General del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, y también otro ilustre concejal que llega incluso a encararse con el público asistente y que poco después denuncia ser objeto de graves amenazas a través de su teléfono móvil.

Como era previsible, las declaraciones políticas y las reacciones desde distintos ámbitos no se han hecho esperar:

Resulta interesante señalar el penoso y lamentable papel de la televisión regional, un auténtico 'brazo armado' al servicio de los intereses gubernamentales, cuyo rigor, independencia y objetividad brillan por su ausencia. Éste es el tratamiento de la noticia en el ente público CMT que, como recogía otro diario digital, dejó a los niños con cáncer sin palabras en CMT.
Los propios trabajadores han emitido un comunicado en el que denuncian el tratamiento de la noticia por parte de los directivos de la cadena de televisión regional.

En una (pobre) intervención posterior ante los medios de comunicación, la portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Toledo llegó a declarar que abandonaron el Pleno “para no ser cómplices de la utilización [en la política] del dolor tan terrible que están sufriendo los padres de niños con cáncer. (Sin comentarios. Lo cierto es que lo único que se les pedía y tenían que hacer era escuchar)…

A fecha de hoy, el incendio ya ha adquirido mayores proporciones:

En el blog del Grupo de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (SoMaMFyC), Jose Francisco Avila publicó la siguiente entrada: Niños, cáncer y representantes públicos.

Al menos tres iniciativas a través de la plataforma change.org solicitan la rectificación o dimisión de los concejales del Ayuntamiento de Toledo:

     Petición solicitando la dimisión de todos los concejales del PP de Toledo que se han levantado del Pleno cuando iban a hablar unos padres de niños con cáncer. 
      Petición para que rectifiquen y escuchen públicamente a los padres y madres de los niños oncológicos del Hospital Virgen de la Salud.
     Petición para solicitar el acta de concejal a los ediles que abandonaron el Pleno del Ayuntamiento de Toledo y no escucharon a los padres de niños con cáncer.

He aquí un caso emblemático que pone de manifiesto y demuestra muy claramente cómo los asuntos que tienen que ver con la sanidad y la gestión sanitaria no tienen un carácter exclusivamente técnico, sino que tienen un notable componente social y político, que no puede ignorarse. Dependen en gran medida del contexto y del entorno. Con mucha frecuencia, en el ámbito de la gestión pública, hace falta ver y escuchar con más atención, no basta con oír y mirar. Si no se observa con cuidado y si no se escucha bien, es evidente que los problemas pueden complicarse (los llamados problemas perversos o wicked problems)…

lunes, 12 de mayo de 2014

International Nurses Day 2014


Como se sabe, cada 12 de mayo, en el aniversario del nacimiento de Florence Nightingale se celebra en todo el mundo el Día internacional de las Enfermeras (International Nurses Day, IND). Es una jornada conmemorativa en torno al papel y a las contribuciones de las enfermeras a la sociedad, promovida desde 1965 por el Consejo Internacional de Enfermeras desde 1965

El lema elegido para el IND 2014: Nurses: A Force for Change. A Vital Resource for Health (Las enfermeras: Una fuerza para el cambio – Un recurso vital para la salud) destaca el papel clave de las enfermeras en la mejora y en el impacto sobre la salud para todos.

La existencia de unos trabajadores de salud en número suficiente, y adecuadamente formados y motivados son esenciales para la salud de la población mundial. El acceso equitativo a los necesarios servicios de salud de buena calidad no puede conseguirse sin un número adecuado de enfermeras bien preparadas. Por ello, en la documentación y en los materiales informativos que han publicado y distribuido, el Consejo Internacional de Enfermeras hace un llamamiento a todas las enfermeras a "cambiar la imagen" (existente) y demostrar a los gobiernos y administraciones, a los empleadores y la sociedad que las enfermeras son un recurso vital para la salud:

Es esencial que las enfermeras y los dirigentes mundiales se centren en los recursos humanos de enfermería que hay en el mundo, como prioridad esencial para conseguir una mejor salud para todos. Que el mundo sepa cuán orgullosas nos sentimos las enfermeras de nuestra contribución vital a la salud y al bienestar de la comunidad.”

Felicitaciones a todas las enfermeras en este Día, aunque no olvidemos que la escasez de enfermeras es un grave problema en todo el mundo, del que la propia OMS ya viene advirtiendo desde hace años…


viernes, 9 de mayo de 2014

Sobre atención médica innecesaria

Foto: Emergency Hospital interior. Washington, D.C. ( c 1920). Vía shorpy.com
 En estos tiempos de ajustes y recortes, de apelaciones constantes a la sostenibilidad y a la eficiencia (con frecuencia puramente propagandísticas y retóricas), de llamamientos a la (co)responsabilidad para evitar el ‘despilfarro’ sanitario y formulaciones teóricas sobre la necesidad de incorporar técnicas que permitan a los profesionales su participación en (y una mejora de) la gestión de los recursos puestos a su disposición, nos ha llamado la atención esta semana una reseña aparecida en el newslwetter de FierceHealthcare: 75% of docs think peers order unnecessary tests and procedures.

Refiere la nota que un setenta y cinco por ciento de los médicos norteamericanos (tres de cada cuatro) piensa que sus colegas solicitan al menos una vez a la semana una prueba, examen o procedimiento innecesario para los pacientes. Estos son los datos que se derivan de una reciente encuesta de ámbito nacional realizada a 600 médicos (360 de atención primaria y 240 especialistas) para la American Board of Internal Medicine Foundation (ABIM): Unnecessary Tests and Procedures In the Health Care System en el marco de la iniciativa Choosing Wisely (una campaña lanzada hace dos años para identificar los procedimientos y pruebas ‘sobreutilizadas’ y cuyo objetivo es reducir el consumo de cuidados médicos innecesarios, que según algunas estimaciones pueden suponer una tercera parte de los $2,8 trillones que los EE.UU. gastan en salud cada año).

Se pidió a los encuestados que manifestaran la razón principal por la que ellos mismos habían ordenado pruebas o procedimientos inadecuados (innecesarios por improcedentes). El 52 por ciento lo atribuyó a su preocupación ante posibles acusaciones de negligencia o mala praxis; el 36 por ciento justificó su prescripción como una medida extra de precaución; un 30 por ciento manifestó que lo hizo para asegurarse ellos mismos, como una forma de obtener más información que les diera una mayor tranquilidad; un 28 por ciento lo atribuyó a la insistencia de los pacientes en que les realizaran la prueba o procedimiento innecesario; el 13 por ciento manifestó que querían dejar la decisión final a sus pacientes, y finalmente, un 5 por ciento declaró estar motivado por el sistema de pago por servicio (un mayor número de pruebas supone una mayor retribución económica).

El cuarenta y siete por ciento de los encuestados dijo que al menos un paciente a la semana solicita una prueba o procedimiento innecesario. El 48 por ciento afirma que si un paciente insiste en solicitar una prueba innecesaria, le aconsejan y previenen en sentido contrario, pero dejan la decisión final al paciente, mientras que el 5 por ciento reconoció que simplemente ordenan la prueba.

"Creo que tenemos miedo a no ser queridos", manifestó sobre el tema Donald Ford, Vicepresidente del hospital Hillcrest en Mayfield Heights, Ohio, en el blog de Kaiser Health News y añadió: "Queremos ser los héroes del paciente".

Preguntados sobre quién está en la mejor posición para solucionar el problema de la atención médica innecesaria, un 58 por ciento de los encuestados dijo que los propios médicos, seguido de un 15 por ciento que dijo que el Gobierno y la Administración; el 7 por ciento dijo que los abogados (mediante litigios), un 3 por ciento dijo que los pacientes, otro 3 por ciento dijo que las compañías de seguros y 1 por ciento que dijo que los hospitales.

En cuanto a soluciones prácticas, más de tres de cada cuatro encuestados (78%) dijeron que ayudaría el poder tener más tiempo para discutir alternativas con los pacientes y el 61 por ciento manifestó que resultaría eficaz modificar el sistema de pago para que los médicos no fueran incentivados para pedir más pruebas.

El análisis de la encuesta revela que los médicos son conscientes y reconocen claramente el problema de las pruebas y exploraciones innecesarias en el sistema sanitario y perciben que están en la mejor posición para enfrentar el problema.

Los encuestados manifiestan que una forma efectiva para abordar el problema es poder disponer de recomendaciones específicas basadas en la evidencia, sobre cuidados innecesarios, que puedan utilizar para discutir con los pacientes.

Desde el lanzamiento y puesta en marcha de la iniciativa Choosing Wisely de la ABIM Foundation, financiada por la Robert Wood Johnson Foundation periódicamente vienen estableciéndose diversas recomendaciones encaminadas a mejorar la atención sanitaria mediante la reducción de un buen número de (costosas e innecesarias) intervenciones. Hace unos meses el Journal of Hospital Medicine publicaba dos estudios que sugerían una serie de estrategias en la atención hospitalaria, tanto en adultos como en pediatría, dirigidas a evitar el despilfarro eliminando determinados procedimientos y exploraciones que hasta ahora venían realizándose de manera casi sistemática o rutinaria: 10 ways to eliminate wasteful medical tests and procedures.

El pasado mes de febrero un estudio publicado en JAMA determinó cinco procedimientos de escaso valor, habituales en la atención de urgencias, a menudo innecesarios (y a veces lesivos o perjudiciales), que incluían el TAC de cabeza en pacientes con traumatismo craneoencefálico leve que no son de alto riesgo o los estudios de anticoagulación sistemáticos en pacientes que no sufren de hemorragia o no tienen sospecha de coagulopatía.

En esta misma línea, pocos días antes, una declaración de la American Association of Critical-Care Nurses (AACN) establecía también cinco prácticas rutinarias en medicina intensiva que eran consideradas como innecesarias y que deberían eliminarse: A Top-Five List for Emergency Medicine. A Pilot Project to Improve the Value of Emergency Care.

Cabe destacar en este contexto no solo una preocupación creciente y generalizada por los (excesivos) costes de la atención sanitaria, sino también un genuino interés profesional por la práctica de una atención sanitaria de calidad basada en la mejor evidencia disponible y con la implicación y participación de los propios pacientes en la toma de decisiones y en su propio cuidado. Algunas de las recomendaciones señaladas se han incorporado a listados de pruebas y procedimientos específicos que han sido identificadas por diferentes sociedades científicas, asociaciones y grupos profesionales y que deben cuestionarse y ser discutidas de manera conjunta en cada caso, por ser posiblemente innecesarias y perjudiciales.

¿Existe alguna iniciativa semejante por estas latitudes? ¿No deberíamos tenerlo (muy) en cuenta?


Actualización (12 de mayo):

Hoy mismo, a través de un correo electrónico, mi amiga Marian López Orive me hace llegar un enlace desde el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI), y me recuerda el Compromiso por la Calidad de las Sociedades Científicas en España, un proyecto coordinado por el propio MSSSI, GuíaSalud y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) puesto en marcha en abril de 2013, (que pretende ser algo así como la versión española de las NICE 'do not do'recommendations o de la ya citada Choosing Wisely). Su objetivo principal es disminuir la utilización de intervenciones sanitarias innecesarias, entendiendo por innecesarias aquellas que no han demostrado eficacia, tienen efectividad escasa o dudosa, no son coste-efectivas o no son prioritarias.

A fecha de hoy (12 de mayo de 2014) de las cuarenta sociedades científicas participantes en la iniciativa, tan solo doce han hecho públicas sus recomendaciones. Cabe señalar que SEMFyC, SEMERGEN y SEMG, de manera muy razonable, han propuesto las mismas, lo que hace un total de 50 recomendaciones:


Un (excelente) paso adelante que debe ser (solo) el comienzo de un camino a seguir...

martes, 6 de mayo de 2014

Ébola: amenazas y riesgos globales…

 Ebola in Guinea. 6 abril 2014. Foto: European Commission DG Echo (vía flickr)

“Estemos a la mira” (es decir, observemos atentamente, estemos pendientes), nos advertía Cervantes por boca del cura en el capítulo II de la 2ª parte de El Quijote, al sospechar la recaída del ingenioso hidalgo en su locura…
A mediados del mes de marzo pasado, la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) -un mecanismo de colaboración técnica entre redes e instituciones para identificar, confirmar y responder rápidamente a brotes epidémicos de importancia internacional- emitía un preocupante comunicado de alerta global: un brote de virus Ébola mataba a 59 personas en Guinea.

La noticia saltó a las primeras páginas de los periódicos y fue objeto de amplios y llamativos reportajes. Hoy, apenas un mes más tarde, ha desaparecido de la agenda informativa impuesta por los dictados de otra actualidad más inmediata.

De acuerdo con los datos facilitados por la OMS, hasta el pasado 1 de mayo, el Ministerio de Salud de Guinea había notificado 226 casos clínicos de enfermedad por virus del Ébola (EVE). Esta cifra incluye los casos confirmados por laboratorio, los casos probables y los sospechosos. De ellos, 149 fueron mortales, lo que supone una letalidad (casos/número de muertes) del 66%. De los 25 profesionales sanitarios que resultaron afectados, 16 fallecieron.

En Liberia, también a fecha de 1 de mayo, el Ministerio de Salud y Bienestar Social había notificado 13 casos clínicos de EVE, 11 de los cuales fueron mortales.

El virus Ébola es un RNA-virus de la familia de los filovirus (por su estructura filamentosa). Se denomina así por el río del mismo nombre en la República Democrática del Congo (antiguo Zaire), donde fue identificado en 1976 en el transcurso de un brote epidémico que afectó a ese país y a Sudán, y en la que de 550 casos fallecieron 470. No existe ningún tratamiento específico para la enfermedad, ni tampoco una vacuna que la prevenga. Desde su descubrimiento en 1976, se han detectado más de 2.600 casos (hasta hoy), de los que casi el 70% han sido mortales.
Virus Ébola. Foto: CDC. Cynthia Goldsmith

Se conocen cinco clases o especies (cepas) del virus Ébola (Ébola Zaire, Ébola Sudán, Ébola Bundibugyo, Ébola Taï Forest y Ébola Reston). Se considera que determinadas especies de murciélagos son los huéspedes naturales del virus Ébola en África, por lo que la distribución geográfica de los Ébolavirus puede coincidir con la de dichos murciélagos.

El virus del Ébola se introduce en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados. En África se han documentado casos de infección asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas, murciélagos frugívoros, monos, antílopes y puercoespines infectados que se habían encontrado muertos o enfermos en la selva. Entre la población local de algunas de esas zonas la carne de murciélago es considerada como un manjar, por lo que su consumo también puede propiciar la infección humana.

Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad mediante la transmisión de persona a persona, por contacto directo (a través de las membranas mucosas o de soluciones de continuidad de la piel) con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales como saliva, sudor, orina o vómitos de personas infectadas, o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos. El virus del Ébola se ha aislado en el semen hasta 61 días después de la aparición de la enfermedad en un caso de infección contraída en el laboratorio. El periodo de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas iniciales, a veces inespecíficos) oscila entre 2 y 21 días.

La infección por el virus provoca un tipo de fiebre hemorrágica, una enfermedad muy grave que afecta tanto a los animales como a los seres humanos, y que cursa con malestar generalizado, debilidad intensa, fiebre alta de 39-40º C, intensos dolores musculares y articulares, cefalea, conjuntivitis, naúseas y vómitos, dolor abdominal, diarrea líquida y una erupción generalizada con hemorragias cutáneas, gastrointestinales, renales y oculares, con fallo o disfunción renal y hepática. La muerte se produce por un shock o fallo multiorgánico.

El único tratamiento posible es sintomático y de sostén, con soporte cardiovascular y cuidados intensivos. Los enfermos suelen presentar deshidratación severa, por lo que requieren la administración de fluidos por vía oral e intravenosa. Es fundamental el aislamiento de los pacientes y la protección del riesgo biológico para los cuidadores y el personal sanitario que presta su atención y servicios.

Antes de establecer un diagnóstico de EVE hay que descartar el paludismo, la fiebre tifoidea, la shigelosis, el cólera, la leptospirosis, la peste, las rickettsiosis, la fiebre recurrente, la meningitis, la hepatitis y otras fiebres hemorrágicas víricas (dengue, fiebre de Lassa, fiebre de Marburgo y otras). Las infecciones por el virus del Ébola solo pueden ser confirmadas y diagnosticarse definitivamente mediante distintos análisis de laboratorio.

Las muestras de los pacientes suponen un enorme peligro biológico, y las pruebas tienen que realizarse en condiciones de máxima contención biológica. Aún recordamos las inquietantes imágenes del personal sanitario embutido en sus trajes de protección, (botas, chaquetas, pantalones de aislamiento, monos de trabajo cerrados por varias partes, mascarilla, gafas, dos pares de guantes de goma y quirúrgicos), una imagen que la ficción cinematográfica ha popularizado en películas como Outbreak (“Estallido”, 1995) o Contagion (“Contagio”, 2011).

Hace pocas semanas, en plena efervescencia del brote, UNICEF reclamaba a la comunidad internacional unos 2,5 millones de dólares (apenas 1.8 millones de euros) para frenar el Ébola en África occidental. Luis Encinas, coordinador de emergencias de Médicos sin FronterasONG que junto a otras organizaciones trabajan junto a los enfermos con enorme riesgo de su vida, hacía también un dramático llamamiento: No podemos dejarles solos.

El primer brote de virus Ébola registrado fuera del continente africano se detectó en 1989 en Reston, una localidad del estado norteamericano de Virginia, a tan solo quince kilómetros de Washington, cuando apareció un brote en un grupo de cien macacos importados. Aunque la epidemia fue altamente letal en los animales, y seis de los encargados de su control dieron positivo al virus, en aquella ocasión no causó ninguna muerte entre humanos.

Sin embargo, deberíamos ser conscientes de que es solo cuestión de tiempo que alguno de estos virus se convierta en algo más que una simple amenaza, llegue hasta nosotros y desencadene una epidemia de incalculable alcance y dimensiones. Conviene por ello que, por la cuenta que nos tiene, y como bien nos advertía Cervantes, a pesar de las (evidentes) dificultades y penurias domésticas por las que atravesamos en nuestras latitudes, “estemos a la mira” y sepamos ayudar a minimizar esos riesgos globales que también nos afectan:


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